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Qué es la Placenta Previa y qué hacer cuando ocurre

Qué es la placenta previa y cómo se trata

Cuando la placenta está un poco baja al inicio del embarazo, se dice que no hay que preocuparse demasiado. Sin embargo, en un 1% de los embarazos, puede convertirse en “placenta previa” y producir serias complicaciones.

La placenta previa ocurre cuando la placenta se ubica muy cercana al borde del cuello del útero. Cuando realmente toca la zona cervical, existe un riesgo bastante grande de que se produzca una hemorragia en el momento del parto. Es más: cuando bloquea el cuello del útero aunque sea de manera parcial, tendrá que programarse un parto por cesárea, ya que uno por la vía vaginal no es posible. Sería demasiado riesgoso por la probabilidad de que ocurra una hemorragia que ponga en peligro la vida de la mamá y del bebé.

Esta complicación del embarazo suele ocurrir en los dos últimos trimestres de gestación. En las primeras semanas, la placenta suele estar ubicada en la parte de abajo, pero conforme va creciendo el útero y el bebé, se desplaza hacia arriba. El problema es cuando no lo hace. En esos casos, la futura madre suele darse cuenta de que algo no va según lo planeado porque presenta sangramientos de color rojo o porque el médico le hace una ecografía o sonograma y se lo detecta.

¿Quiénes son más propensas a sufrir de ella?
Los médicos han descubierto que hay ciertas mujeres que son más propensas a sufrir de placenta previa durante el embarazo. En general, cuando hay cicatrices en la pared del útero aumenta el riesgo de que la placenta se ubique demasiado cerca del cuello uterino. Dichas cicatrices pueden deberse a un embarazo anterior, cirugías (incluso una cesárea previa) o un aborto que haya necesitado un legrado o raspado.

Los embarazos múltiples también pueden tener un riesgo mayor de placenta previa. Asimismo, hay estudios que indican que las mujeres fumadoras son más propensas.

La edad es otro factor importante. Según estudios de los últimos años, las mujeres mayores de 30 años tienen un riesgo tres veces mayor de sufrir de placenta previa que las menores de 20.

¿Siempre se sangra cuando hay placenta previa?
Aunque generalmente las embarazadas que tienen la placenta muy abajo sufren de sangrados que no van acompañados de dolor, existe un porcentaje de mujeres (que varía entre un 7 y un 30%) que no tiene sangrados. Cuando sí hay hemorragia, ésta puede ocurrir después de tener relaciones sexuales, hacer mucho esfuerzo o incluso un estornudo fuerte o un episodio de tos.

Sí hay tratamiento
Muchos casos de placenta baja logran corregirse sin ayuda antes del parto. Por eso hay médicos que recomiendan no preocuparse demasiado a sus pacientes. Sin embargo, cuando ya se pasa la semana número 20 del embarazo, se empiezan a tomar más precauciones. Entre otras cosas, el médico puede indicar:

  • Reposo absoluto
  • Hospitalización: especialmente en caso de hemorragia, para así evaluar la salud de la futura mamá y su bebé
  • Suplementos vitamínicos: muchas veces se recetan suplementos de hierro, por la pérdida de sangre que ha sufrido la embarazada
  • Laxantes y dieta con alto contenido de fibra: como uno de los detonantes del sangramiento puede ser el esfuerzo al defecar, el médico puede tratar de evitar que la mujer haga fuerzas al ir al baño.

La buena noticia es que con estos cuidados hasta el 99% de las embarazadas que tienen una placenta muy baja tienen bebés sanos sin mayores complicaciones. Eso sí, muchas dan a luz prematuramente, ojalá después de la semana 36 cuando los pulmones del bebé están más desarrollados.

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