Información sobre la Diabetes Mellitus tipo 2

Informaci n sobre la Diabetes Mellitus tipo 2

Millones de personas sufren de diabetes mellitus, también conocida como diabetes tipo 2. En este artículo encontrarás información básica de la enfermedad, como su definición, los factores de riesgo y el papel que desempeña la insulina. También te informa sobre qué es la resistencia a la insulina y la manera de tratar este tipo de diabetes.

¿Qué es la diabetes?

La diabetes es una enfermedad crónica caracterizada por concentraciones sanguíneas elevadas de glucosa, resultantes de la incapacidad del organismo para usar y /o producir insulina. En el ser humano sano, la insulina es producida por el páncreas para regular y controlar el azúcar de la sangre. Hay dos tipos principales de diabetes: tipo 1 y tipo 2. Normalmente, la diabetes tipo 1, o diabetes dependiente de insulina, se diagnostica en la niñez o juventud. En la diabetes tipo 1, el páncreas produce poca o ninguna insulina. La diabetes tipo 2, también conocida como diabetes de inicio en la edad adulta, es la forma más común de la enfermedad y representa el 90 por ciento de todos los casos de diabetes. En la diabetes tipo 2, el organismo no responde de manera normal a la insulina, un estado conocido como resistencia a la insulina, que es una causa primaria de la enfermedad.

¿Cuáles son los factores de riesgo para la diabetes?

Ciertos factores genéticos y culturales aumentan el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Los factores de riesgo incluyen una historia familiar de la enfermedad; exceso de peso y /o una vida sedentaria; concentraciones bajas de colesterol HDL, o concentraciones altas de triglicéridos (grasas sanguíneas); mujeres que han presentado diabetes durante el embarazo (diabetes gestacional), lo cual ocurre en el 2 al 5 por ciento de todos los embarazos, generalmente mujeres que han tenido un bebé de 4 kilos o más al nacer.

¿Cuál es el papel desempeñado por la insulina?

La insulina ayuda al organismo a usar la glucosa como fuente de energía. Con la diabetes, el organismo es incapaz de entregar eficazmente la glucosa a las células, lo que da lugar a un aumento del azúcar en el plasma sanguíneo, un estado conocido como hiperglucemia. La concentración sanguínea elevada de azúcar puede causar complicaciones graves, por ejemplo, enfermedad renal, ceguera, daños de los nervios, lesiones vasculares de las extremidades -que pueden llevar a la amputación de partes de ellas-, enfermedad cardíaca o apoplejía. La meta principal del tratamiento eficaz de la diabetes es mantener las concentraciones circulantes de glucosa sanguínea, dentro de límites normales, evitando así las complicaciones graves a largo plazo.

¿Qué es la resistencia a la insulina?

La resistencia a la insulina ocurre cuando el organismo tiene dificultades para usar la insulina producida naturalmente o la inyectada. Cuando alguien es resistente a la insulina, la glucosa no puede entrar en las células como es lo normal, por lo que las células no tienen suficiente combustible para transformar en energía y las concentraciones sanguíneas de glucosa se elevan a valores mayores de los normales. Con frecuencia, el problema fundamental con la resistencia a la insulina no es una falta de insulina sino, más bien, la incapacidad del organismo de usar eficazmente la insulina de que dispone. Hay muchas personas que son resistentes a la insulina pero todavía no tienen diabetes. Cuando el organismo no usa eficazmente la insulina, el páncreas trabaja más para producir suficiente insulina de modo de desplazar la glucosa desde la sangre al interior de las células del organismo. Este estado se conoce como tolerancia reducida a la glucosa. Sin embargo, en la mayoría de la gente, el páncreas pierde su capacidad para mantenerse a la par de la mayor demanda de insulina y se produce un estado conocido como agotamiento pancreático. Con el agotamiento pancreático, la capacidad del páncreas de producir insulina inicialmente falla y puede agotarse completamente. Sin la capacidad para usar eficazmente la insulina, el nivel de glucosa circulante en la sangre aumenta se desarrolla la diabetes clínica.

¿Cómo puede tratarse la diabetes mellitus?

La meta del tratamiento es reducir las concentraciones de glucosa a un nivel normal y mejorar el uso de insulina del organismo. Esto puede lograrse, con frecuencia, a través de una dieta y ejercicio apropiados. Si la dieta y el ejercicio no pueden mantener concentraciones sanguíneas de azúcar dentro de los límites normales, los medicamentos orales y/o las inyecciones de insulina pueden ayudar a hacer frente a la enfermedad. Los medicamentos pueden usarse para controlar las concentraciones sanguíneas de azúcar cuando el organismo todavía produce insulina pero no la usa eficazmente. Algunos fármacos funcionan logrando una liberación más lenta de azúcar en la sangre. Otros causan que el páncreas aumente la producción de insulina. Los medicamentos más recientes para la diabetes funcionan aumentando la sensibilidad del organismo a la insulina. Esta última clase de agentes, conocidos como tiazolidindionas, se ocupa de la resistencia a la insulina ayudando al organismo a usar su propia insulina más eficazmente, sin demandar un esfuerzo mayor sobre el páncreas. Cuando la dieta, el ejercicio y los medicamentos no pueden controlar con éxito las concentraciones sanguíneas de glucosa, o cuando el organismo deja completamente de producir insulina, puede añadirse insulina inyectable a un régimen terapéutico para mantener un control adecuado de la glucosa en la sangre. Es imprescindible mantener las concentraciones sanguíneas de glucosa dentro de los límites normales para evitar las complicaciones a largo plazo, entre ellas, la insuficiencia renal, ceguera, neuritis, lesiones vasculares de los miembros, enfermedad cardíaca y apoplejía.