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El camino a la paternidad: La columna de Luis, parte 4
Luis
Resulta que al paso de ya varios meses de tratamiento, quizás fueron más de 24, la desesperación hacía presa de nuestros sentimientos y veíamos que la ciencia aunque muy avanzada no nos ayudaba como nosotros queríamos. Se me ocurrió una idea, yo ya casi al borde de la desesperación por ver a mi esposa desmoronándose por dentro, por culparse que ella no podía. Platiqué con una religiosa, la cual se dedica a hacer obras de caridad y le dije "Madre, usted que está tan cerquita de Dios, ayúdeme a pedirle que nos bendiga con la gracia de ser padres, ya que mi esposa tiene poliquistosis ovárica y nos está resultando más difícil de lo que pensamos. Aunque nosotros seguimos pidiéndole a Dios, usted debe tener más facilidad para que la escuche" y ella inmediatamente me dijo "Con mucho gusto, voy a pedir y te voy a traer una novena a la cual yo le soy muy devota, ya que yo tengo conocimiento de otras parejas que Dios Nuestro Señor por intercesión de "Padre Pío" concedió esa bendición".
A la semana siguiente me llega la novena que me envió la religiosa y sin esperar mucho se la llevé a mi esposa y le comenté que hiciera la novena y que le tuviera "fe" y nos ayudaría ya que le dije las anécdotas que la madre me comentó. Ella comenzó a hacerla y en esa época cambiamos de especialista con el afán de que se diera un poco más rápido el ansiado embarazo porque mis ahorros ya sé habían casi extinguido y era una presión que traía en la cabeza muy fuerte: no se conseguía el embarazo y ya no había suficiente dinero para seguir costeando los tratamientos tan caros.
Platicamos con el nuevo especialista y nos dio una sola respuesta: seguir el procedimiento tres meses más y de no darse el embarazo, tendríamos que emigrar a procedimientos más sofisticados y más caros, a lo cual sentí un gran temor ya que no podíamos quedarnos en el intento y renunciar a lo que con tantas ganas hacíamos de mucho tiempo atrás.
Mi esposa con gran fe siguió haciendo la novena y en esa cita lo único que recetó el especialista fue un medicamento para bajar nivel de prolactina y la citó para los primeros días después de su periodo para comenzar el tratamiento. Por tener unas vacaciones planeadas y ya pagadas con anterioridad, no pudimos comenzar el primer tratamiento y es que donde trabajo debemos planear la semana de vacaciones porque de no ser así se pospone hasta el años siguiente y realmente pedía a gritos unas vacaciones ya que la presión que yo tenía era bastante fuerte. Con disgustos y convencimiento logré que mi esposa accediera a las vacaciones ya que a ella le frustraba el hecho de vacacionar y dejar el tratamiento para un mes después. Pero yo tenía que recuperar fuerzas para seguir adelante y muy a gusto y contentos estuvimos en nuestras vacaciones y de regreso nos pusimos en contacto con el especialista para confirmar el próximo mes del tratamiento y nos dijo que estaba bien, que nos esperaba el primer día después de su periodo y que comenzaríamos.
Pues esperábamos ese día con ganas y un retraso de mi esposa que ya lo sentíamos muy normal nos retrasaba la fecha de comenzar el tratamiento y pues por honestidad le sugerí a mi esposa que fuéramos a ver al especialista y que él comprobara que no íbamos, no por que no quisiéramos sino porque aun no le llegaba el periodo. Acudimos a la cita con el doctor y al comentarle lo ocurrido, pues comenzó a reír un poco y dice "A ver, déjame checarte" y comenzó a revisarla con un eco y voltea conmigo y dice "Felicidades, van a ser papás".
Esa frase tan esperada por mí y por mi esposa llegó solita y en ese momento como que entré en un estado de desequilibrio y emoción que no me permitía escuchar nada. Me duró unos segundos e inmediatamente reaccioné y el doctor lo primero que nos comentó fue que nos libramos de muchos procedimientos y "Gócenla, que ya están en el mejor estado de cualquier persona: esperando bebé". Inmediatamente al reaccionar le comenté que se recordara que habíamos tenido un aborto y qué podíamos hacer para evitarlo. Él respondió que recetaría unos medicamentos comunes para las embarazadas y primero Dios todo se nos daría muy bien.
Del consultorio a casa de mis suegros íbamos muy tranquilos y contentos pero se nos hacía eterno el camino y eso que sólo son 5 minutos de camino. Al llegar y dar la noticia nos soltamos en llanto de felicidad. A los días siguientes recibí una llamada de la religiosa que quería sólo saludarme y recordé la novena y me impresioné, ya que después de hacer la novena nos llegó todo esto solito y le dije por teléfono "Madre, le tengo una muy buena noticia, que ya Dios nos escuchó y nos está bendiciendo con la dicha de ser padres" y le di las gracias por su labor y me dijo "No, agradezca a "Padre Pío" y a su fe, ya que lo pidieron con tantas ganas y Dios se los concedió".
Por eso aquí me encantaría hacer un agradecimiento a Dios, nuestro Creador, al Padre Pío y a la Madre María de la Luz, que gracias a ellos hoy estamos mi esposa y yo felices por la espera de nuestro bebé y al Dr. Ignacio J. González Jiménez, a quien Dios lo ilumina y lo puso en nuestro camino y lleva de lo mejor posible el embarazo de mi mujer
Y aunque mi mujer ya está embarazada, aun sigue haciendo la novena por todas aquellas mujeres que están en tratamiento y que quieren ser madres y también en mis oraciones pido por todas ustedes.
Nuevamente les agradezco el tiempo que toman en leer mi columna y los espero para la próxima.
SU AMIGO LUIS
Esta es la cuarta columna de Luis para TodoBebe. Si te gustaría enviarle una carta, escríbele a editor@todobebe.com . No puede contestar todos los emails, pero sí leerá tu mensaje.



