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Nuevos exámenes podrían determinar riesgo de transmitir toxoplasmosis al feto
Un conjunto de exámenes desarrollado por el centro médico de la Universidad de Stanford puede medir de mejor manera el riesgo de que una mujer embarazada le transmita al feto una enfermedad infecciosa llamada toxoplasmosis, que puede causar graves defectos. De esa manera, muchas mujeres evitarían una preocupación extrema sobre el daño que podría sufrir su bebé. De acuerdo al estudio, el 60% de las embarazadas que se hicieron los chequeos estándar para detectar la toxoplasmosis tuvieron un falso positivo o sus resultados fueron malinterpretados. Según el doctor Jack Remington, que encabezó el equipo investigador, Estados Unidos enfrenta un serio problema con las malas interpretaciones de los exámenes y dice que los exámenes disponibles en el mercado son poco adecuados. Incluso cree que muchas mujeres dejarían de abortar si supieran que no le van a traspasar la enfermedad a su bebé. Los resultados completos del estudio fueron publicados en la revista especializada American Journal of Obstetrics and Gynecology. Qué es la toxoplasmosis La toxoplasmosis se contagia al ingerir un parásito muy común llamado Toxoplasma gondii, o toxoplasma, a través de carne cruda o poco cocida. También puede contagiarse a través del contacto con las heces de un gato infectado. Cerca de un tercio de los adultos en EE.UU. y Europa han sido infectados por el microbio y lo portan en sus órganos de por vida. La infección aguda es suave y generalmente asintomático cuando la persona tiene un sistema inmunológico sano. Al igual que con la rubéola, una mujer que se ha infectado antes de embarazarse casi no tiene probabilidades de tener un bebé infectado. "Pero si la mujer se infecta durante el embarazo, su feto presenta un alto riesgo de infectarse", señaló el Dr. Remington, "y esa infección puede provocar resultados desastrosos en el recién nacido: ceguera, epilepsia, retardo psicomotor o retardo mental". Entre mil y 4 mil niños nacidos en EE.UU. cada año tienen infecciones congénitas con el toxoplasma. Generalmente parecen normales cuando nace, pero si la infección no se trata, el 90% de los niños sufre algún tipo de discapacidad. "Si pudiera dar un solo consejo a las mujeres embarazadas, sería: coman todas sus carnes bien cocidas", recomendó el Dr. Remington. Una mujer que se infecta durante el primer trimestre de gestación tiene un 15% de probabilidad de traspasarle el parásito al feto. A medida que avanza el embarazo, si la mujer se llega a infectar, aumenta la probabilidad. Aquellas infectadas durante el tercer trimestre tienen un 60% de probabilidad de contagiar al niño que nacerá. Lo terrible es que pocas veces las futuras mamás se dan cuenta de que han sido infectadas, porque la enfermedad no presenta síntomas. El nuevo examen El Dr. Remington desarrolló a principios de 1970 el examen IgM, que es el análisis típico para detectar toxoplasmosis. El IgM es el primer anticuerpo que genera el cuerpo cuando se ve infectado. Cuando una persona se ha contagiado con el toxoplasma, el anticuerpo IgM persiste por un año o más, por lo que una mujer erróneamente puede pensar que acaba de ser infectada y que puede traspasar la enfermedad al bebé, cuando podría haberse contagiado hace muchos meses. Por lo tanto, el Dr. Remington ha tratado de desarrollar un panel de exámenes que permitan determinar si la persona ha sido infectada recientemente o hace tiempo. Los nuevos exámenes han sido aplicados exitosamente en la fundación Palo Alto Medical Foundation, el único lugar que hasta el momento tiene la facultad de realizarlos. El examen más nuevo es el test de avidez, que mide de qué manera los anticuerpos IgM se adhieren a los antígenos del toxoplasma. Si la adhesión es fuerte, la infección no es reciente. Por lo tanto, si el examen de avidez sale alto en una mujer embarazada, no hay riesgo de contagiar al feto, especialmente si se está en los primeros 4 meses de gestación.



