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Si tu embarazo se encuentra en la recta final (qué bueno, ¿no?), es normal que sientas curiosidad y hasta un poco de ansiedad por el parto que se acerca. A veces, saber a qué atenerse disminuye la ansiedad y por eso aquí te explicamos sobre las distintas etapas del alumbramiento vaginal, conocido también como parto vaginal.
Antes que nada, piensa en cuántas mujeres a tu alrededor tienen más de un hijo. Si el parto fuera algo totalmente insoportable, nadie pasaría por la experiencia más de una vez. Por lo tanto, si es tu primer bebé el que va a nacer, trata de enfrentar este momento tan esperado (pero tan incierto a la vez) sin tanto temor al dolor. Eso sí, ello no significa que no estés consciente de que el proceso de alumbramiento es largo y cansador. Se requiere mucho aguante desde que tu bebé empieza a moverse desde el útero hasta el canal del parto. Pero sí vas a ser capaz de resistirlo; millones de mujeres ya han pasado por la experiencia y no se arrepienten de ello.
Etapas del parto
La primera etapa: las contracciones empiezan a ser cortas y ligeras. Ocurren en intervalos de 5 a 10 minutos. Durante este período, lo usual es que puedas adoptar cualquier posición que desees e ir de un lado a otro. Cuando las contracciones se suceden cada 3 a 5 minutos, se hacen más intensas y duran entre 40y 50 segundos, estás en lo que se llama "parto activo". Durante esta etapa, el útero se contrae para ensanchar cada vez más la abertura de la cerviz (el cuello del útero). Es fundamental que llames al médico y que acudas al hospital o el lugar donde planeas tener a tu bebé. Cuando llegues al lugar donde planeas dar a luz, te examinarán la cerviz para ver cuánto se ha abierto (esto se llama "dilatación"). También te tomarán el pulso, la temperatura y medirán también tu respiración y presión sanguínea. Se controlará también la frecuencia cardiaca, la posición y la condición del bebé. Las contracciones se harán cada vez más frecuentes, hasta llegar a unos 2 minutos de intervalo, se volverán más intensas y durarán hasta un minuto. Tu compañero(a) de parto y el personal del hospital son importantes para mantenerte lo más cómoda posible y motivarla durante esta etapa. La conclusión de esta etapa se produce cuando el cuello del útero se ha dilatado completamente (unos 10 centímetros ó 4 pulgadas). Es importante notar, eso sí, que si deseas que se te aplique algún tipo de anestesia o calmante, ello debe hacerse mucho antes de llegar a 10 centímetros. Muchos médicos autorizan, por ejemplo, que se aplique la anestesia una vez que la parturienta ha llegado a 4 ó 5 centímetros de dilatación, pero eso es algo que tu doctor debe decidir.
La segunda etapa: este periodo puede durar hasta 2 horas y termina con el nacimiento del bebé. Durante las contracciones alguien te dará instrucciones sobre qué hacer (respirar, pujar o mantener la contracción). Trata de concentrarte en estas instrucciones y síguelas cuidadosamente. Encuentra una posición para empujar que te sea cómoda y empuja sólo cuando te lo digan. Cuando aparece la cabeza del bebé, si es necesario, el médico hace la episiotomía. Luego, mientras soplas o respiras jadeando para evitar que haya más pujos, aparece gradualmente la cabeza entera del bebé, luego sus hombros y por fin emerge el resto del cuerpo. Si quieres ver este momento, puedes pedirle al médico o a la enfermera que te coloque un espejo delante de tu zona de la entrepierna.
La tercera etapa: es bastante breve y termina cuando se expulsa la placenta y las membranas que han sostenido al bebé. El personal del hospital te limpiará y cambiará la ropa de cama.
¿Qué sucede con el bebé apenas nace?
Si es necesario, el personal médico limpiará la nariz y la garganta del bebé inmediatamente después de nacer para quitarle la mucosidad o fluido y luego atan y cortan el cordón umbilical. En algunos recintos médicos, ofrecen al padre cortar el cordón, lo que suele ser una experiencia muy emocionante. También se le ponen gotas o un ungüento en los ojos para prevenir infecciones y se le da vitamina K para evitar problemas en la coagulación de la sangre. Es normal que le saquen algunas gotas de sangre del talón para realizar ciertos análisis que determinen la salud de tu hijo. Rápidamente se seca al bebé, se le envuelve en una mantita para mantenerlo con calor, y pueden colocártelo sobre el estómago o tu pecho para que puedas gozar de ese momento. Luego de que lo hayan medido y pesado, si has decidido amamantarlo, puedes intentar darle el pecho por primera vez, pero no te desilusiones si el bebé no se agarra a la primera. La lactancia es un proceso que requiere paciencia, pero que es muy bueno para el bebé y la madre.
Ahora que ya sabes qué esperar, trata de no ponerte ansiosa. Ya llegará el día en que te toque enfrentar el parto, pero la buena noticia es que apenas conozcas a tu bebé, sentirás que todo ha valido la pena.
