Esperando
Blog de la Editora
El embarazo de la editora, parte 6: Ay qué mareo, qué mareo siento...
Jeannette Kaplun
Por eso, cuando fui al doctor, lo primero que hice fue comentar cómo me estaba sintiendo. La primera pregunta que me hizo la enfermera fue cuánta agua estaba tomando. Yo, toda orgullosa, le dije 10 a 12 vasos al día. Se rió en mi cara. Resulta que las embarazadas deberían tomar cerca de 24 vasos de agua pequeños al día. Entre más agua, mejor es, para así evitar la deshidratación que entre otras cosas produce fatiga y dolores de cabeza.
Después, me preguntó sobre mi alimentación. Rápidamente me di cuenta de otro error que estaba cometiendo: no hay que pasar más de 3 horas sin comer algo. Estar con el estómago vacío lleva a que baje demasiado el nivel de azúcar y eso puede producir dolores de cabeza también.
A partir de ese día, parezco camello sediento tragando y tragando agua como si fuera el máximo elixir. Es más: apenas salimos de la consulta del doctor procedí a tomarme solita una botella de un litro, que se sumó al líquido que ya había ingerido ese día. Toda la noche me acordé del famoso litro de agua, gentileza de mi vejiga que me despertó cada tres horas.
Valió la pena. Por primera vez en una semana, amanecí sin dolor de cabeza. Increíble, pero cierto. Por eso comparto con ustedes este consejo tan sencillo, pero tan poco divulgado.
Lo que más me ha costado es comer cada 3 horas. Se me olvida o no siento hambre o estoy trabajando. Cuando lo hago, definitivamente me siento mil veces mejor. Y cuando no, al rato pago las consecuencias. El sábado se me volvió a bajar la presión y casi me desmayé. El "casi" fue porque mi cuñado justo venía a conversarme y cuál galán de telenovelas, pudo abrazarme para que no me desplomara al suelo. ¡Por suerte mi cuñada no es celosa!



