Criando
Música y Diversión
Montecarlo: Una película para divertir con humor e ingenuidad
Jeannette Kaplun
¿Buscas una película inocente y divertida a la vez que sea apta para niñas de diferentes edades? Entonces Montecarlo, protagonizada por Selena Gómez y Leighton Meester, es una excelente opción que deja además el mensaje de valorarse por quién se es y no por cuánto se tiene en el banco.
En un mundo donde demasiadas veces hasta lo que vemos en televisión parece inapropiado, al terminar de ver Montecarlo salí con una sonrisa. Confieso que me encantan las películas de los años 50 y 60 en donde las heroínas viajaban a Europa y justamente este filme honra esa época del cine de Audrey Hepburn y Grace Kelly.
El argumento es bien fantasioso, pero deja un buen mensaje al final. Dos amigas, Grace (Selena Gómez) y Ema (Katie Cassidy) ahorran para visitar París justo cuando se gradúa la menor de ambas. A último minuto se les une la hermanastra de Grace (Leighton Meester), quien no se caracteriza por su buen humor. Cuando llegan a la ciudad de las luces, deben correr de un lado para otro en un típico city tour que arranca más de una carcajada. Especialmente si caíste alguna vez en la trampa de pagar por uno de esos tours donde te llevan por las atracciones de Europa a toda velocidad.
Muy pronto la aventura se complica pero se vuelve más divertida cuando Grace termina siendo confundida con una heredera británica que parece su gemela. Las chicas se aprovechan de la situación y terminan nada más y nada menos que en Montecarlo. No les quiero contar más, porque si no ya no la van a querer ver.
Es una comedia a la antigua, llena de lugares hermosos, con protagonistas bellos (me hice fan del actor australiano Luke Bracey, especialmente, pero los otros chicos no están nada de mal) que logra divertir un buen rato, especialmente a las niñas y adolescentes (y las mamás que las acompañamos).
Dirigida por Thomas Bazucha, además tiene un mensaje importante. Hay que saber valorarse y no idealizar lo que parece ser mejor. Las protagonistas muestran que a pesar de cometer errores, van descubriéndose en el proceso y aprender a quererse tal como son, sin tratar de ser otras personas y eso las hace madurar. Y lo que más me gustó es que en un mundo muy materialista, rescata el mensaje de que es más importante quien eres y no lo que tienes.



