2-5 Años

Lidiando con las pataletas de tu hijo

Mónica Giraldo

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Lidiando con las pataletas de tu hijo
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Las pataletas o berrinches son comportamientos hasta cierto punto normales en los niños dentro de la etapa de los 2 a 3 años. En este periodo están descubriéndose como personas separadas de sus padres. Las pataletas o berrinches suceden principalmente por acumulación de frustración que el niño no encuentra cómo expresar ni cómo controlar. Tu hijo está creciendo pero aún no entiende racionalmente que no todo se puede satisfacer en el instante, ni siempre a su antojo. Y ni hablar del malestar que puede sentir tu hijo cuando sus deseos o frustraciones sencillamente no los puede comunicar porque paralelamente está aprendiendo a hablar y por más que hace el intento no encuentra la respuesta adecuada. Otra razón de las pataletas o berrinches es un alto grado de cansancio. Cuando los niños no tienen el suficiente descanso o un tiempo tranquilo durante el día suelen tener más pataletas. Recuerda que tu hijo a esta edad consume muchísima energía no sólo por su permanente actividad física, sino también porque esa cabecita está trabajando a mil para aprehender el mundo… con ese afán desbordado de conocimiento. Por ésto son muy importantes las siestas diarias y en horarios consistentes para los niños de esta edad. Aquí te damos algunos consejos para ayudar a tu hijo y también para que tu mantengas control de la situación: No te sientas culpable ni avergonzada por las pataletas de tu hijo. En general, estas explosiones de irritabilidad demuestran una mayor confianza emocional de tu hijo hacia ti ya que ésta es una forma de tu hijo de probar tus límites y acentuar su confianza con sus padres y personas cercanas al expresarles su frustración. Ya te habrás dado cuenta que es raro que tu hijo vaya a tener una pataleta con una persona extraña. Mantén la calma y la firmeza. Es importante que tu hijo entienda que no logra descontrolarte, ni que se va a salir siempre con la suya. Debes hacerle entender que hay límites, pero eso sí ahórrate las explicaciones para cuando se le haya pasado el berrinche y pueda escucharte y entender lo que le dices. Claro, con explicaciones sencillas y apropiadas para su corta edad. Déjale saber que lo que está haciendo no está bien pero deja las explicaciones para después. En este estado tu pequeño sólo está concentrado en desahogar todo su enojo. No va a hacer el esfuerzo por escucharte, además su perturbación puede contribuir a que ni siquiera entienda lo que estás tratando de decirle. Ignora la pataleta. Lo mejor es que no le des ningún tipo de importancia a su pataleta. De esa manera, le estás diciendo al niño que comportándose así no logrará lo que se propone. Déjalo solo unos pocos minutos (sólo si no está intentando hacerse daño) , vete a otra habitación o retíralo a un lugar donde pueda suspender por un momento la actividad (en inglés le llaman ‘time out’) Evita, a toda costa, que el niño se haga daño, agreda a otras personas o cause daños. Si tu hijo intenta lastimarse o lastimar a otros es necesario que lo abraces con firmeza y con calma hasta que se tranquilice. También debes estar alerta de retirar todo tipo de objetos peligrosos y especialmente corto punzantes como cuchillos de su alcance. Cuando las explosiones de tu hijo son muy severas, prolongadas o frecuentes pueden ser un signo temprano de algún disturbio emocional. En este caso, y también si tu hijo tiene desmayos e intentos permanentes de contener la respiración durante la pataleta, es necesario que consultes al pediatra al respecto. Busca entender el motivo de su frustración y anticípate. Como medida preventiva es bueno tener muy presente por qué tu hijo ha tenido recientemente esas horribles pataletas. Recuerda que era lo que quería quizás así te será más fácil hacer un plan para evitar estos malos ratos tanto para ti como para él (y para toda la familia). Infórmalo sobre lo viene después ( las actividades que van a hacer durante el día y lo que esperas de él). Esta es muy buena estrategia para anticiparte y evitarle una frustración innecesaria. Por ejemplo, mientras está desayunando explícale que como el día amaneció frío cuando vayan a salir al supermercado, en un rato, será importante que use su abrigo…probablemente te sorprenderás cuando sea él quien pida su abrigo y así evitarás un conflicto a la hora de vestirlo. Dale alternativas. Ofrecerle alternativas a tu hijo, en aspectos que pueden ser siempre flexibles, ayudará a que le evites otra frustración. Desde que se levanta, y durante varios momentos del día, permítele tomar decisiones en cosas como; qué zapatos ponerse hoy, cómo peinarse, cuál verdura prefiere (dile que hiciste un plato que tiene muchas verduras y pregúntale cuál prefiere ¡así te aseguras de que al menos coma un tipo de verdura!) Ayúdalo a tomar consistentemente su siesta diaria o a tener un espacio de descanso. Es importante que los niños en esta etapa tomen su siesta. Si se rehúsa puedes invitarlo a tener un espacio de descanso diciéndole por ejemplo, que pueden acostarse juntos en su cama a leer su cuento favorito. Propónle un cambio de actividad y reenfoca su interés. Lograr distraer a tu hijo y que concentre su interés en otra cosa generalmente logra aniquilar instantáneamente cualquier intento de pataleta. La clave está en mantenerte alerta acerca de todos los motivadores de tu hijo como el cuento que le gusta, su personaje favorito, o simplemente no dejar escapar una linda oportunidad como mostrarle ese pajarito que acabó de pasar en frente volando. Así que buena suerte, y mucha paciencia como también creatividad! Mónica Giraldo es la directora de mercadotecnia de Todobebé y mamá de 2 niñas.

¡Advertencia!

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