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- Sangramiento intenso. Una hemorragia que aumenta cada día, en vez de disminuir, es peligrosa, especialmente si está acompañada de coágulos grandes. Si empapas una toalla higiénica en una hora o menos, llama de inmediato al doctor.
- Fiebre y escalofríos por más de cuatro horas durante las primeras semanas que siguen al alumbramiento
- Secreciones vaginales malolientes
- Dolor o sensibilidad abdominal severa
- Micciones dolorosas (molestias al orinar), que arden o son excesivamente frecuentes
- Dolor intenso en la zona genital o anal; la episiotomía causa muchas molestias que son consideradas normales pero si sientes un dolor agudo, consulta al médico.
- Dolor en los pechos, acompañado de calor, enrojecimiento o dureza en una parte del seno. Puede ser signo de mastitis, una infección al pecho que requiere de antibióticos.
- Si tuviste cesárea, enrojecimiento y dolor que aumenta en vez de disminuir en la zona de los puntos.
Lo que sí es normal es sufrir de hemorroides o sentir incomodidad al sentarse, especialmente si tuviste una episiotomía o puntos por un desgarro a la hora del parto. Pregunta a tu doctor si te recomienda darte baños tibios llamados baños de asiento.
También debes considerar que durante varias semanas tu cuerpo estará limpiándose y estarás sangrando parecido a una regla, aunque conforme pasen los días los loquios (que es lo que estás eliminando) irán cambiando de color y cada vez verás menos sangre.
Eso sí, no ignores a tu cuerpo y llama a tu doctor o enfermera apenas sientas que algo no anda bien. Tu intución es muy valiosa y nadie conoce tu cuerpo mejor que tú misma.
