Columna de Michelle

Cuando la cigüeña no llega: La Columna de Michelle - Parte 3

Las hormonas que estoy tomando me están afectando muchísimo. Mi estado de ánimo varía de un momento a otro y siento ganas de llorar a cada rato. Basta con que vea una noticia triste en el diario o en la tele y se me llenan los ojos de lágrimas. Es insoportable. Es como estar con el síndrome premenstrual elevado a la décima potencia. Pero sé que a la larga lo que estoy haciendo está bien. Leí que las mujeres que no menstrúan tienen mayores probabilidades de desarrollar cáncer en su sistema reproductor. Como estoy tan sensible, obviamente esa noticia no la recibí de la mejor forma. Mal que mal, cada mes que pasa mis reglas se distancian más y más. Por lo menos sé que con los medicamentos que estoy tomando, voy a menstruar.

Siento que mi marido trata de entenderme y de apoyarme, pero que no sabe cómo. La verdad es que ni yo misma sé expresarle lo que necesito en estos momentos. Quizás lo que más deseo es cariño y que me haga sentir querida y aceptada tal cual soy, con todos mis defectos (incluso los físicos). No lograr concebir me hace sentir que no soy una mujer completa, que de alguna manera le estoy fallando a mi esposo.

Ansío que llegue el momento en que aprenda a aceptar con calma lo que me toque vivir. El mientras tanto de toda la situación es demasiado estresante para mí en estos momentos y necesito ver la manera de dejar que todo siga su cauce, que las cosas fluyan y sucedan cuando sea el momento indicado. Mi problema es que parece que llegué tarde a la repartición de la virtud de la paciencia.

Por ahora, compraré más pañuelos desechables y me vestiré de colores vivos, para subirme el ánimo. Es más sano eso que refugiarme en los chocolates…


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