Columnas de Especialistas

Un embarazo feliz con mirada mística, 2ª parte

Akasha Kaur

Las enseñanzas del Kundalini Yoga impartidas por el Maestro Yogui Bhajan preparan a la madre para que su actitud ante la llegada de un nuevo miembro de la familia sea muy positiva. A nadie prometemos que no sentirá dolor, ya que cada mujer enfrenta el parto de acuerdo a las experiencias de su niñez y a otros eventos de su vida. El parto natural estimula el sistema nervioso del bebé, ya que al pasar a través del conducto del útero, ayuda a fortalecerlo para enfrentar la vida.

En cuanto a las emociones, es el ombligo el que las rige. Durante el embarazo se sale de su eje y por eso somos más susceptibles. A veces te vuelves más intolerante, por eso la futura madre debe cuidar su medio ambiente y evitar lo que le molesta. También debe cuidar lo que habla, a quienes visita, lo que ve en el cine o la televisión y evitar, en la medida de lo posible, situaciones y personas que le sean desagradables o que le alteren su estabilidad emocional. También debe alejarse de roces y de fricciones con el esposo y familiares, ya que todo esto afecta el subconsciente del bebé. Hay que procurar estar lo más elevado posible en la conciencia, con cantos y meditaciones.

Estas enseñanzas nos dicen que debemos trabajar en los tres aspectos fundamentales del ser humano: el cuerpo, la mente y el espíritu, para traer al mundo mejores seres humanos. La mujer es intuitiva por naturaleza, por eso el hombre siempre se acerca a ella para preguntar su opinión acerca de todo lo que a él le preocupa. La intuición se desarrolla con la meditación.

El embarazo puede llevarte a experimentar muchos cambios. La condición física de tu cuerpo, la influencia del entorno, la cultura, la estabilidad emocional y el desarrollo espiritual, combinados con los cambios hormonales, crean la atmósfera del embarazo, nacimiento y maternidad. El embarazo y el parto son, probablemente, los momentos más intensos y llenos de tensión para tu cuerpo, pero desde luego, hay muchas cosas que se pueden hacer para disminuir el estrés y hacer esta etapa más placentera y satisfactoria, como la caminata en meditación, el yoga y los cantos.

Los 120 días y el baño ácido El aura (o campo electromagnético) de la mujer embarazada se expande hasta tres veces su tamaño, por eso notamos una luz muy radiante en la futura madre. Estas enseñanzas nos dicen que por cada metro cuadrado de su aura, hay aproximadamente 25 mil almas deseando entrar al cuerpecito de ese niño. Esta es la razón principal por la que la madre debe mantenerse en un estado meditativo, para atraer un alma elevada y para sensibilizarse y reconocer el momento en que entre el alma al cuerpo del niño. Otra de las razones fundamentales por la que la madre debe meditar durante el embarazo es porque esta es la única etapa del ser humano en que otra persona (en este caso la madre) puede ayudar a limpiar la mente subconsciente de su hijo.

El alma entra al útero a los 120 días de gestación. Esto es motivo de fiesta para la madre, pues su hijo es ya un ser humano total. De ahí en adelante, el bebé recibe y absorbe todo a través de su madre. Lo que ella escuche, el bebé escucha; lo que ella siente, el bebé lo siente. Lo que la madre dice y hace queda impreso en el niño. Hasta ese día, ella deberá comunicar a familiares y amigos que está embarazada.

El compromiso de la madre es darle al niño los valores espirituales que necesita para enfrentar las experiencias de cada día de su vida. Ella debe recordar constantemente que ese niño no le pertenece, sólo le pertenece a Dios. Los hijos no son de nuestra propiedad.

A los siete meses de embarazo, si el producto es varón, la madre segrega un líquido ácido que anestesia las facultades del hemisferio cerebral derecho. Esto es lo que verdaderamente marca la diferencia entre hombre y mujer. La mujer debe guiarse por su intuición, que es la que mide el peligro. La intuición es algo que se siente, como el tener frío, probablemente nadie te lo dice pero lo puedes percibir.

Durante los primeros 120 días, al bañarte trata de masajear el ombligo bajo el agua fresca, hasta que sientas calor. De esta forma enviarás una cantidad extra de sangre a esa área y tendrás un hijo muy valiente. Se desarrollará muy bien y será muy fuerte.

Después de los 120 días, el bebé ya es todo un ser humano y comienza a moverse.

PRECAUCIÓN Después del 7º mes, hasta el nacimiento, no debes bañarte con agua demasiado fría, ya que puede provocar contracciones.

Akasha Kaur es maestra de Kundalini Yoga desde 1993 certificada por IKYTA (International Kundalini Yoga Teachers Association). Se ha especializado en impartir el taller Embarazo Feliz, en Mexico, con la riqueza de la técnica del Kundalini Yoga desde 1994.

También es autora del libro EMBARAZO FELIZ, guía yóguica espiritual para el embarazo, el parto y la vida feliz del niño, basado en las enseñanzas de Yogi Bhajan, obra que será publicada próximamente por la Editorial Diana de México. Si te gustaría enviarle una pregunta, escríbele a editor@todobebe.com . No puede contestar todas las consultas, pero sí leerá tu mensaje y tratará de contestar tus inquietudes en una columna futura.

Si vives en México, puedes asistir a sus cursos en: Centro de Kundalini Yoga “Ardás”, Emilio Carranza No. 93-B, San Jerónimo Chicahualco, Metepec, Estado de México.

NOTA: Este artículo es para fines educativos solamente y no reemplaza una consulta médica. No debes usar esta información para diagnosticar o tratar un problema de salud, sino consultar a algún médico que te examine en persona y que esté autorizado para practicar medicina en la localidad donde vives.


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