Columna de la Editora
El embarazo de la editora, 5: ¿O qué será, qué será?
Es unánime. Toda persona que me ve, dice que voy a tener un niñito. Yo, en cambio, ya no sé qué pensar. Dos veces he soñado que doy a luz una niñita y como que siempre pensé que mi primer bebé sería una nena.
Hay personas que tienen una marcada preferencia por un sexo. Yo no. Lo único que quiero es que sea un(a) bebé sano(a)... ¡y muy feliz!
Lo divertido es escuchar las teorías. Que si la barriga sale desde arriba o es “puntuda”, es niño. Que si los latidos en la primera ecografía eran muy acelerados o si una se ve “bonita”, es niñito. También influye si uno tiene ganas de comer carne (cosa que no ha sucedido, sigo media vegetariana), dicen las “pseudoexpertas”.
En cambio, dicen que uno va a tener niña si se te hincha la cara y se te ensanchan las caderas. Que la panza se desparrama por todos lados. Que si te sientes pésimo los tres primeros meses… o sea, a las pobres nenas les echan la culpa de cualquier cosa que haga a la mamá verse fea o gorda o si está con malestares.
También me han hecho el famoso truco de la cadena con la argolla de matrimonio. Una vez salió niña, pero después otra persona me lo hizo y salió niño. ¡Ah! Y la tabla china dice que voy a tener una mujer.
Hoy cumplo 29 años y tengo control médico. Ojalá el doctor quiera regalarme una ecografía de mi bebé y así quizás salgamos de dudas. De todas maneras queremos saber con mi marido el sexo de nuestro tesoro más preciado y como estamos en la semana número 15, no debería haber problemas en descubrirlo.
Se aceptan las apuestas, mientras tanto. La suerte que tengo es que mi esposo está igual que yo: deseando ser el orgulloso padre de un bebé sano, sin importar si podrá jugar al fútbol con él o aplaudirla en sus presentaciones de ballet.











