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Privacidad en un espacio compartido
¿Cuándo se puede poner a dos niños en el mismo cuarto? ¿Cómo se puede dividir un espacio, especialmente si el espacio es pequeño, para que cada niño tenga su propio espacio para trabajar, jugar, dormir y almacenar sus cosas? ¿Debería haber áreas separadas para dormir y un lugar común para jugar/trabajar, o viceversa? ¿Debería el cuarto estar permanentemente dividido con una pared sólida para una insulación total de sonido y luz, o los espacios deberían estar separados por un divisor movible como un biombo plegadizo? ¿O debería haber sólo una separación virtual con un cambio de piso o un mueble divisor? Las respuestas dependen de la situación particular de cada familia, del sexo y las edades de los niños y de los prejuicios de los padres derivados de sus propias experiencias durante la infancia: “Mi hermana y yo compartimos el cuarto hasta los 18 años y éramos y somos muy apegadas”. “My hermana y yo compartimos el cuarto y peléabamos constantemente. Nunca pondría a mis niños en el mismo cuarto. De hecho, los pondría lo más lejos posible el uno del otro”.
Los niños pequeños disfrutan de la compañía y del compartir con un nuevo hermano siempre y cuando el bebé sea tranquilo, lo suficientemente grande para no pasar toda la noche llorando y haya otro lugar en la casa para jugar mientras el bebé esté durmiendo. Para ellos es más importante tener un lugar especial y separado para almacenar sus posesiones en lugar de un lugar privado para dormir. Alrededor de los seis años, los niños comienzan a tener una mayor percepción de sí mismos acompañada por una necesidad de privacidad y de un espacio separado, no importa cuan pequeño sea. A los siete u ocho años los niños de diferente sexo deberían ser separados de alguna manera.
Dada la realidad de la falta actual de espacio, es más posible que los padres y los hermanos tengan que compartir un cuarto. Si bien es común que el bebé permanezca en el cuarto de sus padres (incluso en la misma cama) durante los primeros meses, se recomienda que para la privacidad de todos el bebé se mude los antes posible, a los seis meses como máximo.
Dividiendo el espacio Nota: Las siguientes ideas se pueden aplicar para dividir cualquier área y crear un “cuarto” separado.
Idealmente, cada niño debería tener un espacio separado permanente igual, con una ventana que le de luz y aire, luz artificial, calefacción, un placard (lindo, pero no es necesario) y una puerta desde el pasillo, no desde otro cuarto.
Para disminuir la sensación claustrofóbica de un espacio pequeño y para agregar más luz, instala un material transparente en la porción superior de la partición/división o una ventana interior (si te preocupa el vidrio roto, usa un panel de plástico irrompible).
A veces una pared permanente o una división no es la mejor opción por su alto costo, porque el espacio es temporario o porque el espacio no permite una división (impide el acceso a un área común o la ubicación de las ventanas no permite que sean compartidas). En este caso un divisor movible puede brindar la privacidad y la luz deseadas pero no el control de ruidos. La partición puede ser plegable, una cortina divisoria, paneles corredizos de tela, madera o papel japonés de arroz instalados en un riel del techo. (De más está decir que el papel de arroz puede funcionar en el cuarto de un bebé, pero no resistirá las actividades atléticas de un niño de dos años).
Otra alternativa que permite la circulación de aire y luz es construir una pared sólida perpendicular al ancho o largo del cuarto, uno o dos pies más baja que el techo. Un riel de luces puede ser entonces utilizado para ambos lados, dirigiendo las luces individualmente.
En muchos casos no es necesario utilizar una pared o un sustituto de pared y el cuarto puede dividirse de otras formas:
- Ubicando los muebles de forma que separen dos áreas distintas: cómodas bajas, sillones, camas, escritorios, libreros altos, aparadores o closets o placards (asegúrate que los muebles altos y pesados estén sujetos al suelo y/o la pared).
- Utilizando dos colores para la pared y el piso. Si el espacio de almacenaje es compartido, pinta los cajones de cada niño en el color de sus paredes o su alfombra.
- Comprando o creando divisores de cuartos.
Divisores temporales Los biombos plegadizos son muy útiles para proteger al bebé de la luz y las corrientes de aire, y también son divisores de cuartos versátiles y económicos. Pueden cerrar un rincón o un hueco y crear un espacio totalmente separado. También se pueden sacar fácilmente cuando ya no se necesitan. Los biombos pueden ser de cualquier altura y peso. Si el biombo es liviano y se puede caer, es mejor ponerlo al lado de una pared o de un mueble sólido. Pueden mantenerse solos o estar sujetados a una pared con una bisagra, o colgados del techo con ganchos. Usualmente consisten de tres o más paneles de materiales variados como madera, papel de arroz, mimbre, metal, cuero o plástico que pueden ser recubiertos con cuadros, con cintas, pintados, empapelados o decorados (se puede hacer cada lado diferente). Un biombo resistente, como aquellos hechos de puertas huecas, pueden ser tanto funcionales como decorativos con espacios para almacenar objectos livianos (ganchos, estantes pequeños, un espejo) colgados del lado del bebé. Los biombos con doble visagra pueden moverse de un lado para el otro logrando diferentes posibilidades. Incluso si no es necesario un biombo para dividir el espacio, puede ser un lindo elemento decorativo, especialmente si es un biombo antiguo.
Divisores ya listos. Las tiendas venden una gran variedad de divisores especiales para dividir cuartos. Pueden ser unidades con armarios, cajones o paneles sólidos; cortinas de cuentas, bambú o tela; persianas venecianas horizontales o verticales. Pueden ser instaladas con un cordón en el techo, ganchos en el techo (y en el piso de ser necesario) y pueden extenderse desde el techo hasta el piso o hasta un mueble divisor.
Divisores hechos en casa. Puedes ser hechos con casi cualquier material incluyendo escaleras o con cortinas viejas pero limpias. Los paneles de tela resultan en divisores decorativos y fáciles de hacer. Simplemente engancha una barra del mismo largo que el panel de tela a la parte superior e inferior del panel. Las telas pesadas, como lona, una colcha o un cuadro grande usualmente se pueden colgar sin estos soportes. Las tiras de telas de tapicería, como tejidos o cintas, pueden ser instaladas desde el piso hasta el techo con cordón, lana, hilo o cinta trenzada alrededor en papeles decorativos.
Mide cuidadosamente el ancho y la altura del área a cubrir e incluye unos centímetros adicionales de tela a cada lado (abajo y arriba) para enganchar el divisor. Engancha los divisores de materiales livianos con tacos y ganchos de engrapadora y los más pesados con ganchos resistentes en la viga del techo, poniendo tuercas o sujetadores de cortinas en el divisor. Para comprobar que un divisor colgado del techo está derecho, tira una plomada (una tijera atada a un hilo también sirve) desde el techo paralelo al lado del divisor.
Ellen Liman es decoradora profesional, pintora y autora del libro de decoración infantil “Baby Space”, que ya está en su segunda edición en los Estados Unidos. TodoBebe reproduce capítulos del libro de manera exclusiva para sus usuarios. Para obtener la obra completa en su versión en inglés, puedes adquirirlo en www.amazon.com , www.barnesandnoble.com o contactando directamente a la editorial HarperCollins.











