Cómo Hablar De...
¿Cómo hablar con tus hijos acerca de la sexualidad?
Muchos padres temen el momento en que empiezan a aparecer las preguntas difíciles, ¿De dónde vienen los niños? ¿Cómo entran en la barriga de mamá? ¿Por qué Miguel tiene pene y yo no? Los estudios de investigación nos han demostrado que hablar con franqueza y de manera adecuada a su edad acerca de la sexualidad es la mejor manera de fomentar un desarrollo sexual saludable. Es más, sabemos que los niños que se sienten que pueden hablar con sus padres acerca de estos temas libremente tienen menos conductas sexuales de alto riesgo durante la adolescencia.
Piensa acerca de tus valores y los mensajes que les quieres dar
El primer paso es que pienses en tus propios valores y sentimientos acerca de la sexualidad y qué mensajes quieres transmitirles a tus hijos. Nuestra responsabilidad como padres es compartir nuestros valores. Quizás cuando crezcan y maduren no adoptarán los mismos valores pero los conocerán cuando estén decidiendo cómo se sienten y cómo quieren comportarse. A veces nos da vergüenza o pudor hablar con ellos sobre estos temas pero hemos de pensar que si no lo hacemos nosotros, alguien lo hará y en vez de tener nuestras ideas en mente, tendrán las de otra persona.
El desarrollo sexual es una parte normal del desarrollo de los niños
El desarrollo sexual empieza al nacer y entre los tres y los cinco años hay un creciente interés por el tema, muy relacionado con el entrenamiento para ir al baño. Probablemente habrás visto que tu pequeño(a) tiene curiosidad por sus propios órganos sexuales. Nos dicen cosas como “yo soy como mamá,” “mi hermanito tiene pene y yo no,” “¿porqué papá hace pipí de pie y mamá, sentada?” Esta es la época donde empiezan a ver las diferencias entre niños y niñas y el momento en que van a empezar a aparecer las preguntas acerca de este tema.
También es común en esta época que tu hijo(a) desarrolle fuertes sentimientos hacia el padre del sexo opuesto. Les oímos hablar de como se van a casar con mamá o como papá y ella son una pareja y tienen que ir cogidos de la mano. Todo esto es normal en esta edad. Y aunque sienten fuertes sentimientos, los niños no tienen la capacidad emocional o física para entenderlos. Es más, sus sentimientos no tienen la connotación sexual que nosotros les atribuimos como adultos, pues todavía desconocen y no comprenden la sexualidad adulta. Cuando un pequeño dice que quiere casarse con mamá, no quiere decir lo mismo que cuando una persona mayor habla acerca del matrimonio.
Inicia tus conversaciones partiendo de lo que saben
Cuando empezamos a hablar acerca de sexualidad con nuestros pequeños hemos de buscar el balance entre ser demasiado abiertos y demasiado represivos o críticos. Los niños no están preparados para escuchar todos los temas sexuales de los adultos y tenemos que protegerles de la cantidad de información que reciben a través de la televisión o hablando con otras personas. A la vez, no queremos evitar el tema por completo, especialmente cuando están desarrollando un interés sano y apropiado por su edad. Es buena idea preguntarles a ellos lo que saben acerca de un tema antes de aventurarnos a contarles nosotros. Por ejemplo, si tu hija(o) te pregunta “¿cómo entró el bebé en la barriga de mamá?” Tu puedes decirle “cuéntame lo que tu crees” y luego ayudarle a clarificar la información basándote en lo que sabe y en lo que crees que es adecuado que conozca por su edad.
Dales información de manera progresiva
Enseñarles a nuestros hijos acerca de la sexualidad requiere darles información de poco a poco y de manera continua empezando cuanto antes – por ejemplo, cuando les enseñamos que esto es su nariz y sus ojos, también hemos de añadir partes del cuerpo como el pene o la vagina. Gradualmente, a medida que nos lo pidan y estén preparados, les daremos más información.
Nuestras relaciones son un modelo para nuestros hijos
Nuestras relaciones con otros adultos también van a influenciar el desarrollo sexual de nuestros hijos. Si nos ven formando parte de una relación de respeto mutuo, afecto y comunicación, creerán que estas son las bases de las relaciones íntimas.
Evita mentirles
Puedes proporcionarle más o menos información pero no le mientas. Si los niños ven que no les dices la verdad, pronto se darán cuenta que mamá o papá no son fuentes de información fiables e irán a buscar información a otro lugar. Esto es lo que queremos evitar ya que si reciben su información de otras personas, perdemos el control de la calidad de la información.
Crea un ambiente seguro y abierto
Intenta crear un ambiente donde tu pequeño(a) se sienta seguro(a) haciéndote cualquier tipo de pregunta, no lo juzgues, avergüences o ignores sus preguntas. Muchas veces nos encuentran desprevenidos y les desmentimos porque no estamos preparados para hablar del tema. Es mejor decirle, “me has hecho una pregunta importante y tengo que pensar en ello. ¿Por qué no lo hablamos con calma más tarde?” Asegúrate de retomar la conservación sin que haya pasado mucho tiempo cuando hayas podido formular tu respuesta.
Dale respuestas simples
Responde a sus preguntas de manera simple, correcta y con lenguaje concreto. Recuerda que todavía son muy pequeños y no pueden comprender grandes explicaciones. Procura no darles más información de la que necesitan.
Evita los eufemismos
A menudo utilizamos eufemismos o apodos para hablar de los genitales. Es mejor usar su nombre real ya que el uso de un apodo le indica al niño(a) que los genitales son una parte más secreta o vergonzosa del cuerpo. Asegúrate de hablar con tus hijos del sexo opuesto, no sólo Pedro puede hablar con papá y mamá con María. Los niños se benefician hablando con ambos padres.
Utiliza libros y materiales educativos
Si estos temas se te hacen difíciles, puedes usar libros y materiales educativos que se han diseñado especialmente para niños de esta edad. Lo importante es que hable y crees una relación de comunicación abierta con tu pequeño(a) Pide información en tu biblioteca o librería.
La Dra. Helena Duch es psicóloga infantil y familiar especializada en trabajar con familias que están planeando, esperando y criando a niños en la primera infancia. La Dra. Helena tiene un doctorado en psicología infantil y escolar de New York University y una maestría en Psicología del Desarrollo Infantil de Columbia University y es licenciada en Psicología Clínica por la Universidad Ramon Llull en Barcelona. Además la Dra. Helena está licenciada como psicóloga en el estado de Nueva York y en España, su país natal.
NOTA: Este artículo es para fines educativos solamente y no reemplaza una consulta médica o psicológica. No debes usar esta información para diagnosticar o tratar un problema de salud o de comportamiento sino consultar a algún médico o profesional de salud mental que te examine en persona y que esté autorizado para practicar su profesión en la localidad donde vives.











