Advertencia en remedios para el resfriado y la tos para los niños

Advertencia en remedios para el resfriado y la tos para los ni osRecientemente los laboratorios farmacéuticos dejaron de vender miles de remedios para el resfrío y la tos destinados específicamente para bebés e infantes. ¿Por qué? Fue la respuesta después que La Agencia de Alimentos y Medicinas (FDA) formuló la advertencia a los padres de niños menores de dos años, que: “Esos remedios pueden traer efectos secundarios graves y potencialmente mortíferos, y no deberían utilizarse tampoco para preescolares entre 3 y 5 años”.

La FDA está preocupada porque tiene la percepción de que los padres no han captado esta alerta pese a toda la publicidad emitida, y todavía tienen esos medicamentos en el hogar, o pueden comprar remedios para dárselos a sus pequeños sin antes consultar con el pediatra, advirtió el doctor Charles Ganley, director de medicinas sin receta de la FDA.”Todavía nos preocupa”, precisó Ganley. Particularmente la alarma se produce a partir de varias encuestas según las cuales muchos padres no creen que los remedios de venta sin receta sean un problema, especialmente si se los han suministrado a un niño sin obtener consecuencias.

El motivo es que no hay evidencias de que esos remedios orales alivien realmente los síntomas en niños tan chicos. Y aunque los efectos secundarios graves son infrecuentes, a veces ocurren. El Centro de Control y Prevención de las Enfermedades de Estados Unidos documentó que en el año 2007 más de 1.500 bebés e infantes fueron llevados a salas de emergencia o urgencias en un período de dos años a causa de dichos remedios. Los especialistas vuelven a recomendar medidas más antiguas, como tomar mucho líquido, descansar mucho, usar gotitas salinas para descongestionar la nariz y humidificadores durante la noche.

La denuncia alerta que medicamentos tan populares en Estados Unidos como Toddler’s Dimetapp, Infant Triaminic y Little Colds, que se venden como aptos para niños menores de dos años, no deben ser suministrados bajo ninguna circunstancia a niños menores de seis años. “Se están revisando los efectos tanto positivos como negativos del uso de estos medicamentos en niños, sobre todo entre los menores de dos años” continúa Ganley. “Estas medicinas pueden causar arritmias, hipertensión o incluso embolia si se suministran en dosis elevadas, y en algunos casos, hasta la dosis recomendada”, agrega. Sin embargo, y a pesar de la evidente falta de estudios, estos remedios fueron aprobados por la FDA se han usado durante años.

Algunas estadísticas
En Estados Unidos, 45 niños murieron tras recibir descongestionantes y 69 fallecieron por tomar antihistamínicos (reportados por la Asociación de Usuarios de Estados Unidos entre 1969 y 2006). Se sumaron nuevas cifras reveladas por el Centro para la Prevención y Control de Enfermedades (Cdcp), que más de 1.500 niños sufrieron complicaciones por el uso de estas drogas entre el 2002 y el 2004; además de que 115 murieron por causas relacionadas con el uso de descongestionantes y antihistamínicos.
Las drogas y sus efectos
Lo peor es que con el ánimo de controlar síntomas y no de curar enfermedades, los padres pueden utilizar en niños los mismos medicamentos, pero en presentación para adultos. Así se multiplica el riesgo de intoxicaciones y otros efectos negativos.
Dextrometorfano: Suprime el reflejo de la tos por acción directa sobre el centro que la produce en el tronco cerebral. Lo contienen cerca de 12 jarabes en distintas combinaciones. Aunque se restringe su uso por debajo de los 2 años, cuatro tienen presentación para prescribir por debajo de esa edad según el peso.
Fenilefrina: Es un potente vasoconstrictor usado en combinación con otros fármacos para disminuir las secreciones en el tratamiento de la gripe. Está como mínimo en tres productos con esta indicación y los tres se pueden administrar a niños según el peso.
Pseudoefedrina: Vasoconstrictor y broncodilatador que se usa para el manejo de la congestión nasal y los síntomas respiratorios de episodios gripales o alérgicos. Está en más de 220 productos (incluidos los de adultos). Se calcula que la mitad es de uso pediátrico. Cerca de 50 están en combinaciones que se utilizan para la gripe. Vienen en presentaciones como jarabes y gotas. Algunas marcas tienen restricciones.

¿Qué hacer en caso de gripe y tos?
La gripe es una infección viral que se cura sola. No hay tratamiento específico. La tos es un mecanismo natural de defensa para mantener limpias las vías respiratorias. Nunca debe bloquearse. En esos casos:

Limpiar la nariz: Las secreciones irritan la vía aérea y producen tos. Aplica un gotero de solución salina en cada fosa nasal de tu chiquito, varias veces al día.

Hidratar: Si hay tos es necesario diluir las flemas para que sea más fácil expulsarlas. Suminístrale líquidos con frecuencia, en pequeñas cantidades. Tu pequeño debe tomar más cantidad de líquido de lo habitual. Eso también limpia la garganta y disminuye el estímulo de la tos.

Lubricar: en muchos casos la tos se produce por la irritación de la faringe (garganta) despulida. Ayuda mucho darle alimentos como gelatinas, mermeladas y miel.

Humedecer: El vapor de agua puede ser útil. Haz que tu pequeño lo respire en la ducha o en el cuarto, pero nunca en un recipiente con agua hervida. Eso le ayudará a movilizar secreciones.

Revisar: Si además de tos y mocos hay respiración rápida, costillas que se meten al respirar, color morado, pérdida del apetito, vómito, fiebre persistente o un cuadro con más de 5 días, llévalo al médico con urgencia.

Por último: No le des jarabes para la tos. Sólo aquellos que recete el pediatra.

Efectos y recomendaciones
La mezcla de medicamentos de venta libre para controlar la tos y facilitar la salida de los mocos y su expulsión no es inofensiva y tiene efectos colaterales:

  • Produce sueño (efecto sedante) y confusión, pues su acción es a nivel del sistema nervioso central y disminuye el reflejo protector, que es la tos.
  • Puede producir náuseas, vómito, dolor de cabeza, secreción nasal, rasquiña y ronchas, al igual que hipertensión arterial y alteración de frecuencia cardiaca.
  • La medicación en niños se da por peso y hay que comprender muy bien sus efectos.
  • No administres a tus hijos medicamentos que no hayan sido formulados por el médico o que se usaron en adultos.
  • No dejes medicamentos o drogas al alcance de los niños.