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Hablar menos y escuchar más puede ser un gran reto para los padres, pero con grandes beneficios.

La inteligencia de tu hijo depende de la forma en la que le hablas

(TODO BEBÉ).- La forma en la que le hablas a tu hijo influye en su inteligencia y lenguaje, revela un estudio.

Dea cuerdo al sitio web Salud 180, investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts dicen que al incluir a los niños en una conversación los beneficia:

• Aumenta su desarrollo cerebral

• Acrecienta sus habilidades del lenguaje

• Practiquen la comprensión

• Se dan a conocer mejor

De acuerdo a los especialistas no se trata solo de hablarle, sino de interactuar con el niño. Y cuando hay intercambio de palabras, es decir, una conversación, es cuando se logra una verdadera interacción social.

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“Tener una conversación permite que los niños practiquen la comprensión de lo que la otra persona intenta decir y cómo responder de manera apropiada; lo cual es muy diferente a simplemente tener que escuchar”, sugieren.

“En los niños que experimentaron más conversación se identificó que el área de Broca, una parte del cerebro involucrada en la producción del habla y el procesamiento del lenguaje, era mucho más activa mientras escuchaban las historias que les contaban sus padres”, indican los autores.

Pero relacionarte directamente con tu hijo, dejar que se exprese y fomentar su lenguaje no solo es bueno para él:

• Aprendes a conocerlo mejor

• Al conocerlo, puedes guiarlo mejor

• Sabrás elegir herramientas necesarias para su desarrollo

• Conoces sus ideales y es más fácil ayudar a realizarlos

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Y es que hablar menos y escuchar más, puede ser un gran reto para los padres pero con grandes beneficios.

Además, hay otras áreas sobre la crianza de los hijos que muchos, probablemente, necesiten prestar más atención. Te dejamos siete resoluciones para una mejor crianza de los hijos:

1. Estar allí. Todo se reduce a esto: cuando estés con tus hijos, dales atención plena, curiosa y feliz.
2. Dejar que algunas cosas sigan su propio curso sin interferir, tanto. Gatear, hablar, caminar, montar en bici, etc.
3. No manejes bajo la influencia de tu teléfono. Cuando repetidamente modelas un comportamiento frente a tus hijos, eso se llama enseñanza.

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4. Grita menos, respira más. Ese nivel de frustración es comprensible, pero gritar es la forma menos productiva de manejarlo y puede hacer daño.
5. Ve más despacio. Los niños tienen menos tiempo para aburrirse y descubrir lo que pueden hacer en momentos de tranquilidad.
6. Disminuye el tiempo frente a la pantalla. Sea lo que sea, es probable que sea demasiado.
7. Trátate y consiéntete a ti mismo. Los niños se benefician de padres felices, y si sientes que no lo eres tienes que solucionarlo.

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