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Elevar la voz no ayuda y en realidad tiene efectos dañinos similares a la disciplina física, advierten.

Gritarles a los niños es casi tan malo como pegarles, asegura estudio

(TODO BEBÉ).- Gritarles a los niños es casi tan malo como pegarles, advierte un estudio.

La “disciplina verbal dura” no ayuda y en realidad tiene efectos dañinos similares a la disciplina física, sugirieron investigadores de la Universidad de Pittsburgh.

Según los resultados, gritar simplemente reforzó el mal comportamiento y el aumento de la depresión. Incluso los hogares amorosos no evitaron los efectos dañinos de elevar la voz ocasionalmente, indicó el sitio web Simplemost.

La Dra. Laura Markham, autora de “Padres pacíficos, niños felices: cómo dejar de gritar y comenzar a conectar” y fundadora de Aha Parenting, dice que al gritarle a tus hijos, estás cambiando su cerebro y básicamente en lugar de aprender a calmarse, aprenden a atacar.

Aunque hay momentos en los que si se necesita gritar, según Markham. Si los niños se causan daño o se encuentran en una situación peligrosa, lo normal sería gritar; pero para disminuir incluso esos gritos, la clave es calmarlos de inmediato y explicarles por qué deberían ceder.

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Cómo poner alto a los gritos

Puede que ningún padre quiera o tenga la intención de gritar, pero muchos factores como el cansancio o el estrés, pueden hacer explotar incluso al más tranquilo.

Empieza por tranquilizarte a ti mismo para después enfocarte en la comunicación familiar.

Algunos especialistas recomiendan hacer uso de juegos mentales contando una historia, usando el humor o simplemente tratando de disciplinar efectivamente.

Mantén la calma (en la medida de lo posible). Citando a la fuente, te decimos cómo detener el mal hábito de los gritos en tu hogar:

Tómate un descanso. Si te sientes vulnerable y necesitas despejarte, puedes pedir un poco de ayuda; ya sea a tu pareja o una niñera de confianza.

Ajusta tus expectativas, de acuerdo a su edad. Puede que sientas que has perdido toda la paciencia pero los niños menores de 4 años, por ejemplo, aún no han desarrollado la capacidad de resistir el comportamiento prohibido y desobedecer.

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Identifica qué es lo que te causa estrés. Si sabes que un café te puede tranquilizar antes de empezar la rutina, levántate antes para tener un momento para consentirte.

Si no puedes hacer tus diligencias con los niños, busca la forma de hacerlo mientras ellos están en alguna actividad o la escuela.

Controla tus emociones, el adulto eres tú. No olvides que los niños están en proceso de aprendizaje.
Si estás demasiado vulnerable, puedes apoyarte de sencillas Herramientas Anti-Estrés; como apretar una pelota, respirando profundo y recordándote a ti mismo que solo se trata de niños.

Pero la clave para no perder el control, es tener un plan de acción y no gritar como primera instancia. Y a ti, ¿qué te ha funcionado en situaciones de estrés con tus niños?

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