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El primer hogar de atención "intergeneracional" se inauguró en 2017.

El lugar donde los niños ayudan a los ancianos a vivir más

(TODO BEBÉ).- Este asilo para ancianos en Londres parece completamente normal, pero los residentes tienen pequeños invitados de honor cada día.

“No se puede evitar sentir el contagio”, dijo Fay García, de 90 años, quien esperaba pacientemente. Es como si alguien entra y enciende la luz, dijo.

Estos destellos de luz, son un gurpo lleno de niños de 2 a 3 años que frecuentan para embellecer el Nightingale House y la vida de los residentes del lugar, según la publicación de CNN.

En septiembre, uno de los hogares para ancianos más grandes del país, abrió las puertas de su guardería, Apples y Honey Nightingale. Los residentes, tanto niños como ancianos, tienen acceso a un programa lleno de actividades que incluyen actividades de panadería, jardinería, arte y ejercicio.

Y los ancianos también pueden acceder a la guardería para pasar tiempo con los niños si así lo desean.

“Los niños trabajan y juegan con los residentes todos los días”, dijo Ali Somers, cofundadora de Apples and Honey Nightingale, quien también encabeza la evaluación y el impacto de este programa.

La premisa es la atención intergeneracional, proporcionando sabiduría a los jóvenes y las relaciones, y a su vez, la longevidad, a los viejos.

“Cuando unimos a niños y residentes ancianos, se puede ver de inmediato que están pasando cosas buenas”, dijo Somers.

Más de 10 niños recorren los senderos del jardín hacia el salón donde los residentes están estirando los brazos y moviendo las piernas. La mayoría de los rostros en la sala sonríen y algunos residentes se acercan para alentar a los niños a que vayan hacia ellos. El lugar cobra vida con la presencia de los pequeños y los beneficios en términos de salud son claros.

Los residentes “muy a menudo se olvidan de sus propias limitaciones físicas, y encuentran que se les alienta, se estiran, se levantan de la silla, extienden una mano, participan en la conversación”, agregó.

“Cuando los niños entran, te reconocen después de un tiempo, y ahora tengo todos estos nietos y bisnietos adoptivos”, dijo García, una residente que nunca tuvo hijos. El equipo de Nightingale ha visto los cambios en García y en la mayoría de los residentes de la casa, tanto físicos como psicológicos.

Somers cree que los días de institucionalización y separación del cuidado infantil y la atención a la vejez, están llegando a su fin.

Sarah Harper, profesora de gerontología en la Universidad de Oxford, estuvo de acuerdo, y agregó que hoy en día, las personas van a la escuela y al trabajo, y con frecuencia viven con personas de una edad similar.

¿La consecuencia? A medida que mueren los compañeros, hermanos, primos y otras generaciones laterales, las personas “pueden encontrarse muy aisladas y solos”, dijo Harper, que no está involucrada en el proyecto Nightingale.

Si bien los programas generalmente se establecen para beneficiar a las personas mayores, Harper cree que terminan beneficiados igualmente a los niños.

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