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Los CDC publicaron un informe sobre un nuevo posible riesgo de esta práctica.

Se comió su propia placenta y esto fue lo que le provocó al bebé

(TODO BEBÉ).- Si no has escuchado sobre esto, debes saber que comer tu propia placenta después de dar a luz se ha convertido en tendencia y según internet, hay muchas maneras de prepararla para comerla.

Pero los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) acaban de informar un nuevo posible riesgo de hacerlo.

Aunque podrías preguntarte, ¿qué podría salir mal? Si después de todo famosas actrices de Hollywood lo han hecho y lo recomiendan, publicó el portal web de la revista Forbes.

Sin embargo, en la última edición del Informe Semanal de Morbilidad y Mortalidad de los CDC, se narra el caso de una mujer de Oregon que después de dar a luz, se comió su placenta encapsulada y las cosas no salieron nada bien.

La mujer comenzó a ingerir dos capsulas, dos veces al día tres días después del parto pero su bebé comenzó a tener problemas respiratorios significativos y los médicos descubrieron que su bebé tenía una infección bacteriana de Estreptococos agalactiae (GBS) del grupo B.

En la prueba, a la que fueron sometidas las cápsulas de placenta, se encontraron bacterias GBS. Por lo tanto, parece que al parecer tomar las cápsulas aumentó estas bacterias estreptocócicas en la madre, que luego probablemente pasó a su bebé.

Aunque se ha demostrado que la placenta tiene varias vitaminas, hierro y otros nutrientes, lo mismo ocurre con algunos alimentos. Y se necesitan más estudios para determinar si las hormonas encontradas en la placenta realmente están teniendo un efecto beneficioso o si los beneficios reportados son sólo efectos de placebo.

Pero, ¿por qué comer tu propia placenta? Bueno, muchas hablan sobre los beneficios de hacerlo y entre ellos mencionan una mejoría de la lactancia, en el estado de ánimo; además aumento de energía y prevención de la depresión posparto, entre otros.

Además el Internet está repleto de recetas para comerlas crudas, en píldoras, preparar lasañas de placenta, trufas de placenta, tacos de placenta y batidos; incluso hay libros de cocina con placenta.

Las que están a favor de esta práctica, sostienen que al ser natural y orgánica no hay peligro. A pesar de esto, no se ha encontrado evidencia científica sólida para apoyar las afirmaciones beneficiosas de comer placenta.

Advierten los CDC que, además de una infección, existen otros posibles riesgos de esta práctica como los coágulos de sangre por hormonas de estrógeno, y las toxinas ambientales acumuladas.

Y aquí hay otro problema importante. El informe de los CDC afirma que “no existen estándares para procesar la placenta para su consumo”. No está claro si las empresas que procesan placentas están tomando las precauciones adecuadas para prevenir contaminantes o infecciones.

Si acudes a una empresa para que preparen tu placenta, ten cuidado; puede que no haya regulación ni supervisión de su actividad.

Entonces, ¿deberías comer tu placenta? La ciencia todavía está en una etapa temprana y no puede asegurar nada, pero, su último informe evidencia que comer placenta no está libre de riesgos.

 

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