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Notaron que la absorción de metales tóxicos es más dañina de lo que creíamos.

Encuentran en los dientes de leche factor que provoca riesgo de autismo

(TODO BEBÉ).-El autismo podría estar relacionado con la exposición a los metales, pues un nuevo estudio demostró que los dientes de leche de niños con autismo contienen más plomo tóxico, publicó el San Diego Union Tribune.

Dicho estudio, publicado y financiado por el Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental (NIEHS, por su sigla en inglés), asegura que el procesamiento de los metales en el cuerpo de los niños afecta su riesgo de autismo.

Los especialistas estudiaron a gemelos para controlar las influencias genéticas y los posibles contribuyentes ambientales al trastorno. Los resultados arrojaron que las diferencias en la exposición temprana a los metales si pueden afectar el riesgo de autismo.

Encontraron que los dientes de leche de niños con autismo contienen más plomo tóxico y menos de los nutrientes esenciales de zinc y manganeso, en comparación con los dientes de niños sin el trastorno.

Estudiando los dientes de leche generados durante diferentes períodos del desarrollo, los investigadores notaron que esta diferencia en la absorción de metal entre los niños con y sin autismo que fueron mucho más fuerte justo antes y después del nacimiento.

Además los niños con autismo registraron mayores niveles de plomo durante su desarrollo; obtuvieron una menor absorción de manganeso, antes y después del nacimiento, además de niveles más bajos de zinc en el útero.

“Creemos que el autismo comienza muy temprano, muy probablemente en el útero, y la investigación sugiere que nuestro ambiente puede aumentar el riesgo de un niño. Pero cuando estos son diagnosticados a los 3 o 4 años de edad, es difícil volver atrás y saber a qué estaban expuestas las madres “, aseguró la directora de la subdivisión de Genes, Medio Ambiente y Salud de NIEHS, Cindy Lawler.

El hallazgo tuvo bases de investigaciones previas que mostraron que la exposición a metales tóxicos pueden perjudicar el desarrollo cerebral mientras están en el útero o durante la primera infancia.

“A diferencia de los genes, nuestro medio ambiente está cambiando constantemente, y la respuesta de nuestro cuerpo a los factores de estrés ambiental no sólo depende de cuánto estuvimos expuestos, sino a qué edad experimentamos esa exposición”, agrega el jefe de la subdivisión de Exposición, Respuesta y Tecnología del NIEHS, David Balshaw.

 

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