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"Aunque preferiría que durmieran toda la noche en su cuarto, el mejor lugar para ellas son nuestros brazos..."

A relajarnos antes de dormir

(TODO BEBÉ).-El tema del sueño de los niños es un mundo distinto para cada familia. No soy ninguna experta en este tema, porque no he seguido ninguna técnica, sino que me he adaptado a las necesidades de mis hijas en medio de avalanchas de cambios en nuestras vidas. Así que mi cama se ha convertido en su “happy place”.

Por consecuencia puedo decir que a sus dos años y medio de vida han dormido más de la mitad de ese tiempo conmigo. Acepto que preferiría que durmieran toda la noche en su cuarto, porque se mueven tanto que ni mi esposo ni yo descansamos. Que no nos gusta sentirnos exhaustos y que nos encantaría que no tuviéramos que pasarlas a nuestra cama al primer llanto acompañado de “mamiiiiiii quiero ir a tu camita”.

Pero sé también que en medio de las pérdidas de sus abuelos y de dos mudanzas, el mejor lugar para ellas son nuestros brazos, nuestro calor y la seguridad que les brinda despertarse junto a nosotros. Lo que si puedo decir es que no todo el tema del sueño es un desastre, ese tiempo antes de dormir, es sin duda uno de mis momentos favoritos con mis hijas. Me encanta ese momento de desacelerarnos y preparar su mente y cuerpo para dormir.

Después de darles un baño con unas gotas de aceite de lavanda, de tomar un poco de agua y de lavarse los dientes ponemos en práctica este ritual:

1. Leer: Siempre escogen uno o dos libros. Es increíble ver como se enganchan con las historias y cómo ellas ya las empiezan a contar a su manera.
2. Hablar: Este es un momento ideal donde los niños cuentan todo lo que vivieron en el día y donde no hay interrupciones de ningún tipo para enfocarnos totalmente en lo que nos están contando.
3. Cantar: Abrazadas en el sillón donde leemos cantamos dos canciones (las mismas todas las noches). Una de ellas es la canción que les elegí desde antes de que nacieran y que tiene un poder de calma sobre ellas que es difícil de explicar con palabras.
4. Agradecer: Ya en su cama damos gracias por el día. Con esto intentamos que desde muy pequeñas valoren su vida, a las personas que las rodean y todas las cosas que tienen.
5. Despedirse: Nunca se me va a olvidar una película que se llama “Nunca te vayas sin decir te quiero” que se quedó muy clavada en mi mente, así que no hay día que no nos despidamos diciéndoles lo que las amamos, lo afortunados que somos de que nos hayan escogido como sus papás y deseándoles que sus sueños estén llenos de luz.
6. Consentir: No nos dejan salir del cuarto sin la frase “me consientes”. Así que hay días que el ritual se alarga un poco con unos cuantos besos y cariñitos de más.

Las noches podrán verse interrumpidas algunos días de la semana, pero este ritual nadie me lo quita. Así que a las que como yo, sus noches aún no sean las mejores, estoy segura que con el tiempo sólo vamos a acordarnos de lo que realmente vale la pena como estos pequeños grandes momentos.

Por: Sofía Sánchez de Tagle

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