Foto: Rioja 24
Aunque el moco es un mecanismo de defensa del organismo, es muy incómodo.

Soluciones que podrían liberar a tu niño de la molesta mucosidad excesiva

(TODO BEBÉ).-¿Los molestos moquitos no dejan a tu niño en paz? Lo limpias y limpias y parece que no se acaban. Para ayudar a tu hijo a estar libre de esta molestia te decimos cuales son los mejores métodos según información del sitio especializado web consultas.

Tienes que saber que la mucosidad en las vías respiratorias de bebés y niños pequeños, de hasta 5 años, es algo normal y muy frecuente y no son dañinos. Tan normal es ver a los niños con la nariz húmeda que una de las palabras más antiguas para referirse a los pequeños es ‘mocosos’, agrega la fuente.

Primero hay que entender que el moco es un mecanismo de defensa del organismo del niño frente a las infecciones. Ante los virus la respuesta del cuerpo es generar, a través de las mucosas, el material gelatinoso que atrapa a los agentes para ser expulsados por medio de la tos o los estornudos, explican los especialistas.

Desde el nacimiento, el bebé está expuesto a muchos virus y bacterias que entran a través la nariz al respirar. La mayoría de ellos son atrapados por el moco que se produce en la vía respiratoria y para no llegar a afectar gravemente al niño, agregan.

Debido a que durante las épocas frías del año las infecciones proliferan, es cuando más moco tienen los pequeños. Pero si llevas a tu niño a la guardería o tienes más de uno, seguro pasará con su naricita mojada desde septiembre hasta finales de mayo aproximadamente, esto por el contacto con otros y el contagio de las infecciones.

No tienes que preocuparte por la mucosidad que puede parecer excesiva porque no es dañina, pero si puede ser incómodo para tu niño tener sucia la nariz todo el tiempo.

Aunque no es necesario un tratamiento medico, citando a la fuente, estas son algunas medidas sencillas que pueden aliviarlo. Son mecanismos sencillos para ayudar a los bebés a eliminar su exceso de moco:

Ofrecer agua: Un buen estado de hidratación es fundamental para que el moco se haga más líquido, menos espeso, y sea más fácil de eliminar por medio de la tos.

Ambiente húmedo: Los ambientes cálidos y resecos irritan la vía respiratoria, produciendo de forma reactiva más moco. Por el contrario, un ambiente rico en humedad mejora la producción de moco.

No es necesario comprar un humidificador, mecanismos sencillos como poner un vaso o recipiente lleno de agua cerca de la fuente de calor de la habitación.

Lavado nasal: Puede hacer con varias sustancias, el suero fisiológico es el método más habitual y pueden encontrarse en cualquier farmacia o supermercado.

Siempre se debe hacer con el bebé acostado y con la cabeza hacia un lado. El spray se aplica en la fosa nasal que queda arriba, mientras se tapa la fosa que queda abajo.

Suero hipertónico: se trata de suero con más cantidad de sal que el suero fisiológico, y se puede comprar en farmacias. Actualmente puede utilizarse en niños de todas las edades, incluso en recién nacidos.

Agua de mar: al igual que el suero hipertónico, es agua con más cantidad de sal, que es capaz de disolver de forma más eficaz el moco para que sea eliminado por el niño.

(Esto puede hacerse unas 3-4 veces al día, preferiblemente antes de las tomas para que puedan comer mejor, y también antes de dormir)

No obstante si se trata de mucosidad clara y escasa no será necesario hacer nada. Ahora bien, si el moco es persistente, abundante, no le deja respirar bien, le ocasiona múltiples despertares por la noche, o le dificulta la alimentación, hay que ayudarle a eliminarlo, advierten los especialistas.

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