¿Han aparecido manchas o paño en tu cara durante el embarazo?
Suelen desaparecer después del parto ¡pero no siempre es así!

¿Han aparecido manchas o paño en tu cara durante el embarazo?

(TODO BEBÉ).- Como si hiciera falta añadir a la lista de la mujer embarazada preocupaciones, tenemos que ponerte sobre aviso: Estás en riesgo de desarrollar manchas oscuras en la piel del rostro, a modo de antifaz, alrededor de los ojos y sobre las mejillas, nariz y barbilla.

Esas manchas –coloquialmente conocidas como “paño”– se llaman oficialmente melasma y pueden salir durante el embarazo, aunque también se pueden dar durante un tratamiento hormonal o por métodos anticonceptivos, y es más plausible que aparezca en mujeres en cuya familia hay historial de esta reacción. Suelen desaparecer en los meses después del parto o de haber abandonado los tratamientos hormonales, pero no siempre es así, y es importante entender todo lo que supone.

En primer lugar, es importante que sepas que estas manchas no ponen en peligro ni a ti ni a tu bebé. Aparecen porque el aumento de estrógenos en el torrente sanguíneo activa la tirosina, que es una enzima que fomenta la trasformación de la dopamina en melanina; y la melanina es la causante de que tengamos color en el pelo, así como tono de los ojos, y también de que la piel se oscurezca como reacción al ser expuesta al sol, es decir, aparezca el tono bronceado.

Esto significa que, durante el embarazo, el cuerpo está mucho más propenso a sobreproducir melanina, así que exponerse al sol puede tener consecuencias que jamás consideraríamos posibles en el estado basal del organismo, como es el caso de la aparición de esta máscara facial.

Ahora que ya te pusiste un poco tensa con esta noticia (¡perdón, perdón!), vamos a hablar de cómo prevenir el melasma de una manera muy sencilla: Evita exponerte al sol directamente sin protección.

Durante el embarazo es extremadamente importante que uses consistemente protector solar (diario, reaplicando cada 3 horas) y, si vas a pasar tiempo en exteriores, además ponte un sombrero, gorra o visera y lentes de sol.

Ahora, ¿qué hacer si ya has notado que tienes oscurecimiento en el rostro? Primero, no entres en pánico y empieza el plan de contingencia: Protección solar diaria en todas las áreas expuestas, y sombrero que de sombra en el rostro. Usualmente son sólo las manchas y, aunque no es algo serio, los cambios de tono en la piel requieren tratamientos muy específicos para mejorar o desaparecer, y algunos de los ingredientes de estos medicamentos no son compatibles con el embarazo y la lactancia.

¡Que no cunda el pánico! ¡Hay tratamiento!

Seguramente ya hiciste un repaso mental o frente al espejo de toda tu cara y estás hiperventilando, así que calma. Después de que te pongas protector solar, y si has notado manchas de este tipo en cualquier nivel de coloración, haz cita con un dermatólogo.

El médico hará una revisión y, posiblemente, utilice una luz UV para distinguir si tu problema es a nivel dérmico o epidérmico, lo cual ayudará a determinar si recomendará láser, luz pulsada o si conviene algún otro tratamiento para tu caso.

Actualmente se ha descubierto que algunos medicamentos que se aplican tópicamente pueden dar buenos resultados, como pasa con la hidroquinona, el ácido azelaico, algunos esteroides y los retinoides. Pero no caigas en la tentación de automedicarte o copiar la receta de alguien más.

Efectos secundarios como irritación, enrojecimiento, comezón y descamación son parte común de los tratamientos, y es importante que un médico pueda dar seguimiento a tu caso para modificar la dosis o, incluso, descontinuar el uso de ese medicamento y cambiarlo por otra fórmula.

Además, debes estar conciente de que estos ingredientes mencionados no se recomienda a mujeres embarazadas o lactando, a menos que tu doctor diga que es un riesgo manejable en tu situación.

Así que, ya sabes, mientras más acostumbrada estés a proteger tu piel del sol cotidianamente, más fácil te será recordarlo especialmente durante el embarazo y lactancia, y se quedará como hábito saludable. Busca un protector solar que bloquee rayos UVA y UVB, y que tenga factor de, al menos, 50. Aplícalo y reaplícalo diario, especialmente porque esta reacción puede reaparecer, especialmente por la exposición solar, en los picos hormonales a los que todas estamos sujetas durante la vida.

 

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