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Lo que para algunos es diversión, en una auténtica tortura para otros más vulnerables...

Ellos son los que más sufren con la pirotecnia

(CLUB CURVAS).- En estas fiestas de fin de año, lo que para algunos es diversión con la pirotecnia, para otros es temor y sufrimiento, informa El Diario.

Más de 100 decibeles son lo que puede alcanzar la explosión de un cohete que, además de que pueden causar lesiones en la vista y la audición afectan al grupo más vulnerable: Bebés, autistas, animales, personas mayores y  personas con una cirugía de oído.

Tanto personal médico y de protección animal señalan que, en estas fiestas de fin de año atienden a muchos muchos afectados con lesiones auditivas  y oculares. El otorrinolaringólogo especializado, Ezequiel Laborde explicó en un comunicado que, el ruido que produce la pirotecnia puede llegar hasta duplicar lo que el oído puede soportar sin daños.

En tanto, el dr. Silvio Aguilera, director de emergencias, aconsejó:

La pirotecnia debe ser manejada únicamente por los adultos con protección ocular y ropa no inflamable. Y, sobre todo, lejos de los chicos y nunca apuntar hacia donde se encuentran otras personas, animales u hogares”.

De acuerdo con los padres de niños que padecen trastornos mentales, la explosión de los juegos pirotécnicos es una tortura. La sensibilidad auditiva de esta población vulnerable potencia aún más las explosiones.

“Les generan crisis de llanto, berrinches, actitudes agresivas y hasta llegan a lesionarse”, precisó el especialista.

Según relata la madre de un pequeño que padece autismo, en las fiestas como navidad y año nuevo, el festejo para ellos termina mucho antes que pare los demás; tiene que encerrarse con su hijo en una habitación antes de la media noche.

Por otro parte, sabemos de antemano que hay una gran diferencia entre los sentidos del perro y el humano; el oído es su segundo sentido más desarrollado después del olfato. El perro es más sensible a sonidos de alta frecuencia, percibe sonidos de hasta 60.000 Hz frente a los 20.000 Hz que podemos nosotros, según mundo animalia.

La sensibilidad de los animales a los estímulos sonoros intensos, expone a las mascotas a sufrir estrés por exceso de ruido y explosiones advierte el Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires.

La pirotecnia aumenta en las mascotas el riesgo de lastimarse o perderse. Los animales podrían sufrir de pánico y conductas no habituales, incluso escapar o saltar para atravesar ventanas o cercos, y perderse por que se sienten desorientados por los estruendos, agrega la fuente.

“Después de cada festejo de Navidad y Año Nuevo crece el número de mascotas perdidas”, afirman. Si la mascota tiene que quedar en casa sola, no se recomienda dejarla atada para evitar que se ahorquen,” insisten.

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