5 molestias comunes en recién nacidos
Los recién nacidos suelen tener molestias que preocupan bastante a las madres. Afortunadamente, son menos graves de lo que puedes pensar, por más que tu bebé llore inconsolablemente a causa de ellas.

Las cinco molestias más comunes de los recién nacidos

(TODO BEBÉ).- Existen una serie de consejos que puedes aplicar para evitarlas, calmarlas o eliminarlas, por ello, a continuación te enlistamos las más comunes y te decimos qué puedes hacer para paliarlas.

Cólicos

Conocidos comúnmente como “cólicos del lactante” o con el término médico de “dispepsia transitoria del recién nacido”, están presentes en al menos el 40% de los bebés y se prolongan normalmente hasta el tercer mes de nacidos.   Se caracteriza por un llanto constante del niño a determinadas horas, por lo general hacia el final de la tarde y comienzo de la noche, acompañado por una ligera hinchazón (y algunas veces enrojecimiento) del abdomen.

El bebé suele flexionar las piernas, “encogiéndose” por el dolor.   Pese a que cada persona a la que le comentes el caso te dará una razón por la cual ocurren los cólicos, lo cierto es que no hay una explicación científica sobre qué los produce. De hecho, pueden ser causados por una variedad de factores: acumulación de gases que no han sido eliminados correctamente, inmadurez del sistema digestivo o insuficiencia de la flora intestinal, contenido de la leche (materna o no), entre otros.

En consecuencia, lo recomendable es combatir estas causas a la vez. Lo primero es asegurarte de que el bebé expulse los gases. La tradicional postura vertical dándole palmaditas en la espalda para que eructe es la más efectiva. También, a la hora de alimentarlo, trata de que no asuma una posición totalmente horizontal sino con la cabeza un poco levantada. Si estás amamantando al niño, evita consumir alimentos muy condimentados o que fomenten la flatulencia (como chocolate, maní, frijoles, repollo o ajo, entre otros).

Estreñimiento

Es igualmente común que el bebé tenga en determinadas épocas dificultad para hacer deposiciones y que éstas sean duras y secas. Esto produce dolores e incomodidades en él. Suele ocurrir de manera especial cuando no se alimenta de leche materna, sino de una de las llamadas fórmulas infantiles.   Lo primero que debes hacer en estos casos es aumentarle el consumo de líquidos y si esto no funciona, prueba con un poco de jugo de naranja o de ciruelas, o en definitiva, cambia la fórmula de la leche. En casos crónicos es recomendable que consultes con el pediatra.

 

Regurgitaciones

Otra molestia muy frecuente de los bebés durante los primeros meses de vida son las regurgitaciones. El bebé expulsa por la boca pequeñas cantidades de la leche que ingiere, por lo general al eructar. No son propiamente vómitos, pues no se trata de alimentos que estén siendo todavía digeridos y que el estómago rechace, sino simplemente que el esfínter de éste todavía no está lo suficientemente maduro y no funciona en un 100%.   No existe un tratamiento para evitar las regurgitaciones y en realidad son más molestas para la madre o para quien esté alimentando al niño. Por lo general desaparecen a los pocos meses y, en algunos casos, si son excesivas, se puede producir lo que se conoce como reflujo gastro-esofágico, que debe ser tratado por un pediatra.

Gases

Aparte de los cólicos, los gases pueden convertirse en una molestia por sí mismos. Lo más común es que los bebés se llenen de gases por aspiración, es decir, porque los toman cuando comen o cuando lloran o gritan, por ello los niños que se alimentan con biberón suelen padecerlos más que los que son amamantados.   Los consejos para evitarlos son los que te mencionamos para combatir los cólicos, con el agregado de que si tu bebé está tomando fórmulas infantiles, te asegures de utilizar un chupón con la abertura adecuada.

Vómitos

Es tal vez el malestar del bebé que más puede preocupar a una madre, especialmente por lo molestas que resultan sus consecuencias. Algunas veces, los vómitos se deben sencillamente a un exceso de alimentación o a que el bebé ha sido sometido a movimientos bruscos durante la comida o luego de ésta. En tales casos, basta con disminuir la cantidad de leche por toma y tratar que esté quieto y en una posición con la cabeza levantada.   Hay ocasiones, sin embargo, en que el vómito pueda deberse a un golpe en la cabeza o a infecciones virales o bacterianas. En dichos supuestos, es fundamental que lo lleves al pediatra lo más pronto posible, para evitar complicaciones.

Otras molestias

Además de las señaladas, tu bebé puede experimentar en ocasiones diarrea, que puedes contrarrestar con una pequeña dieta, con lo que evitarás que se produzca una deshidratación y pañalitis. A la última, la puedes tratar con cremas, ungüentos y manteniendo su piel seca y limpia.

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