Los niños también se deprimen
En muchos casos los padres subestimamos la intensidad de la depresión de nuestros hijos

Los niños también se deprimen

(ENTRAVISION).- Los niños tambié se deprimen ¿lo sabías?. De hecho es un trastorno mental bastante frecuente en niños y adolescentes, uno de cada 20 tendrá un episodio depresivo antes de cumplir los 19 años.
Dicho esto, sabemos que la depresión es un tema que no solo afecta a los adultos, como comunmente se piensa  y, desgraciadamente en muchos casos los padres subestimamos la intensidad de la depresión de nuestros hijos. Menos de la mitad de estos niños reciben tratamiento adecueado.
A pesar de que la causa aún es desconocida, tiene un fuerte origen biológico. Los genes que heredamos de nuestros padres y que son influenciados por las experiencias que tenemos en nuestra vida, pueden predisponernos a padecer depresión.
Niños con más riesgo de sufrir depresión
-Los niños que sufren un fuerte estrés.

-Quienes  tienen una pérdida significativa en la familia.

-Niños con problemas serios de atención, del aprendizaje, de la conducta o de ansiedad.

-Abuso de sustancias (alcohol o marihuana, por ejemplo) con frecuencia acompañan o preceden a esta enfermedad.

-Una historia de depresión en familiares cercanos (aunque haya sido hace tiempo, o el familiar no conviva con el niño) es un riesgo  genético para que el niño también la sufra.

 

“Es fundamental que los padres conozcan los síntomas de la depresión en niños, que sepan que no es culpa suya, y que se trata de una enfermedad que tiene un tratamiento muy eficaz… no sabemos la causa, pero sí cómo tratarla y que el niño vuelva a ser como antes”, asegura el Dr. César Soutullo, director de la Unidad de Psiquiatría Infantil y Adolescente de la Clínica Universidad de Navarra.

 

Investigaciones recientes aseguran que los niños y adolescentes padecen depresión con síntomas a veces parecidos a los de los adultos:

-Autoestima baja o sensación de culpa o responsabilidad por cosas malas que puedan pasar.

-Irritabilidad, ira u hostilidad extrema (muchos niños con depresión no están tristes sino irritables).

-Tristeza frecuente o episodios de llanto.

-Sentimientos de desesperanza.

-Disminución de su interés en actividades, o dificultad para divertirse en actividades que previamente eran sus favoritas.

-Aburrimiento persistente.

-Falta de energía o cansancio.

-Aislamiento social o falta de comunicación.

-Sensibilidad extrema al rechazo o poca resistencia ante los errores.

-Quejas frecuentes sobre problemas físicos (como dolores de cabeza, o de estómago, mareos, náuseas…) en los que no se encuentra causa  médica.

-Ausencias frecuentes de colegio, o disminución del rendimiento escolar.

-Cambio importante en los hábitos alimentarios o del sueño.

-Conversaciones sobre la intención de escaparse de casa.

-Pensamientos o expresiones sobre la muerte o intención de suicidarse activa o pasivamente.

-Problemas de concentración.

Pongamos atención a nuestros hijos, así como a la información que nos ayuda a detectar cualquier anomalía. Se debe acudir al médico para que sea él quien evalúe la necesidad en cada caso.

Apoyemos su desarrollo físico y mental ¡por una niñéz saludable y felíz!

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