Cómo se tratan las infecciones en el embarazo
Algunas pueden contagiarse a través de la placenta o durante el alumbramiento y pueden derivar en un parto prematuro

¿Estás embarazada y tienes una infección? ¡Cuidado!

(ENTRAVISION).- La mayoría de las infecciones no afectarán a tu bebé, pero algunas pueden contagiarse a través de la placenta o durante el alumbramiento, y en  el peor de los casos, pueden derivar en un parto prematuro. Pese a que no puedes evitar todas las infecciones, si tomas las precauciones necesarias esquivarás la mayoría de ellas.

Antes del embarazo

Si piensas en quedar embarazada, hay una serie de pruebas diagnósticas que tienes que hacerte. Con un simple análisis de sangre podrás comprobar si eres inmune a la rubeola y a la varicela. Si no es así, consulta con tu médico acerca de los riesgos  que corres, y si cree aconsejable que te vacunes antes de embarazarte. Si contraes la rubeola durante tu embarazo, puedes sufrir un aborto espontáneo o tu pequeño puede nacer con el síndrome de la rubeola congénita pudiendo generar en problemas en el desarrollo y malformaciones. Afortunadamente, el riesgo de que la padezcas en EE.UU. es muy bajo gracias a las campañas de vacunación.

Los problemas que puede tener tu bebé si contraes la varicela dependen del trimestre de embarazo en el que te encuentres cuando te contagies. Las peores consecuencias se dan si te infectas en el segundo trimestre, y aunque lo más probable es que no le suceda nada a tu hijo, puede tener efectos como cicatrices, malformaciones en las extremidades, cabeza pequeña, discapacidad intelectual y problemas de vista. También, puedes sufrir un aborto o muerte fetal tardía.

Por otra parte, con los estudios específicos, detectarán si padeces infección en las vías urinarias, hepatitis B, sífilis o el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Como ya sabes, para evitar las infecciones de transmisión sexual debes mantener relaciones seguras utilizando siempre un preservativo, especialmente si no tienes una pareja estable. En la mayoría de las infecciones el tratamiento será el habitual para toda la población: antibióticos o distintos fármacos que te recetará tu médico.

Durante el embarazo

Una vez que estés embarazada, deberás extremar la higiene y vigilar qué tocas y qué comes. Lávate las manos cuanto toques animales, niños, carne cruda o verdura sin lavar, tierra, plantas, personas enfermas o cuando vayas al baño. Es recomendable que no compartas tu comida, bebida o utensilios para comer y beber. Ingiere la carne, el pescado y los huevos bien cocinados, la leche y los quesos pasteurizados y lava bien las verduras y frutas. Si tomas estas precauciones evitarás el contagio de toxoplasmosis y listeriosis.

Las infecciones respiratorias, gastrointestinales y urinarias son comunes durante la gestación, así como los resfriados, la faringitis y la gastroenteritis, pero no afectarán al feto. En cambio la vulvovaginitis y las infecciones del tracto urinario pueden tener consecuencias más serias, ya que ambas pueden producir rotura de membranas y desencadenar el parto. La vaginitis es propia de las embarazadas diabéticas y se evita reduciendo drásticamente la ingesta de azúcar. La infección urinaria o cistitis se produce por falta de higiene o enfriamiento.

La candidiasis vaginal es más común en las mujeres durante la gestación. No supone un riesgo para tu bebé, pero deberás curarla antes del parto ya que tu recién nacido puede contraer candidiasis bucal, que consiste en manchas blancas en la comisura de la boca o en su interior. Puedes tratarte eliminando de tu dieta las harinas, el azúcar -incluidas las bebidas como refrescos y zumos artificiales- y las levaduras.

El estreptococo B es una bacteria que muchas mujeres tienen en los intestinos o en la vagina sin saberlo. Es una bacteria inofensiva en la mayoría de los casos; no obstante, tu pequeño puede contagiarse durante el parto. Los síntomas en él pueden empezar a aparecer desde la primera semana de vida hasta los tres meses. Si sospechas que puedes padecerlo o tu bebé, acude al médico porque las consecuencias pueden ser tan graves que terminen en el fallecimiento del pequeño.

La causa más habitual de ictericia (aumento de la bilirrubina, color amarillento en piel y mucosas) es la hepatitis A. Es un virus muy contagioso, sobre todo para las embarazadas y las personas que trabajan con niños. Si crees que puedes llegar a contagiarte, puedes vacunarte incluso estando encinta. La probabilidad de que se lo transmitas a tu niño es baja, y no se cree que provoque malformaciones congénitas pero sí puede adelantar el parto o complicarlo.

Si sospechas que puedes padecer alguna de estas infecciones u otras enfermedades, no dudes en acudir a tu médico. Él evaluará los riesgos que tienes y decidirá a qué pruebas, vacunas o tratamientos debes de someterte. Sin dejar de ser cuidadosa, no vayas a obsesionarte. El embarazo es una etapa de tu vida que debes de disfrutar con la mayor relajación posible. Aléjate del estrés, la ansiedad, los miedos y las preocupaciones. Recuerda que tus emociones se transmitirán a tu pequeño. Vive un embarazo feliz y tendrás un bebé feliz.

Danos tu opinión