Mischievous Little Girls
Aunque lo hagamos parecer fácil, y a pesar de que en realidad sí es lo más mundano que puede haber en la tierra, criar hijos es dificil, muy.

¿Has querido tirar la toalla? ...yo también

(ENTRAVISION).- Aunque lo hagamos parecer fácil, y a pesar de que en realidad sí es lo más mundano que puede haber en la tierra, criar hijos es difícil, muy. No quiero que me malentiendan, convertirme en madre ha sido la experiencia más importante y trascendente de mi existencia. 

Ser madre, me ha llevado a lugares que nunca imaginé. Desde el primer momento que tuve a mi hijo en mis brazos, entendí lo que significa tener una experiencia religiosa, un momento eureka o ser uno con el universo.

Peeeero…también me ha hecho experimentar muchas otras tantas emociones negativas por primera vez. Nadie puede saber lo que es sentirse totalmente impotente, cuando tu hijo se tira en un lugar público a hacer una rabieta; o cuando tu bebé de mes, llora sin parar y ¡no tienes ni la más mínima idea del porqué! (termina siendo algo absurdo como que tiene una etiqueta que raspa o algo)… Incluso, lo que es estar tan cansada, que pierdes la noción del tiempo y anhelas un baño caliente como si fuera un lujo difícil de obtener.

En las redes sociales, sólo hablamos de lo felices que somos, de lo adorables y cachetones que son nuestros bebés y de lo perfecta que es nuestra relación de pareja… y no estoy diciendo que publiques lo malo que te sucede y expongas a tu familia. Solo, sé sincera contigo misma. 

 

Yo he tenido muchos momentos negros en mi maternidad, momentos en los que lloro desconsolada porque no sé cómo actuar, porque me siento la peor mamá del mundo, porque estoy cansada y quiero un “break” y también porque me siento culpable de haber sentido esto o lo otro. No fue sino hasta que empecé a hablar con otras mamás amigas y conocidas sobre los momentos difíciles que me di cuenta que yo no soy la única bruja que a veces sueña con la tranquilidad de mi vida pre-hijos, que todas (o muchas por lo menos) hemos tenido esos instantes de flaqueza.

Pero así es la maternidad, una eterna contradicción, el ejemplo perfecto de esto es que siempre sueño con unas horas para salir a tomar un café con una amiga y ponerme una camisa sin manchas para ser persona y no mamá (hahahaha)… pero el instante en el que entro a esa anhelada cafetería me siento incompleta y extraño a mi chiquito y sé que hartaré a mi amiga con fotos y anécdotas de mi perfecto bebé.

 

Pasar por ratos de oscuridad no disminuye el amor que sentimos por nuestros hijos, creo que todas hemos estado a punto de tirar la toalla en algún momento. Aceptarlo nos hace más fuertes y agradecidas de cada momento con nuestra familia, saber que me cuesta trabajo pero que elijo vivir en pleno cada uno de esos momentos hace que valga la pena.

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