Lucy Chaparro

Infancia, pubertad y adolescencia... ¡Auxilio!

Por qué no debes hacer todo por ellos, aunque los ames

Por qué no debes hacer todo por ellos, aunque los ames

 

Como padres todos estamos preocupados por el éxito – el de nuestros niños y de nosotros mismos. Todos nos preguntamos, ¿Estaré haciendo lo necesario para que mis niños sean exitosos? ¿Soy un padre exitoso? ¿Cómo puedo medir mi éxito?

 

Muchos de nosotros tendemos a medirlo haciendo que nuestros hijos obtengan buenas calificaciones, que vayan a una buena escuela o eventualmente ganando mucho dinero, todos ellos objetivos muy válidos. Pero como padres espirituales sabemos que el éxito no está tanto en el destino como en el viaje.

 

Frecuentemente olvidamos esto y tratamos de darle a nuestros hijos atajos actuando bajo un impulso muy natural: Para ayudarlos. Porque amamos a nuestros hijos y no queremos que sientan dolor al toparse con obstáculos, nos apresuramos a solucionarles las cosas en lugar de dejarlos enfrentarse a un desafío particular. Empezamos por amarrarles las agujetas cuando son pequeños, haciendo su proyecto de ciencia en la secundaria y pagándoles un abogado cuando cometieron una violación de tránsito en lugar de dejarlos cumplir con la sanción que les corresponde.

 

Como madre me he involucrado mucho en las peleas de mis hijos y como resultado siguen viniendo conmigo para que les ayude a resolver cosas. Todos caemos en la trampa de dar demasiado a nuestros hijos. Y con ello, estamos haciendo lo opuesto a amarlos, porque desde el punto de vista espiritual es la causa número uno de la baja autoestima (incluso la depresión) recibir demasiado y trabajar muy poco por ello. Es una carga espiritual conocida como pan de la vergüenza –término kabbalista que se usa cuando recibimos cosas sin haberlas ganado. No enfrentar nuestros propios desafíos es un tipo de pan de la vergüenza.

 

Todos venimos a este mundo con deseos poderosos, incluyendo el deseo de vivir. Eso es algo bueno desde un punto de vista espiritual. Los niños están llenos de deseos y amor por la vida, pero a medida que crecemos perdemos ese apetito. ¿Qué hace que ese deseo disminuya? Se reduce cada vez que escogemos no enfrentar los retos que la vida pone de forma natural en nuestro camino.

 

Lo contrario también es cierto: todo se siente mejor –incluyéndonos a nosotros mismos- cuando sabemos que lo hemos ganado. Cuando enfrentamos un reto y lo superamos, mucha Luz se manifiesta y lo experimentamos como una realización. La diferencia entre enfrentar retos y evitarlos es vivir plenamente o simplemente existir. Por eso es tan importante permitir a nuestros hijos enfrentar sus propios retos – y moldear ese comportamiento en nuestras propias vidas.

 

 

Danos tu opinión

Lucy Chaparro

Infancia, pubertad y adolescencia... ¡Auxilio!

Está casada con Omar Chaparro, con quien tiene tres hijos. Es administradora de empresas, logoterapeuta y tiene una maestría en Educación Familiar. Además es estudiante de kabbalah, escritora y emprendedora social.  Está a cargo de la Bros Producciones, y es emprendedora social de diversas causas: forma parte TrueQmx institución de asistencia privada que ayuda a diversas causas, colabora con la asociación Ponte en mi Lugar y es Secretaria del patronato de Aldeas Infantiles SOS México.  Desde hace más de 20 años, ha asumido como misión y vocación  proteger la infancia, empoderar a la mujer y apoyar a grupos vulnerables. Amante de los libros, de viajar y de aprender, Lucy siente tener un hogar en cada lugar que visita y una oportunidad para ayudar y compartir.