Pamela Salinas Parra

La vida después del parto

Los momentos tristes después del nacimiento que nadie me contó

Los momentos tristes después del nacimiento que nadie me contó

Cuando me embaracé por primera vez recuerdo que el tema del parto, del nacimiento, del lugar, del doctor, del nombre, era lo que ocupaba mi cabeza. Jamás nunca se me ocurrió que pensar ¿qué pasa después del parto?

Con la cabeza llena de dudas sobre el gran momento en el que me convertiría en mamá, llegamos  al día esperado, mi primer hijo nació por cesárea, se lo llevaron durante siete horas al cunero, nadie en el hospital me ayudó o me dijo algo sobre la lactancia. Sin embargo, yo me sentía feliz de que todo “hubiera salido bien”, al final mi bebé y yo estábamos bien, sanos y salvos.

En ese entonces yo no sabía que todo pudo haber sido diferente, así que tomé las cosas como venían sin mayor preocupación. Era lo más disciplinada a todo lo que me decían el pediatra y el ginecólogo de ese momento.

Dos días después salí con mi bebé en brazos, feliz y orgullosa de haber sobrevivido a ese momento mejor de lo que yo pensaba que podría haber sido. Lo bueno llegó ese día en la noche y las subsecuentes semanas, cuando mi bebé lloraba, en la noche, en el día.

Yo no sabía que los bebés tenían cólicos, que la fórmula láctea les causaba estreñimiento, tampoco sabía que los recién nacidos, necesitan estar en los brazos de su mamá, que están acostumbrados a los movimientos constantes, a los sonidos del ritmo cardiaco y de los intestinos. Y que por esto cuando lo dejaba quieto y solo en su cuneta lloraba a grito pelado.

A pesar de todo, la ayuda de la abuela y el papá de mi hijo hacía llevaderos los momentos intensos, sin embargo, a la semana todo mundo volvió a su normalidad, porque la mía jamás la he vuelto a ver.

Las emociones me rebasaban por segundo, no sabía qué hacer primero, lavar la ropa, lavar los trastes, lavar mamilas, arrullar la niño y así todo el día. Me daban las 5 y yo sin comer.

Lloraba todos los días. Lloraba en la mañana. Lloraba después de la hora de la comida cuando me quedaba sola de nuevo. Lloraba en la noche cuando llegaba el papá y me preguntaba cómo estaba. Lloraba.

Lo peor no era llorar, era sentirme más sola que nunca en mi vida y defectuosa, cosas que también me hacían llorar. Y entonces me preguntaba por qué nadie me dijo que esto iba a ser así. ¿Por qué?

En todas las revistas que leí, en los libros, no venía nada de lo difícil y complejo que es, aún con las mejores condiciones, el posparto. Vamos, ni las mujeres que ya habían sido mamás me dijeron nada antes.

Ahora como mamá de tres y asesora posnatal, veo a muchas mamás tan diferentes entre sí, pero con un común denominador: las constantes crisis del puerperio.

La mayoría pregunta si estos estados emocionales alterados son normales, y sobre todo, si algún día van a pasar esos días azules en que nada tiene sentido.

Pero la pregunta es siempre la misma ¿por qué nadie me dijo que es así de rudo?

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Pamela Salinas Parra

La vida después del parto

Hace ocho años me convertí en madre sin tener la menor idea de qué se iba a tratar todo esto. Desde entonces he recorrido un camino de cambios, dudas y aprendizaje intensivo sobre lo que significa ser mamá en estos tiempos. Tuve una cesárea, un parto natural con anestesia y un parto psicoprofiláctico en agua. Informar, ayudar y calmar a otras mamás en esta ardua labor del maternaje me llevó a convertirme en Doula postParto, porque ninguna mujer debería comenzar la maternidad en soledad.