Mother holding a baby in an examination room with a smiling doctor using a stethoscope
Desde el primer minuto de la vida de nuestro bebé, hay una figura que nos acompañará por 18 años, a veces hasta 21, para atender y resguardar su bienestar físico: el pediatra.

Cuándo cambiar a mi pediatra

Por Nonantzin Martínez

 

La salud de nuestros hijos es una de las principales preocupaciones que tenemos todos los padres. Aunque no es una cuestión para obsesionarse, ésta no se puede dejar al azar.

 

Así, desde el primer minuto de la vida de nuestro bebé, hay una figura que nos acompañará por 18 años, a veces hasta 21, para atender y resguardar su bienestar físico: el pediatra.

 

Aunque seguramente hay historias en las que el médico que recibió al niño sigue siendo el mismo hasta entrada su juventud, hay casos en los que los padres –o los propios pequeñitos– no se sienten tan cómodos con la atención que reciben y deciden buscar otra opción. Este proceso de cambio de pediatra, sin embargo, no siempre es tan fácil de hacer pues, por costumbre o una “falsa comodidad”, a veces pasa mucho tiempo para tomar esa decisión que nos ha estado dando vueltas en la cabeza. ¿Qué deberíamos considerar para considerar un cambio de pediatra?

 

La Dra. Leticia Arce Fernández, médico pediatra intensivista del Centro Médico Nacional Siglo XXI, del IMS, nos dice que la relación médico-niño-papás debe basarse en la confianza y en la comunicación, por encima de cualquier cosa: “si ésta empieza a perderse, hay que plantearle al médico nuestras diferencias y valorar si es posible arreglarlas”.

 

Y esto no es algo aisaldo. La especialista nos cuenta que existen varias revisiones, nacionales e internacionales, que señalan que la frecuencia de cambio de pediatra es de aproximadamente 30 a 40%, y dentro de las causas reportadas se encuentra la falta de efectividad en el tratamiento y la mala relación médico-paciente-familiar.

 

¿Cómo debería ser, entonces, el pediatra, para que esa confianza y comunicación permanezcan? “El mejor médico para tu hijo debería ser un profesional de tiempo completo y accesible, ser flexible y lleno de energía, organizado y experto en mantener registros, pues la organización garantiza un alto nivel de cuidado médico e infunde confianza en los padres. Además, debe tener actitud de servicio, interés por el desarrollo y cuidado del niño y adolescente, ser fuerte a nivel emocional, ser paciente, permitir las opiniones de los padres, estar abierto al diálogo y comunicarse con los demás de forma clara y precisa, sin rodeos, ser amigable, así como estar en formación continua, a la vanguardia de las nuevas tecnología e investigaciones, pues esto ayuda a mejorar la atención, pues lo que siempre se debe buscar es la excelencia y, sobre todo, resolver”, apunta la Dra. Arce Fernández.

 

Una relación armónica, gentil y con suficiente confianza permite, además, hacer un mejor diagnóstico. Y es que el diagnóstico correcto de un paciente comienza con un interrogatorio adecuado a los padres: “independientemente de las habilidades del médico como observador, hay que establecer una comunicación efectiva para sacar conclusiones”, agrega la especialista. A esto hay que añadir que existen estudios que demuestran que los niños de más de 9 años participan activamente en la toma de decisiones”. Entonces, ¿es fundamental o no la confianza y la comunicación entre todos?

 

Por otro lado, la Dra. Arce Fernández señala que aunque no hay una “fórmula secreta” que garantice que nunca habrá problemas, “si se cuenta con medios efectivos y médicos eficientes, la evolución, el desarrollo y la salud de nuestros niños irán por buen camino”.

 

Para finalizar, si dudas en llevar a tu hijo a revisión, el médico no contesta o se molesta con las preguntas que le planteas, nunca está disponible, el tratamiento que recibe tu bebé no ofrece resultados o no responde en casos de emergencia, es momento de cambiarlo. Recuerda que un pediatra elegido de forma adecuada puede ser un médico para toda la vida y un amigo que nos reconforte en momentos complicados de salud.

 

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