Pamela Salinas Parra

La vida después del parto

No hay nada de malo que mi bebé duerma conmigo

No hay nada de malo que mi bebé duerma conmigo

 

Colechar es una nueva forma de llamarle al hecho natural de compartir la cama, mamá, papá y bebé. Aunque esta práctica se realizó durante miles de años, antes de que los humanos fuéramos civilizados, en tiempos más recientes, lo “normal” es que los hijos duerman en camas separadas y hasta en habitaciones separadas.

 

Sin duda, esta es una decisión absolutamente personal de cada pareja y tiene qué ver con su forma de vida. Sin embargo, el colecho tiene ciertas ventajas, sobre todo, para las mamás que despiertan en las noches para alimentar a los recién nacidos.

 

Con mi primer hijo, la lactancia fue un fracaso gracias a la falta de información, apoyo y ayuda, sobre todo del pediatra que en lugar de hablarme de la libre demanda, me dijo que siempre le acompletara las tomas con fórmula. Así que durante las noches cargaba a mi bebé, lo ponía sobre mi regazo y le daba su mamila con leche en polvo. Aunque resultaba pesado, los periodos de sueño eran de tres cuatro horas en promedio.

 

Todo cambió cuando me aferré a la Lactancia Materna con mi hija Paula, la libre demanda es vital para garantizar la producción así como para el óptimo desarrollo de la criatura, así que desde la primer noche me resultó imposible aguantar el ritmo de “la libre demanda de la lactancia”.

 

Sin pensarlo a futuro ni como una decisión permanente, comencé a dormir con mi bebé en la cama, pues la verdad es que me resultaba mucho más práctico y cómo darle la teta en la misma cama sin tener que pararme, pasar frío y sin mover a la bebé mucho, tampoco.

 

Al principio nos acomodamos con un cojín anti reflujo en donde su cabecita tenía la inclinación necesario y además quedaba a la altura exacta para tomar la teta. De esta forma, ella pedía de comer y yo sólo me acomodaba y listo. Muchas veces me quedé dormida sin saber en qué momento ella se despegaba.

 

A esas hora me resultaba imposible medir el tiempo entre cada toma y mucho menos revisar cuánto llevaba ya en una teta. Entre una noche y otra fueron pasando los días, las semanas y así llegamos al año. Un poco antes comenzó el proceso de separación, primero se pasó a dormir a la cama de su hermano y luego ya cuando hubo una cama exclusiva para ella se logró dormir sola, por ahí del año dos meses, más o menos.

 

Contrario a lo que mucha gente cree en el sentido de nuca van a querer separarse de la mamá, o que son niños dependientes y tímidos, en el caso de mis ambas hijas es todo lo contrario, ahora que Paula tiene 4 años y Victoria 2 (Victoria también colecha conmigo) son dos niñas de lo más independientes.

 

Van a la escuela sin llanto ni miedo de que mamá no vaya por ellas, son nenas que se relacionan bien con sus compañeros, también saben expresar sues emociones y expresiones de manera correcta. Cuando tienen que dormir fuera de la casa de mamá, lo hacen sin ningún problema. En las fiestas infantil pueden pasar horas jugando, ya sea solas o juntas o con otros niños.

 

Lo cierto es que un bebé recién nacido debe estar supervisado y cerca de la mamá, ya que el calorcito, el olor, el ritmo cardiaco y hasta los sonidos que se producen en la noche le dan a las criaturas una señal de cobijo, de que están a salvo, de que nadie se ha olvidado de ellos.

 

Esta necesidad es genética y viene desde hace como tres mil años en que no dormir dentro y junto a la tribu o podaría significar morir, ya fuera de frío, de hambre o cazado por algún animal. Y sin lugar a dudas, para quienes opten por la Lacatancia Materna, el colecto puede ser su mejor aliado.

 

Yo dormí con mi hija sólo apoyada en el cojín antireflejo, pero afortunadamente ya hay en el mercado, unas cunas que se acoplan a la cama y entonces es como una extensión de la cama. Esto funciona perfecto para quien sienten temor de lastimar a su bebé…

 

Una forma muy segura de dormir con los bebés en la cama es que los mamá y papá duerman un poco más abajo que de costumbre, es decir que queden más cerca de la parte de los pies y entonces se acomoda al bebé en la parte más pegada a la cabeza. De esta manera no hay peligro de colechar con ellos.

 

 

Cuando no hacer colecho…

 

Cuando hay problemas del corazón.

Cuando hay consumo de drogas.

Cuando hay consumo de alcohol u otro tipo de estupefacientes.

 

 

 

 

 

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Pamela Salinas Parra

La vida después del parto

Hace ocho años me convertí en madre sin tener la menor idea de qué se iba a tratar todo esto. Desde entonces he recorrido un camino de cambios, dudas y aprendizaje intensivo sobre lo que significa ser mamá en estos tiempos. Tuve una cesárea, un parto natural con anestesia y un parto psicoprofiláctico en agua. Informar, ayudar y calmar a otras mamás en esta ardua labor del maternaje me llevó a convertirme en Doula postParto, porque ninguna mujer debería comenzar la maternidad en soledad.