Yo sí he usado el fondo de emergencias
Si no tienes un fondo de ahorro es momento de pensar por qué no y establecer una estrategia de ahorro para irlo teniendo. Este sí es uno de esos tips financieros que todos deberíamos seguir.

Yo sí he usado el fondo de emergencias

Por Regina Reyes-Heroles C.

Mi primero hijo tuvo bronconeumonía alrededor de los 8 meses, un poco después de que dejé de amamantarlo. Pasamos 4 noches en el hospital con el chiquitito conectado, haciendo mil (no fueron mil, pero así lo recuerdo) nebulizaciones al día y por la noche otras tantas. Finalmente, nos fuimos a casa.

El día que mi primer hijo nació una de las primeras cosas que le dije a mi esposo cuando regresé al cuarto después del parto fue: hay que sacarle su seguro de gastos médicos mayores.

Gracias a eso, (confieso que todos los familiares a mi alrededor se rieron y dijeron que era yo una exagerada) salimos del hospital sin pagar más allá que el deducible.

El problema fue que el tratamiento seguía en casa. Había que nebulizarlo y medicarlo y cuidarlo. Esto implicó gastos extras como, por ejemplo, comprar un nebulizador. Y para esto entró el fondo de emergencias. De ahí sacamos el dinero para todos los tratamientos y consultas post enfermedad. Y, gracias al fondo de emergencia, no nos endeudamos.

Esta no ha sido la única vez que he tenido que echar mano de este dinero. Mi segundo hijo también fue hospitalizado, esta vez a los 14 días de nacido, por el mismo padecimiento. Y, una vez más, había seguro que cubriera los gastos porque -como me dicen- soy una “histérica” y hubo dinero para los tratamientos post-hospital porque teníamos un fondo de emergencias.

El fondo de emergencias es una ayudada enorme el día que lo necesitas y es un objetivo muy difícil de lograr cuando debes juntar el dinero que es necesario tener ahí. Lo acepto.

Los expertos financieros dicen que en este fondo debemos de tener entre 3 y hasta 6 meses de los gastos fijos de la casa. Este fondo te permitiría enfrentar, por ejemplo, 3 o hasta 6 meses de desempleo. Juntarlo es difícil. Pero es un alivio el día que no debes pedir prestado para una emergencia, porque tienes ese colchón.

La idea es que cada que toques este ahorro, lo repongas. Y que lo tengas en un instrumento de inversión -no en la cuenta de ahorro porque te lo gastas para emergencias que no son emergencias- con liquidez diaria, para que sí lo puedas sacar el día que lo necesites.

Si no tienes un fondo de ahorro es momento de pensar por qué no y establecer una estrategia de ahorro para irlo teniendo. Este sí es uno de esos tips financieros que todos deberíamos seguir.

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