Pamela Salinas Parra

La vida después del parto

¡El día que supe cómo es un bebé al nacer!

¡El día que supe cómo es un bebé al nacer!

Todavía recuerdo claramente el momento en que me entregaron a mi bebé (mi primer hijo) siete horas después de que nació por cesárea: estaba completamente envuelto en sábanas blancas y con un gorrito blanco.

Era el bebé más dulce que hubiera visto en mi vida. No podía creer que esa cosa rosadita hubiera salido de mi, la idea de haber sido yo la que le había dado la vida, literal, me parecía una idea alucinante.

Lo tomé entre mis brazos y lo observé, suavemente le acaricié sus mejillas, apenas y podía tocarlo, recuerdo que estaba tibio y su piel me pareció la cosa más suave del mundo. ¿Cómo era posible tanta perfección?

¡Estaba anonadada por completo! Este, nuestro segundo encuentro que fue también el primer abrazo que yo le di, duró apenas unos minutos, porque cuando estaba más extasiada mirándolo de pronto sentí la necesidad inmediata de revisarlo.

En dos segundos, el momento sublime se esfumó, puse a mi bodoque en la cama y sin temor ni duda comencé a desenrollarlo y recuerdo que lo hacía muy a prisa. Una vez que el niño quedó sólo con su pañal puesto, yo empecé a revisar los pies, sus dedos, a contar que fueran 10, cinco en cada pie.

Luego, sus manos, y fue ahí cuando vi que tenía las uñas moraditas, mientras subía y bajaba veía su piel que cambiaba de color según la zona del cuerpo, que tenía una especie de capita de cera, que sus vellos eran rubios.

Cuando llegué a su cara, de nuevo, entonces reparé en unos puntitos blancos en la nariz, otros pocos más en la barbilla y unos menos en la frente. Me di cuenta que  todavía estaba hinchado, y que sus ojos eran de un tono gris aceros intenso. Por supuesto que le quité el gorrito y entonces por primera vez me asusté: mi hijo tenía un chichón en la parte izquierda superior del cráneo. Estaba rojo intenso, pero al tocarlo el bebé no hace la menor seña de que le molestara o le doliera.

Después le revisé las orejas, los labios, y listo, volví a envolverlo, en resumidas cuentas mi bebé estaba completo, se veía sano, y si bien no lloraba ni estaba incomodo era un bebecito muy despierto para tener tan poquitas horas de nacido.

Como yo no tomé curso para este embarazo no tenía la menor idea de cómo era un recién nacido, no sabía qué era normal o razonable y qué no. Como siempre recurrí a mi instinto que me decía que todo bien, salvo ese chichón rojo intenso que tenía en la cabeza.

Ni bien llegó el primer doctor a vernos cuando pregunté ¿por qué tenía eso y que si a alguien se le había caído o quién lo había lastimado? Me explicaron que el niño no había tenido ningún accidente, que no se le había caído a nadie y que no se había lastimado con nada.

Eso era producto de que en el trabajo de parto había estado golpeando una parte de mi pelvis para intentar acomodarse hacia el canal de parto. Esto nunca sucedió como esperaba, pero si le quedó ese pequeña montañita en su cabeza, misma que fue haciéndose chiquita con el paso de los días.

Cuando tomé el curso de preparación al parto, en mi segundo embarazo,  todo fue diferente y entonces supe muchas cosas desconocidas sobre cómo es la apariencia de un bebito recién nacido.

 

  • Tienen las uñas moradas debido a que su sangre no está oxigena al cien por ciento al nacer. Esto sucede porque ellos reciben el oxigeno por le cordón umbilical durante su gestación.
  • Tienen puntitos o granitos blancos (algunas mamás dicen que parece barritos). Puede estar en la zona de la nariz solamente, pero también en la barbilla y la frente. Esto es por las hormonas de mamá y que mediante la orina el bebé las irán eliminando y esos granitos van a desaparecer. No es necesario tallarlos
  • La capita de grasa se llama vernix y a veces es más gruesa o más delgada, depende de las semanas de gestación. También se va a ir quitando conforme las semanas y la piel del bebé madure.
  • Algunos bebés nacen con las uñas largas, es normal y sólo puede significar que ya estaba listos para nacer.
  • Los chichones o chipotes son por el rose con los huesos de la pelvis durante el trabajo de parto.
  • Los bebés que nacen por parto natural tiene cabeza en forma de cono o de huevo, esto se debe a que los huesos del cráneo toman esta forma para poder pasar por el canal de parto y nacer, con los días la cabecita va ir tomando su forma normal.
  • Algunos bebés nacen con manchas o lunares de nacimiento que pueden ser rojos morados, es normal. Esto tiene que ver con nuestra información genética.
  • El color de los ojos va a cambiar de color, como a las ochos meses, más o menos, van a tener el color definitivo.
  • Están hinchadito por la circulación y porque estuvieron en agua durante semanas.

 

Estas son las características más comunes que puede tener un bebé al nacer, no necesariamente todas las van a tener, pero si pueden tener varias. Ahora que veo muchos bebés recién nacidos, aunque no son míos, me sigue maravillando el milagro de la vida y lo increíble que es sostener a un bebé recién nacido entre los brazos.

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Pamela Salinas Parra

La vida después del parto

Hace ocho años me convertí en madre sin tener la menor idea de qué se iba a tratar todo esto. Desde entonces he recorrido un camino de cambios, dudas y aprendizaje intensivo sobre lo que significa ser mamá en estos tiempos. Tuve una cesárea, un parto natural con anestesia y un parto psicoprofiláctico en agua. Informar, ayudar y calmar a otras mamás en esta ardua labor del maternaje me llevó a convertirme en Doula postParto, porque ninguna mujer debería comenzar la maternidad en soledad.