5 lugares en los que puedes ayudar a que tu bebé se interese por la ciencia
No hace falta construir una caja sensorial o pasar tres horas en un experimento que arruinará tu casa. Las actividades que hacemos con nuestros hijos todos los días están llenas de oportunidades para despertar su curiosidad intelectual.

5 lugares en los que puedes ayudar a que tu bebé se interese por la ciencia

Por Isabel Rangel

 

Cuando estaba en la escuela recuerdo que las ciencias me costaban muchísimo trabajo. No entendía que todo lo que sucedía a mi alrededor se aprende a través de la ciencia, mi curiosidad natural estaba más hacia las humanidades. Creo que si le mostramos a nuestros hijos que la ciencia es divertida e interesante para la vida diaria desde que son pequeños podremos evitarnos muchos dolores de cabeza en su vida escolar más adelante.

 

Aunque ya conocía todas las actividades que les voy a recomendar, la verdad es que no las había relacionado con el desarrollo de la curiosidad científica hasta ayer que Lucas, Santiago, mi hermana y mi mamá se pusieron a hacer un pastel. Lucas estaba fascinado metiendo la mano en la harina y mezclando los ingredientes para que cambiaran de color. Claro que la actividad terminó en él y mi hermana empanizados y llenos de harina pero muertos de risa. Aquí te comparto algunas actividades fáciles de hacer (no te preocupes, no requieren que construyas un observatorio con lupas y tubos de papel de baño) y que tus hijos amarán:

 

1.En la cocina

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Algo tan simple como hacer ruidos con cucharones de madera, de plástico y metal en tuppers y bowls ayudan a que los bebés exploren las propiedades que tienen diferentes materiales, muéstrale cómo suenan distinto cuando los golpeas con diferentes superficies, muéstrale cómo se pueden apilar unos dentro de otros. La textura de la comida es otra forma interesante de ponerlo en contacto con las propiedades de las cosas, comenta lo que usas e invítalo a tocar, oler y probar. Si ya tiene un año o más puede ayudarte a cocinar, verter la leche en la harina y ver qué sucede es algo interesantísimo, es prácticamente un experimento científico hecho y derecho.

 

2. En el jardín y el parque 

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No tenemos que vivir en una granja campirana para tener contacto con la naturaleza. Salir al jardín o un parque nos da muchísimas oportunidades para que los chiquitines ejerzan sus habilidades de observación y categorización. Compara los distintos tipos de plantas, encontrar animales e insectos, y observar el efecto del viento en el pasto y hojas que lanzamos.

 

3. En el baño 

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Estar en el baño es un momento ideal para jugar con volúmenes, tomar recipientes y llenarlos de agua, vaciarlos en otros más grandes o chicos, así entienden conceptos como lleno y vacío, experimentar distintas temperaturas en el agua, ver cómo el champú hace espuma pero el agua por sí misma no… en fin, es un momento de la rutina que además de divertido es muy educativo y estimulante.

 

4. En el mercado 

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Además de las texturas y colores que pueden explorar al igual que en la cocina, puedes jugar con el peso, en una bolsa poner unas cuantas uvas y en otra unas manzanas y preguntar ¿Te das cuenta que una pesa más que otra? ¿por qué será? (no importa si tu bebé habla o no, el diálogo le ayudará a poner atención a ciertos detalles que tu señalas). Muéstrale cómo se empacan los alimentos y habla sobre cómo algunos necesitan estar en el refrigerador y otros no, como unos están en latas y otros en cajas. También háblale de dónde provienen los frutos o las verduras, explícale cómo se cultivan y las diferencias entre uno y otro. 

 

5. Con el arte

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 Cuando juegues con colores, acuarelas y masas muéstrale cómo se combinan los colores para formar nuevos, sobre cuáles colores se puede iluminar y sobre cuáles ya no, la pintura se plasma de forma diferente que las crayolas o los lápices de colores. Deja que experimente aunque haga un desastre, puedes hasta hacerlo en el baño con pinturas especiales para esto.

 

No hace falta construir una caja sensorial o pasar tres horas en un experimento que arruinará tu casa. Las actividades que hacemos con nuestros hijos todos los días están llenas de oportunidades para despertar su curiosidad intelectual, sólo tenemos que hacerlo consciente. Yo estoy empezando a usar algunas de estas, me funciona ya que Lucas me hace preguntas y noto cómo pone atención, espero que también te sean útiles.

 

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