Adriana Vera Orozco

La maternidad según Dada

Evita que tu hijo sea hiperregalado (como el mío)

Evita que tu hijo sea hiperregalado (como el mío)

El de la foto es mi niño después de su fiesta del primer año. Todos esos paquetes que lo rodean son los regalos que recibió en su festejo, en su gran mayoría, juguetes.

Desde entonces la avalancha de juguetes no ha parado.

Como nació en diciembre, además, todo se le junta. Empieza con su cumpleaños, sigue con Navidad y termina con Reyes.

Nunca ningún juguete le ha causado demasiada emoción. Todo lo que abre siempre lo observa, lo analiza y si le gusta mucho, lo atesora. Sin embargo, de unos meses para acá me he dado cuenta que ya no quiere nada. De pronto hace como que quiere seguir las “modas” de lo que les gusta a sus amigos, pero los juguetes nunca lo han entusiasmado.

El colmo ya fue este fin de año que acaba de pasar. Después de que en su cumpleaños se pusiera a llorar después de abrir todos los regalos que recibió, el día de Reyes pasó algo similar: “Esto no es lo que yo esperaba”, me dijo. Y es que la verdad es que no quería nada, me lo dijo así unos días antes. No por nada ya le había escrito yo esta carta a Santa Claus pidiéndole que no trajera más juguetes a la casa.

 

 

Boy with gift

 

 

Sufría esta preocupación cuando me topé con que existe un Síndrome del niño hiperregalado. De inmediato lo asocié no solo a mi hijo, sino a todos los niños de su generación: y es que si mi hijo recibe mucho, conozco otros que reciben el triple y además cosas más caras y en muchos casos inadecuadas para su edad.

Empecé a leer al respecto y me di cuenta que a pesar de que mucha gente le dé a mis niños (no solo al mayor) juguetes como muestras de cariño, el caso de mi hijo no es el que retratan los psicólogos que hablan tan consternados del fenómeno. Para ellos, el síndrome del niño hiperregalado responde a niños que:

 

  • Reciben cosas como sustituto de atención y cariño de los padres.
  • Son niños “mercantilistas” (deciden cuánto amor darán a la persona dependiendo del objeto que reciban).
  • Tienen baja tolerancia a la frustración porque se les llena de gratificaciones sin razón alguna.
  • No valoran nada: todo les llega tan fácil, que nada les importa.

 

Debo decir que no estoy en absoluto de acuerdo con esta teoría y que me parece simplista y absurda.

Si bien es cierto que se da este fenómeno de que a los niños se les da cada vez más por menos esfuerzo, y que seguramente muchos padres sustituyan el cariño o el tiempo con regalos, no es el caso de la mayoría. El problema es la sociedad consumista en la que vivimos. Las necesidades creadas y la idea de que un regalo es sinónimo de amor o cariño.

Tanto su padre como yo hemos tratado de darles todo lo que necesitan sin caer en excesos, de hecho nosotros nunca les compramos juguetes y yo no los dejo hacer carta pidiendo juguetes: en casa llegan cosas que sabemos que aportan a su formación de una u otra manera. Sin embargo, mis dos hijos tienen mucha gente que los quiere y la manera de demostrárselos ha sido, entre otras, dándoles regalos.

¿Que esto los hace valorar menos las cosas? No precisamente. Como digo, mi niño mayor atesora lo que realmente le gusta, y hasta le busca un lugar especial en su habitación para lucirlo. Lo que considera tesoros los guarda en un cajón “secreto” y cuida muchísimo todos sus juguetes: no le gusta sacarlos de la casa y procura que no se maltraten. Nunca ninguno de mis dos hijos han roto o perdido un juguete.

¿Si quieren más a los parientes que más les han dado? En absoluto.

Sin embargo sí es cierto que no le hacen caso al 80% de las cosas que tienen, que son muchas.

Como compartimos esta preocupación, hace unos días su papá me mandó un artículo de El Mundo que se llama Reyes Magos: No más juguetes por favor.

 

Ahí varios especialistas marcan varios puntos importantes, además de que no el exceso nunca es bueno pues afecta el desarrollo emocional y afecta los valores que queremos inculcarles. Lo que resaltan es lo siguiente:

 

  • El exceso nunca es bueno, pues trastorna el desarrollo emocional y los valores que le queremos inculcar a nuestros hijos.
  • Los regalos deben ser útiles. No solo deben entretener, también deben servir para enseñar algo.
  • No hay que dar más juguetes de los pedidos. Tres es un número ideal, aunque esto dependerá del valor de los mismos. Para eso sirve la carta, para darles lo que realmente quieren, y no algo que no les interesa.

 

¿Qué hacemos entonces?

 

Lo que se me ocurre es lo siguiente:

  • Hablar con la gente que va a dar regalos a tus hijos. Explícales las características que debe tener lo que recibirán los niños e invítalos a ponerse de acuerdo y darle un solo regalo entre varios a tus niños.
  • Raciónales los juguetes. Si reciben más de tres, guarda los demás y sácalos cuando se hayan aburrido de los mismos.
  • Enséñales a dar también. Muchísimos juguetes quedan en perfecto estado y hay muchos niños que no tienen juguetes. Junto con ellos revisa lo que está en perfectas condiciones, envuélvelo y dónalos a alguna buena causa.

 

Y es un hecho, si quieres que usen los juguetes, úsalos con ellos. Construye castillos con bloques de madera, o figuritas originales con piezas de Lego sueltas. Usa los juegos de mesa que están en el fondo del armario. Arma un rompecabezas. Juega fútbol con la pelota. Usa la nave espacial para crear historias fantásticas que les hagan aprender cosas que no saben. Quizás creas que ya no te acuerdas cómo se juega, pero te aseguro que cuando lo hagas pasarán cosas que los harán reír muchísimo y que nunca olvidarán.

 

La información publicada en este blog está basada en la experiencia personal de su autor, así como en otros artículos, audios, material cinematográfico y periodístico que se haya hecho referencia dentro de éste. El único propósito es comunicar los resultados y conclusiones devengados del autor. Todobebé no se hace responsable por los efectos, resultados, acciones y reacciones de lo que aquí se publica, o se comenta. La información es responsabilidad del autor. 
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Adriana Vera Orozco

La maternidad según Dada

Me llamo Adriana pero mucha gente me conoce como Dada. De niña soñaba con publicar algún día en el New York Times. A la fecha no lo he logrado, pero sí he escrito para Harper's Bazaar, Caras, Marie Claire, Casaviva, Women's Health, InStyle, Quién y Living de Martha Stewart. Desde el 2006 he tenido varios blogs, en 2007 me convertí en madre y hoy soy la editora en jefe de Todobebé, lo cual me permite combinar mis dos pasiones: la escritura y la maternidad. También me puedes leer en neceser.wordpress.com, un blog de maternidad y estilo de vida.