Adriana Vera Orozco

La maternidad según Dada

Carta a Santa Claus de parte de una madre desesperada

Carta a Santa Claus de parte de una madre desesperada

 

Querido Santa:

 

Seguramente estarás sorprendido de recibir una carta de mi parte, pues hace casi 30 años que no te escribo. 

 

Esta vez no lo hago por mí, sino por mis hijos.

 

Sin embargo no es para pedirte algo para ellos.

 

Todo lo contrario.

 

Quería pedirte por favor que no les traigas ni un solo juguete más.

 

Verás, quizás no estés enterado pero los niños de hoy tienen demasiados juguetes. Aunque conozco muchos niños que tienen muchos más juguetes de los que poseen mis hijos, creo que los que hay en la casa ya son más que suficientes.

 

Debo aclarar que yo no les he comprado más de 5 juguetes en todos los años que llevo siendo mamá, que son ya casi 8. Es decir, menos de uno por año. Todos los que tienen se los has dado tú, o los Reyes Magos, o sus abuelos, o sus tíos o los han recibido como regalo de parte de sus amigos cuando cumpleaños. Estamos muy agradecidos porque todos y cada uno de ellos representa una muestra de cariño, pero en verdad esto debe parar.

 

Tienen todos los clásicos: peluches, pelotas, cochecitos, baleros, trompos, cuerda de saltar, caballito de madera y todos esos juguetes con los que jugaron incluso nuestros abuelos. Por supuesto carritos de todos tamaños (los Hot Wheels son incontables), trenes, aviones, helicópteros y naves espaciales. También tienen juguetes más modernos, como autos a control remoto, muñecos de acción, dinosaurios que rugen y un Halcón Milenario, la legendaria nave de Star Wars con todos sus personajes coleccionables.

 

Hay modelos de Lego armados y desarmados por toda la casa. Con las piezas que andan por ahí arman creaciones originales que salen de su imaginación y que duran apenas unas horas (si no es que minutos) para después volver a ser pedacitos de plástico que aparecen por todos lados (a veces abajo de un pie descalzo causando muchísimo dolor).

 

Puedo asegurar que tienen más de 20 rompecabezas, los cuales han hecho una y otra vez, siendo éstos a los que más le han sacado provecho.

 

Por supuesto no podían faltar los instrumentos musicales: maracas, un acordeón, xilófono, flauta y hasta un teclado electrónico.

 

En casa hay también juguetes para la tina y para la playa, muchos de los dos.

 

Tienen muchos cubos de madera de distintos tipos, una caja de herramientas hechas de madera y hasta un pequeño futbolito. Una caja registradora, un estacionamiento y una gran nave espacial, todo de madera. Éstas últimas son piezas hermosas pero que básicamente están de decoración.

 

Con todos los juguetes con los que cuentan, mis hijos juegan siempre con lo mismo, que generalmente es un carrito  o algo que inventaron con una corcholata, plastilina y una liga, por ejemplo. O con una rama del jardín. 

 

A pesar de que un par de veces al año sacamos juguetes, y en estas épocas llevamos a donar los que están en buenas condiciones para niños que no son tan afortunados, sigo teniendo una habitación llena de ellos (además de que andan desperdigados por todos los rincones de la casa).

 

Si me atrevo a escribirte, Santa, es para pedirte que no traigas más.

 

Una pijama calientita, una bata para bajar a desayunar, unas pantuflas divertidas o un libro con lindas ilustraciones como los de Anthony Browne, Oliver Jeffers, Isol, Satoshi Kitamura o Kestutis Kasparavicius serían muy buenas opciones. También podría ser una compilación de cuentos (vi apenas una de Fabio Morabito para el Fondo de Cultura económica de Cuentos populares para niños que se ve maravilloso) para leerles antes de dormir. Un juego de mesa adecuado a su edad también haría un gran regalo. 

 

Entiendo que quizás esto te reste popularidad, pues aunque son regalos maravillosos, los niños esperan algo distinto de ti. Por eso si decides de todas formas traer juguetes, te pido que éstos no usen pilas, ni hagan ruidos, ni sean de plástico. Con lo que he aprendido en estos años como mamá, estoy convencida de que un buen juguete es aquel que no aburre a un niño a las dos horas de haberlo recibido. Los mejores son aquellos que necesitan que el niño interactúe con él de manera física y no sólo apretando un botón. Un buen juguete tiene más de una posibilidad para jugar con él, y si además es un objeto hermoso, inspirará a los niños a cuidarlo, aprenderán también a apreciar la belleza. Los que son de madera, tela, lana o cualquier material natural, a diferencia de aquellos de plástico, garantiza que los niños además tendrán una experiencia sensorial más rica.

 

Espero que no pienses que soy una petulante o malagradecida por mis líneas anteriores. Es solo que quiero que mis niños nunca dejen de usar su imaginación, que aprendan a apreciar las cosas y que no sean apegados materialmente a objetos que ni usan.

 

Te dejo esta carta con mucho cariño y unas galletitas debajo del árbol, así como agua y unas zanahorias para tus renos.

 

Agradezco mucho tu visita a nuestra casa y lo que decidas dejar a los niños. Un abrazo,
Adriana

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Adriana Vera Orozco

La maternidad según Dada

Me llamo Adriana pero mucha gente me conoce como Dada. De niña soñaba con publicar algún día en el New York Times. A la fecha no lo he logrado, pero sí he escrito para Harper's Bazaar, Caras, Marie Claire, Casaviva, Women's Health, InStyle, Quién y Living de Martha Stewart. Desde el 2006 he tenido varios blogs, en 2007 me convertí en madre y hoy soy la editora en jefe de Todobebé, lo cual me permite combinar mis dos pasiones: la escritura y la maternidad. También me puedes leer en neceser.wordpress.com, un blog de maternidad y estilo de vida.