Adriana Vera Orozco

La maternidad según Dada

Qué difícil es ser mamá

Qué difícil es ser mamá

 

Llegar a gozar de las mejores cosas de la vida cuesta mucho trabajo, y sin duda un buen ejemplo de esto es la maternidad. No quiero que se me malinterprete por lo que diré a continuación, por eso aclararé: amo a mis dos hijos con todo mi ser, pero tengo que admitir que criarlos es un reto que la mayor parte del tiempo se siente demasiado abrumador.

Esto no tiene la intención de espantar a nadie, pero si tienes un hijo podrás saber de lo que hablo.

Se empieza pronto, a las  5 o 6 semanas de embarazo: las náuseas nos hacen preguntarnos cómo es posible que algo tan bello se tenga que vivir así. Antes de poder lucir una panza redonda, habrá que sentirse como pelota a medio inflar y es difícil reconocerse dentro del propio cuerpo. Si hay suerte y no se presentan achaques pronto, en el último trimestre del embarazo seguramente aparecerá el sufrimiento corporal. Es probable que se presente una terrible hinchazón en los pies y dificultades para dormir. También hará su aparición el miedo (yo le llamaría pánico) al parto o una tremenda ansiedad por entender cómo se cuida de un recién nacido.

Ya sea parto natural (con o sin anestesia), o cesárea, programada o de emergencia, el nacimiento del bebé se vive como una película de acción: sin mucho tiempo de pensar porque todo sucede mientras nos sentimos como en otra realidad en la que se está poniendo a prueba extrema el cuerpo y el control mental.

Cuando por fin el bebé está en casa, se entra en ese estado del que todo mundo te advirtió: la vida sin dormir. Se viven una montaña rusa de emociones, cortesía de los cambios hormonales el posparto, los cuales nunca nadie mencionó. Cuando eso pasa o de manera simultánea, aparece la preocupación  por cuestiones que, con el tiempo aprenderemos, resultan inocuas, pero que en su momento se viven como hechos trascendentes. Que si tiene grasita en la cabeza, que si hizo caca verde.

Después vienen situaciones más serias: La desesperante angustia de cuando enferman o se accidentan, ambas situaciones inevitables. 

Y como si lo anterior fuera poco, conforme crecen los niños, crecen los problemas con ellos. “Hijos chicos, problemas chicos. Hijos grandes, problemas grandes”, dicen por ahí y cuánta razón tienen.

Que si pegan. O les pegaron.

O hacen berrinches.

O cometen travesuras peligrosas.

Dicen mentiritas y es imposible entender por qué hacen todo lo anterior.

El “chipil” (como llamamos en México a la crisis por la que pasan los niños pequeños cuando van a tener un hermanito), tiene que ser de las situaciones más desafiantes a las que se enfrente una mamá joven.

Hay que enseñarles límites.

Inculcarles hábitos.

Enseñarles valores.

Y así, se va creciendo como madre junto con ellos, adquiriendo experiencia, aprendiendo a elegir cada vez con más precisión las batallas. Las batallas con ellos y con la vida misma. Cuestionando lo que siempre se sintió como la verdad absoluta y aprendiendo a soltar las anclas que no nos dejaban avanzar.

Sin embargo, no se deja de sentir el peso de la mirada de los demás. Lo que se espera hoy en día de una madre es demasiado. Se recrimina mucho y se alaba poco.

Todo lo que una madre hace buscando el bienestar de su hijo, pero para lograrlo se debe entender que son personas distintas a nosotros y hay que saber exaltar sus virtudes y minimizar sus debilidades, además de cada hijo es distinto.

La parte más complicada de la maternidad es lidiar con nuestras propias emociones. Tomar decisiones, analizarlas por todos lados y que ninguna nos deje del todo tranquilas. Cuando crecen además, dejarlos tomar las suyas.  Así como cuando empiezan a caminar y se golpean.

 

Por eso no hay que juzgar las crianzas ajenas y al ver a una mamá batallando con su maternidad, hay que decirle que lo está haciendo muy bien. Eso es todo lo que necesita escuchar. 

 

 

 

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Adriana Vera Orozco

La maternidad según Dada

Me llamo Adriana pero mucha gente me conoce como Dada. De niña soñaba con publicar algún día en el New York Times. A la fecha no lo he logrado, pero sí he escrito para Harper's Bazaar, Caras, Marie Claire, Casaviva, Women's Health, InStyle, Quién y Living de Martha Stewart. Desde el 2006 he tenido varios blogs, en 2007 me convertí en madre y hoy soy la editora en jefe de Todobebé, lo cual me permite combinar mis dos pasiones: la escritura y la maternidad. También me puedes leer en neceser.wordpress.com, un blog de maternidad y estilo de vida.