Pamela Salinas Parra

La vida después del parto

Triste después de que nace el bebé, el baby blues

Triste después de que nace el bebé, el baby blues

 

Desde el primer momento en que nos enteramos que vamos a ser mamás, nuestra imaginación vuela y vamos sumando expectativas a lo largo de 40 semanas. Fantaseamos y soñamos con una vida llena de emociones perfectas: el cuarto perfecto, la cuna perfecta, el bebé perfecto y una mamá satisfecha, sonriente, amorosa y bella, es decir, perfecta.

 

Sin embargo, una vez pasadas las primeras 24-72 horas del nacimiento, resulta que la realidad no coincide en absolutamente nada con esas expectativas que alimentamos durando nueve meses.

 

Nadie sabe exactamente cómo es la maternidad hasta que la vive. Sí, tener un bebé es increíble, nos llena de ilusiones y nos emborracha de amor, pero los cambios que esto conlleva resultan difíciles de enfrentar, sobre todo los primeros días, en que, literal, nuestra vida cambia de un día para otro.

 

Ser mamá es aprender a lidiar y sobreponerse a la frustración de que no siempre las cosas van a ser como las teníamos pensadas en nuestra cabeza, mientras que al mismo tiempo una serie de cambios bioquímicos suceden en nuestro cuerpo. Entonces, aunque por fin tenemos a nuestro amado bebé en brazos, podemos sentir profundamente tristes.

 

Baby Blues o tristeza puerperal

 

Independientemente de cómo haya sucedido el parto, en cuanto sale la placenta de nuestro cuerpo, comienza una caída en picada de las hormonas del embarazo: progesterona y estrógenos.

 

Esta situación comienza a notarse a los dos o tres días después del parto, ya que ha pasado la emoción y bajado la adrenalina del nacimiento. Coincide, además, en que es el periodo promedio en que las nuevas mamás llegan a casa con un bebé en brazos.

 

Estas alteraciones bioquímicas y hormonales se suman al agobio por mantener la casa en orden, aprender a cuidar a un bebé, aprender a darle teta, tratar de descifrar el llanto constante y la reducción drástica de horas de sueño, y en muchos casos, una alimentación muy reducida.

 

Se trata de un cóctel emocional explosivo llamado Baby Blues.

 

Síntomas

 

Con mucha frecuencia se llega a confundir la tristeza propia de esta etapa con depresión posparto, ya que los síntomas pueden ser similares. Sin embargo, el baby blues es un estado emocional que irá pasando con los días siempre y cuando la mamá reciba dos cosas: ayuda en las tareas domésticas y la crianza, así como poder expresas su emociones y sentimientos. En cambio la depresión sí necesita de una terapia concreta para superarla.

 

Los síntomas que expresan la mayoría de las mamás son:

 

  • Muchas ganas de llorar todo el tiempo.
  • Cambios de humor drásticos e hipersensibilidad ante comentarios.
  • Ataques de ansiedad.
  • Problemas para dormir a pesar del evidente cansancio.
  • Sentimientos de soledad o de aislamiento.

 

Es “normal” sentir todo lo anterior durante las primeras semanas posteriores al nacimiento, y la mejor forma de ayudar a una mamá con tristeza puerperal es dejando que exprese lo que siente sin ser juzgada ni criticada porque no disfruta la llegada de su bebé.

 

Es importante tener claro que este estado emocional alterado no es un asunto de voluntad. Es algo que va más allá de nosotras pero que con ser escuchadas, con delegar todas las tareas domésticas a la pareja u otros familiares, comer y dormir bien, poco a poco podremos ir superando con el paso de los días.

 

Hacernos cargo de nuestro bebé es una de las mejores terapias para dejar atrás el baby blues, ya que entre más estemos con nuestra criatura, más rápido aprenderemos a entender su llanto y sus necesidades. Además, ver a un bebé dormir en nuestro regazo nos provee calma y felicidad, dar de comer a nuestro hijo también nos dará satisfacción y la tranquilidad de que lo estamos alimentado.

 

Así que es totalmente válido sentirse tristes, asustadas, abrumadas, rebasadas, incluso enojadas, cuando al volver a casa con un bebé en brazos, no somos lo felices que pensábamos que seríamos.

 

Y la mejor manera de ayudar a una nueva mamá a superar esta etapa normal del posparto: es escucharla, no juzgarla, hacer las tareas de la casa sin preguntarle cómo se hacen, alimentarla, dejarla dormir lo más que se pueda y asegurarse de que tenga al bebé con ella el mayor tiempo posible.

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Pamela Salinas Parra

La vida después del parto

Hace ocho años me convertí en madre sin tener la menor idea de qué se iba a tratar todo esto. Desde entonces he recorrido un camino de cambios, dudas y aprendizaje intensivo sobre lo que significa ser mamá en estos tiempos. Tuve una cesárea, un parto natural con anestesia y un parto psicoprofiláctico en agua. Informar, ayudar y calmar a otras mamás en esta ardua labor del maternaje me llevó a convertirme en Doula postParto, porque ninguna mujer debería comenzar la maternidad en soledad.