Difteria: síntomas y prevención
La difteria es una enfermedad contagiosa, mortal, que se puede prevenir con las vacunas. Mira de qué puedes proteger a tu hijo completando su esquema de vacunación.

Difteria: síntomas y prevención

Por Nonantzin Martínez

 

 

La importancia de la vacunación es notoria cuando revisas archivos de salud y encuentras que la UNICEF, que cataloga a la difteria como “un azote mortal para la infancia del último siglo”, dice que al día de hoy casi se ha eliminado en su totalidad gracias a las vacunas. De hecho, en las poblaciones que han sido inmunizadas los casos son aislados y se limitan a grupos familiares o comunitarios. En México, la Secretaría de Salud señala que no se han presentado casos de difteria desde 1991.

 

Éstas son, sin duda, noticias estupendas; sin embargo, no debemos olvidarnos de la prevención: es muy importante que todos contribuyamos a evitar su resurgimiento vacunando a nuestros niños.

 

La difteria es una enfermedad infecciosa ocasionada por una bacteria llamada Corynebacterium diphteriae, que se propaga cuando una persona sana tiene contacto con gotitas de saliva expulsadas al toser, estornudar y hablar con alguien enfermo. Los afectados son, principalmente, menores de 15 años, aunque también puede presentarse en adultos. Existen dos tipos: respiratoria y cutánea (que afecta la piel). Como dato, los griegos llamaban a la difteria “piel de cuero”.

 

¿Cuáles son sus síntomas? Respiración rápida y con dificultad, dolor de garganta, ganglios linfáticos agrandados, escurrimiento nasal, inflamación del paladar, fiebre (menor a 39°C) y malestar general. Asimismo, se puede formar una membrana de color blanco grisáceo en la garganta y, en casos graves, la persona afectada podría morir de asfixia. Cuando se trata de la cutánea, además de los síntomas anteriores, hay lesiones en la piel. Estos síntomas aparecen de dos a seis días después del contagio, pero existen casos en los que no se presenta ninguno. Hay que tener en cuenta que una persona infectada con difteria y que no está recibiendo tratamiento, puede contagiar a otra de dos a cuatro semanas a partir de que adquirió la infección.

 

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, de Estados Unidos, “alrededor de 1 de cada 10 personas que contraen difteria morirá como consecuencia de la enfermedad, y en los niños menores de 5 años, hasta 1 de cada 5”. Y es que la toxina de la difteria puede afectar al corazón, causando un ritmo cardiaco anormal e insuficiencia cardiaca. También puede afectar los nervios y producir parálisis.

 

Por fortuna, como hemos señalado, la difteria es una enfermedad prevenible con la inmunización. En México, la vacuna pentavalente acelular es la encargada de proteger a los niños contra este padeciendo, así como contra tosferina, tétanos, poliomielitis e infecciones provocadas por Haemophilus Influenza. Dicha vacuna debe administrarse a los 2, 4, 6 y 18 meses de edad. A los 4 años se deberá aplicar un refuerzo que protege contra difteria, tosferina y tétanos.

 

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