Los beneficios de los ácidos grasos Omega 3
En los primeros 5 años se forma el 85% del cerebro. Eso se llama neurodesarrollo y como padres hay mucho que podemos hacer para fomentarlo.

Los beneficios de los ácidos grasos Omega 3

Por Nonantzin Martínez

 

 

Durante sus primeros años de vida, el cerebro de nuestros hijos se desarrolla de manera sorprendente. De hecho, en los primeros 5 se forma el 85% de este órgano encargado de la evolución de las áreas cognitiva (procesamiento de la información), motriz (movimientos gruesos y finos), de comunicación (gestos, balbuceo, vocalización, lenguaje oral y escrito) y social (interacción con el entorno, reconocimiento de emociones y empatía). A esto se le llama neurodesarrollo y, como padres, podemos contribuir a que sea exitoso pues, además de la genética, depende de aspectos como la nutrición, sobre la que podemos influir muchísimo.

 

En el taller “La neuronutrición y el desarrollo cerebral de los niños”, organizado por Enfagrow Premium y Todobebé, aprendimos que uno de los nutrientes fundamentales en este proceso son los ácidos grasos Omega 3 (DHA), que no producimos en el organismo, pero que podemos encontrar en alimentos y en fórmulas lácteas adicionadas.

 

La Dra. Claudia Hurtado Ochoterena, directora de CLIPEDI, Clínica Pediátrica para el Desarrollo Integral, ubicada en el Hospital Dalinde, en la ciudad de México, comentó que durante el embarazo, la placenta le proporciona al feto este tipo de ácidos; por ello es imprescindible que la mamá consuma pescados y verduras de hoja verde, así como suplementos específicos –recetados por el médico–. Una vez que el bebé nace, la leche materna es su mejor fuente. Y para aquellos pequeñitos que son alimentados con fórmula, lo ideal es buscarles una que contenga DHA, así como zinc, vitamina A y C, tiamina, hierro y colina, nutrimentos fundamentales para el neurodesarrollo.

 

Entre los beneficios comprobados del consumo de ácidos grasos Omega 3 se encuentra un mejor desarrollo mental y cognitivo, lo que se traduce en mayor concentración, buena memoria y un aprendizaje eficiente, así como en un mejor vocabulario y mayor agudeza visual. Esto es sustentado por diversas investigaciones y estudios hechos a largo plazo con niños que han sido suplementados con DHA y que se han seguido desde que son recién nacidos y hasta los 5 y 6 años, y avalado por organizaciones y médicos, como la Asociación Española de Pediatría, que ha dicho que “un déficit de ácidos grasos omega 3 podría derivar en una pobre evolución visual y cognitiva”. Además, señala, “se cree que la falta de estos ácidos influyen en la aparición (sin ser la causa directa) de trastorno por déficit de atención e hiperactividad, depresión, trastorno bipolar, esquizofrenia y Alzheimer, aunque los resultados son todavía preliminares”.

 

¿Y en dónde podemos encontrar esta joya nutrimental para dársela a nuestros hijos? “El ácido graso Omega 3 se encuentra en pescados como la sardina, el salmón y el atún, así como en el huevo, las hojas verdes, en los quelites y las verdolagas, así como en la linaza y la chía”, señala la Dra. Hurtado Ochoterena. Sin embaro, añade que “es una realidad que no todos los pequeños los consuman regularmente, por eso es conveniente que sean suplementados. Y una forma práctica de hacerlo es por medio de las fórmulas lácteas”.

 

*Nonantzin Martínez cree firmemente que para vivir bien y ser feliz hay que cuidar la salud y alimentarse correctamente; en pocas palabras, seguir buenos hábitos. Le gusta viajar, perderse por horas en librerías, beber té verde y tomar muchas fotos. En el medio editorial, ha sido parte de las revistas Padres e Hijos, Marie Claire, Glamour y Balance, entre otras. Actualmente escribe para Good Housekeeping Latinoamérica y para CNN México. Es mamá de un niño de dos años. 

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