Cómo elegir quién debe cuidar a tu hijo
Averigua cuáles son las recomendaciones que da una psicóloga a la hora de definir quién cuidará a tu hijo cuando tengas que volver a trabajar.

Cómo elegir quién debe cuidar a tu hijo

 

Averigua cuáles son las recomendaciones que da una psicóloga a la hora de definir quién cuidará a tu hijo cuando tengas que volver a trabajar. Además, te aconseja para que elijas bien a la mejor guardería.

“Día a día, un mayor número de madres se ve en la obligación de salir a trabajar al igual que su pareja. Ello, sin duda, plantea una pregunta obligatoria e importante en los casos en los cuales hay un niño entre los tres meses y tres años”, señala Lourdes Nazoa, psicóloga, especialista en el área infantil, “¿Con quién lo vamos a dejar?”

Antes del año se están adquiriendo habilidades motrices (finas y gruesas) y cognitivas (entre ellas el lenguaje) que es muy importante vigilar y estimular, ya que ocurren cambios casi a diario. Además, es un período vital para detectar si hay algún retraso en el desarrollo psicomotriz y en otras áreas, por lo cual se requiere que la persona a cargo del pequeño sea capaz de percatarse de cualquier detalle en la evolución del niño.

“Cuando el niño ya tiene algunas de estas habilidades más consolidadas, hay que estar atento a otros procesos, como la evolución del lenguaje, el control de esfínteres y la integración social, entre otros”, afirma Nazoa, quien destaca que en este sentido es importante que la formación del personal a cargo del pequeño sea completa. “En aquellos casos en los cuales el pequeño se queda con un familiar o persona al servicio de la casa, es imprescindible que sean cuidadosos, limpios, cariñosos y en particular muy observadores, ya que aunque no sean expertos psicólogos, pueden detectar cualquier hecho que requiera atención, ya sea para un poco más de estimulación, sólo para observar su evolución o para remitir a un especialista”.

“En mi opinión es muy importante, ya sea que asistan a una guardería o sean cuidados por una persona en casa, el hacerles sentir seguros, queridos y que estén bien cuidados”, agregó la especialista. “Eso en conjunto con un mundo rico en estímulos, cuentos, colores, juegos, olores, ejercicio físico y compartiendo con otros niños, todo ello es muy valioso, aunado a la calidad del tiempo que los padres le dediquen”.

El que un niño durante esta etapa, adquiera seguridad y confianza en sí mismo, y se sienta capaz de lograr sus objetivos por él (y que sepa dónde buscar recursos y la ayuda necesaria) es lo mejor que se le puede a dar y eso pasa por las demostraciones de afecto, el sentirse cuidado y querido y que alguien cree en él o ella. “Esa confianza y autoestima positiva”, puntualiza Nazoa, ” se desarrollan desde que el niño es deseado por sus padres antes de nacer”.

 

Características ideales de una cuidadora

 

Para Lourdes Nazoa, la cuidadora, en una guardería o en la casa, debe poseer una serie de características fundamentales, que la definan como una persona apta para poderse ocupar debidamente del niño. Idealmente debe ser:

  • Paciente y cariñosa: Debe poder expresar afecto con frecuencia y ser tolerante ante las expresiones emocionales del bebé. Esto permite al niño desarrollar un sentimiento de seguridad y autoestima indispensable para un desarrollo emocional sano.
  • Respetuosa y con sentido del humor: Debe considerar al bebé como un individuo con aspiraciones y necesidades propias y tener sentido del humor.
  • Adiestrada y con disposición a aprender: Debe conocer los cuidados mínimos de un niño (cambiar el pañal, preparar un tetero, etc.) y estar dispuesta a aprender sobre los cuidados particulares del niño a su cargo.
  • Saludable, enérgica e imaginativa: Debe poseer buena salud (garantizada con certificado o exámenes médicos apropiados), tener disposición y energía para la tarea que va a emprender y disponer de suficiente imaginación para estimular al niño cotidianamente para la adquisición del lenguaje, hábitos higiénicos, etc.
  • Normativa, pero no punitiva: Debe conocer la importancia de controlar conductas indeseables, pero no caer en el exceso de castigar verbal o físicamente al niño. Esto permite al niño comprender que existen límites y normas necesarias para la convivencia social.
  • Tolerante ante las diferencias: Debe comprender y tolerar las diferencias de costumbre, de lenguaje, sociales y culturales del niño a su cargo, aún cuando estas difieran de las suyas. Esto permite al niño desarrollar un sentimiento de orgullo de su individualidad.

Asimismo, indica que es importante que los padres o representantes hagan “visitas sorpresa” a la institución o al hogar para percatarse de la atención y el cuidado que le están prestando al niño. “A muchos padres, y dependiendo de sus posibilidades, les recomiendo que instalen un sistema de circuito cerrado de televisión en su casa o que soliciten que la Guardería lo instale en el recinto como medida de seguridad y para verificar el trato que se le está suministrando a los pequeños”.

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