5 signos de deshidratación en bebés
Debes prestarle mucha atención a este problema ya que los niños pueden llegar a deshidratarse muy rápidamente y ello pone su vida en riesgo.

5 síntomas de deshidratación en los bebés

Cuando el cuerpo de tu bebé desecha muchos más líquidos de los que consume, puede deshidratarse por medio de la eliminación natural que produce su cuerpo (sudor, orina) o de estados patológicos como el vómito y la diarrea. Por eso, la deshidratación no es un problema que deba tomarse a la ligera pues si bien, algunas veces, puede ser leve y fácil de tratar, en otras ocasiones, puede llegar a causarle daños graves a la salud tales como una falla renal irreversible, daño cerebral e, incluso, la muerte. Por lo anterior, es mejor tomar medidas preventivas que correctivas para atender este mal. Por tal razón, debes estar siempre atenta a que tu bebé esté adecuadamente hidratado.

Síntomas y tratamiento en casa

Los síntomas más comunes que suelen aparecer en cuadros de deshidratación leve a moderada son:

– El bebé pasa de 6 a 8 horas sin mojar su pañal.

– Su orina es de color amarillo oscuro y tiene un olor fuerte.

– Se ve desganado y sin energía.

– Tiene la mucosa oral y los labios secos.

– No produce lágrimas al llorar.

Si estos síntomas se presentan, es necesario que lo hidrates de inmediato. Si el bebé tiene menos de tres meses, es muy probable que el médico te indique administrarle leche materna o formulada. Si tiene más de tres meses, posiblemente te recomiende darle algún suero o bebida electrolítica además de la leche. El doctor, además, te dará especificaciones sobre la cantidad y frecuencia con la que debes administrarle dichos líquidos.

Debes prestarle mucha atención a este problema ya que los niños pueden llegar a deshidratarse muy rápidamente y ello pone su vida en riesgo. Si notas alguno de los siguientes síntomas y, especialmente, si tu bebé ha tenido alguna infección, vómito o diarrea, es muy probable que se encuentre gravemente deshidratado y es necesario que lo lleves al médico sin demora:

– Ojos hundidos.

– Manos y pies que se sienten fríos y muestran manchas.

– Somnolencia o agitación excesivos.

– La fontanela se observa hundida.

Prevención

Recuerda siempre estar atenta a que tu hijo consuma suficientes líquidos, sobre todo, en días calurosos. Si es un bebé muy pequeño, mantén el suministro adecuado de leche materna conforme a su edad y peso. Pero si ya es algo mayor -alrededor de 6 meses-, podrás complementar la ingesta de leche con agua, jugo o té. Si tienes alguna duda, pregunta a tu pediatra cuál es la mejor manera de hidratar a tu bebé y evita exponerlo por períodos prolongados a temperaturas altas.

Danos tu opinión