Qué hacer si tiene molestias al hacer pipí
Se estima que entre el 1 al 5% de la población infantil puede presentar una infección urinaria en algún momento de su vida.

Qué hacer si tiene molestias al hacer pipí

Por Nonantzin Martínez

 

¿Por qué los niños pueden presentar una infección urinaria? Son varias las causas que hacen que las bacterias se instalen en sus vías urinarias (vejiga o riñones) ocasionándoles molestos síntomas que pueden ir desde irritabilidad y fiebre, en los más pequeños, hasta dolor y ardor al orinar, en los más grandecitos.

 

Desde recién nacidos, nuestros pequeños están expuestos a ellas, y con excepción de la etapa neonatal y del lactante, éstas predominan en las niñas por razones anatómicas, ya que tienen la uretra más corta, lo que hace que haya una mayor facilidad de contaminación fecal, nos dice el Dr. Víctor Manuel Ortiz Méndez, pediatra egresado del Instituto Nacional de Pediatría, con consulta privada en la ciudad de México.

 

En recién nacidos y lactantes, es común que sean “secundarias a infecciones en otros sitios, como oídos, garganta, tubo digestivo (diarreas) y pulmones (neumonías), pues las bacterias viajan por vía sanguínea y pueden depositarse en el tracto urinario (en los riñones y, menos frecuente, en la vejiga o uretra)”, nos dice el especialista.

 

Como mencionamos al principio, también pueden aparecer por “contaminación” del tracto urinario con bacterias del tubo digestivo (que se les conoce como enterobacterias), debido a la cercanía del orificio uretral externo con el ano. Esto ocurre particularmente en  las niñas, cuando no se hace el aseo correcto (de adelante a atrás). En los niños no circuncidados, cuando no tienen una retracción adecuada del prepucio, puede quedar orina residual entre éste y el glande y favorecer la presencia de bacterias.

 

Otra de las razones son las malformaciones de las vías urinarias, las cuales pueden ocasionar el regreso de orina de la vejiga a los ureteros y riñones u obstruir la salida de la orina de la vejiga. Cuando las infecciones son recurrentes, se puede sospechar de una malformación congénita. También se presentan cuando el niño tiene alguna enfermedad del sistema nervioso o del cerebro, como el mielomeningocele, que es la falta de cierre del tubo neural (columna vertebral baja) o una hidrocefalia, pues estos padecimientos dificultan el vaciamiento de la vejiga.

 

Síntomas y atención inmediata

 

En recién nacidos y lactantes (de 0 a 24 meses) los síntomas suelen manifestarse con fiebre, irritabilidad, falta de apetito, incremento de peso, orina de mal olor, náuseas y vómitos. En preescolares, escolares y adolescentes pueden aparecer datos más específicos de las vías urinarias bajas (vejiga y uretra) como dolor o ardor al orinar, necesidad frecuente y urgente de orinar, incontinencia urinaria, presión o dolor en la parte baja de la espalda, orina de color rojo por presencia de sangre, fiebre y orina turbia y de mal olor, agrega el especialista Ortiz Méndez.

 

Para hacer el diagnóstico de una infección urinaria será necesario un cultivo de orina del pequeño paciente y, dependiendo del resultado, el médico seleccionará el antibiótico a recetar. “Si la infección no es grave, su administración puede hacerse por vía oral, pero si es severa, deberá aplicarse por vía intravenosa, para después continuar por vía oral. La duración del tratamiento es de 7 a 10 días, dice el pediatra Ortiz Méndez.

 

Si el padecimiento se presenta antes de que el bebé tenga 6 meses, en ocasiones será necesario hospitalizarlo para que el antibiótico se administre a través de una vena, de acuerdo con el Centro Médico de la Universidad de Maryland.

 

Ahora bien, aunque una infección urinaria bien tratada es sinónimo de una recuperación satisfactoria, si el tratamiento no se completa, se pueden presentar recaídas. Si son recurrentes y no se establece la causa, puede haber daño permanente a los riñones, con insuficiencia renal.

 

En los casos de recurrencias de la enfermedad, es probable que el médico pida la realizar otros exámenes como urografía excretora, cistograma miccional, ultrasonido, entre otros, pues de esta manera se podrá detectar y tratar adecuadamente alguna malformación asociada, nos dice el pediatra Ortiz Méndez.

 

Se estima que entre el 1 al 5% de la población infantil puede presentar una infección urinaria en algún momento de su vida, por lo que es conveniente que papás y cuidadores pongan mucha atención con los hábitos de higiene del área genital, valorar la necesidad de circuncisión, aumentar la ingesta de líquidos, enseñarle al niño más grandecito a que vaya varias veces al baño, ponerle ropa interior no apretada y evitar los baños de espuma.

 

El especialista

Dr. Víctor M. Ortiz Méndez

Teléfono 5397-4144

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