Niños intolerantes al gluten
La enfermedad celiaca se puede manifestar desde la infancia, antes de los dos años. El mecanismo mediante el cual la gliadina daña al intestino delgado es desconocido, pero intervienen factores genéticos e inmunitarios.

Niños intolerantes al gluten

 

 

Por Nonantzin Martínez

 

Tan de moda están los alimentos libres de gluten –y nada baratos– y tan poco es, en realidad, lo que se sabe sobre el padecimiento llamado enfermedad celiaca, que es la que obliga a eliminar, totalmente, al gluten de la dieta. ¿Por qué, entonces, todos quieren comer sin esta proteína? “Actualmente están de moda las dietas sin gluten debido a que dicha proteína presente en la mayor parte de las harinas que consumimos, y su consumo excesivo está relacionado con el sobrepeso”, nos dice la nutrióloga clínica y del deporte Raquel Pérez de León. Pero es importante saber que no es necesario eliminar el gluten de nuestras dietas si no se tiene la enfermedad celiaca y se quiere mantener un peso adecuado.

 

Hace unos días se celebró el Día Internacional del Celiaco y, aunque en realidad es poco común su prevalencia, es conveniente saber más de ella. Comencemos diciendo que la enfermedad celiaca, o “esprue no tropical”, y también conocida como sensibilidad o intolerancia al gluten, es causada por una reacción a la gliadina, un componente del gluten que daña las vellosidades de la mucosa del intestino, produciendo una absorción deficiente de todos los nutrimentos. El gluten, para tenerlo más claro, es una proteína que se encuentra en la semilla de muchos cereales (trigo, cebada, centeno y, posiblemente, avena) combinada con almidón, responsable de que la masa de harina sea elástica. El gluten, al hornearse, ayuda a esponjar a los panes.

 

La enfermedad celiaca se puede manifestar desde la infancia, antes de los dos años. El mecanismo mediante el cual la gliadina daña al intestino delgado es desconocido, pero intervienen factores genéticos e inmunitarios.

 

De acuerdo con la Federación de Asociaciones de Celiacos de España, los síntomas más frecuentes son: pérdida de peso, pérdida de apetito, fatiga, náuseas, vómitos, diarrea, distensión abdominal, pérdida de masa muscular, retraso del crecimiento, alteraciones del carácter (irritabilidad, apatía, introversión, tristeza), dolores abdominales, meteorismo y anemia por déficit de hierro resistentes a tratamiento. No obstante, tanto niños como adultos, los síntomas pueden ser atípicos o estar ausentes, lo que dificulta el diagnóstico.

 

Modificar la alimentación

 

Para la enfermedad celiaca no hay tratamiento farmacológico, el control se hace con la alimentación. Por supuesto, será necesario eliminar, por completo, el gluten de la dieta, refiere la nutrióloga Raquel Pérez de León. Esto derivará en una mejoría clínica muy rápida, aunque durante las primeras semanas del dignóstico y cambio de régimen alimenticio será necesario complementar la dieta con vitaminas, minerales y proteínas adicionales, para corregir las deficiencias que pudiera tener el niño al haber suspendido algunos alimentos, agrega la especialista.

 

Una dieta libre de gluten deberá excluir trigo, avena, centeno y cebada, en todas sus presentaciones. Se podrán utilizar productos sustitutos elaborados con maíz, papa, arroz, soya, tapioca, amaranto y quinoa. El trigo, en particular, se encuentra en un número sorprendente de alimentos en nuestra dieta, por lo que es necesario que los padres aprendan a leer correctamente las etiquetas para verificar que los productos de pastelería y alimentos empacados no tengan gluten. Y aunque los niños tendrán que acostumbrarse a comer texturas y sabores diferentes, actualmente en el mercado existen ya muchas opciones, aunque un poco más caras.

 

La intolerancia al gluten es algo con lo que siempre se vivirá, por lo que es muy importante cuidar, por siempre, la alimentación para no tener ninguna deficiencia o presentar enfermedades del tracto digestivo.

 

Para finalizar, la nutrióloga dice que si dejamos de consumir gluten voluntariamente o se lo quitamos a los niños aunque no tengan enfermedad celiaca, y algún día queremos reincorporarlo a la dieta, lo más probable es que ya no se tolere y cause malestar. Además, la vida sin gluten es mucho más costosa, así que para mantenerse en forma lo mejor es hacerlo con asesoría de un nutriólogo que te indique cómo combinar los alimentos de forma correcta.

 

 

La especialista

L.N Raquel Pérez de León

Cel: 55 2029 5292

@raq_nutriologa

 

 

 

 

*Nonantzin Martínez cree firmemente que para vivir bien y ser feliz hay que cuidar la salud y alimentarse correctamente; en pocas palabras, seguir buenos hábitos. Le gusta viajar, perderse por horas en librerías, beber té verde y tomar muchas fotos. En el medio editorial, ha sido parte de las revistas Padres e Hijos, Marie Claire, Glamour y Balance, entre otras. Actualmente escribe para Good Housekeeping Latinoamérica y para CNN México. Es mamá de un niño.

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