Adriana Vera Orozco

La maternidad según Dada

Es mi parto y yo decido

Es mi parto y yo decido

 

Del 19 al 25 de mayo se celebra la Semana del Parto Respetado y me parece muy necesario escribir de esto, pues es algo de lo que se entiende poco y se habla aún menos. Continuamente escucho afirmaciones como: “Yo quería un parto natural, pero el doctor dijo que tenía que ser cesárea y así fue”.

Antes de cualquier reclamo, aclaro: no estoy en contra de que se practiquen cesáreas, siempre y cuando éstas estén médicamente justificadas. El problema es que solemos no prepararnos/informarnos para lo que nos ponen los médicos como justificación o bien, nos da miedo contradecir lo que ellos deciden es mejor y a veces dan pretextos que solo son eso para quitarnos la posibilidad de un parto natural.

Citando a la página elpartoesnuestro.com, un parto respetado es: “uno donde la mujer ha podido elegir, se siente segura, confía en su cuerpo, y el profesional que le atiende, además de conocer y respetar la fisiología femenina, conoce los riesgos de las intervenciones y no las practica de forma injustificada. Pero es también un profesional que sabe escuchar, y detectar si hay algún problema, y si verdaderamente lo hay, sabe informar e intervenir de la mejor manera”.

Por supuesto cuando uno se pone en manos de un médico, debe tener fe ciega en el mismo y en el caso del nacimiento de nuestro bebé esto es especialmente importante. Sin embargo, esto no nos exime de informarnos para saber qué es mejor. Durante mi primer embarazo me llené de información. Recuerdo que mi ginecóloga se mostraba divertida y un poco asombrada de que cuestionara procedimientos de rutina, como la episiotomía. Sabía muchas cosas, pero eso no garantizó tener un parto como el que yo había imaginado.

Los protocolos del hospital no ayudaron nada. Éstos no respetaban los siguientes puntos que la página anteriormente mencionada destaca como fundamental tener respeto:

1.- A la fisiología del parto: no hacer nada que vaya en contra de la misma, por eje: obligar a la embarazada a permanecer tumbada yendo en contra de la gravedad y dificultando por tanto el descendimiento del bebé por el canal del parto.

2.- A los deseos y necesidades de la mujer: no impedirle que coma o beba, que esté acompañada por quien ella considere oportuno en cada momento, etc.

3.- A los derechos de la mujer como usuaria del sistema sanitario: fundamentalmente su derecho a la información (existencia de complicaciones, ventajas e inconvenientes de los posibles tratamientos) y a decidir libremente.

4.- A los derechos del bebé, principalmente a estar en contacto con su madre desde el primer momento y poder disfrutar de la lactancia materna sin interferencias.

En México, es raro el hospital que cumple con todo lo anterior. En mi caso, no me aplicaron la epidural a los 4 cm de dilatación como lo solicité (sabiendo que era el momento ideal para aplicarla), sino hasta los 7 cm, generando así complicaciones en el parto. Afortunadamente éstas no tuvieron consecuencias, pero pudieron tenerlas. Cabe aclarar que cuando estamos viviendo un parto por primera vez, la razón se nubla y el tiempo se vuelve muy relativo.

Por supuesto estuve sobre mi espalda y me separaron de mi bebé a los pocos segundos de haber nacido y por muchas horas. En ese momento yo no sabía que podía ser distinto, pero fue algo que sufrí mucho.

No escuchar a tus deseos y peticiones sería la manera menos grave de no respetar tus derechos y los de tu bebé durante el parto. Recientemente conocí a una chica que estudia una maestría en cine documental y que a partir de la pésima experiencia que tuvo durante el nacimiento de su hija, decidió hacer su tesis sobre Violencia Obstétrica.

No conozco los detalles de su historia, lo que sé es que la maltrataron físicamente dejando secuelas en su salud y que la actitud de su médico fue de una falta absoluta de respeto hacia sus derechos, elecciones y conocimientos sobre el tema.

Si esto sucedió en un hospital privado, a una persona con formación académica que se preparó con información para su parto, imagínense qué no sucede en otros escenarios. Las mujeres dando a luz pueden llegar a ser víctimas de violencia física y verbal, siendo no solo regañadas, sino también insultadas o maltratadas físicamente (con bofetadas, por ejemplo) por gritar o por quejarse de los dolores de parto.

Lamentablemente esto es una realidad en México y en otras partes del mundo. Por eso la importancia de difundir la información y de hacer conciencia en torno al tema. ¿Cómo viviste tú tu parto?

 

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Adriana Vera Orozco

La maternidad según Dada

Me llamo Adriana pero mucha gente me conoce como Dada. De niña soñaba con publicar algún día en el New York Times. A la fecha no lo he logrado, pero sí he escrito para Harper's Bazaar, Caras, Marie Claire, Casaviva, Women's Health, InStyle, Quién y Living de Martha Stewart. Desde el 2006 he tenido varios blogs, en 2007 me convertí en madre y hoy soy la editora en jefe de Todobebé, lo cual me permite combinar mis dos pasiones: la escritura y la maternidad. También me puedes leer en neceser.wordpress.com, un blog de maternidad y estilo de vida.