Adriana Vera Orozco

La maternidad según Dada

La lactancia vale la pena

La lactancia vale la pena

Transcripción de mi participación en la Activate Talk de UNICEF MÉXICO

Hace unos meses asistí a un evento en uno de los hoteles más lujosos de la Ciudad de México. Al entrar al baño, escuché un sonido entre mecánico y neumático que me pareció particularmente familiar. -Pshhh, pshhh, pshhh, pshhh-. Era el ruido del motor del sacaleche eléctrico que usé durante muchos meses, dos veces al día, en el baño de la empresa en la que trabajaba cuando nació mi primer hijo.

 

Entre los pendientes laborales, la hinchazón de mis pechos me avisaba que era hora de ir al baño con mi maletita negra como de súper agente secreto, TAN discreta que nadie hubiera podido adivinar que contenía un motor, dos válvulas extractoras y varias botellitas. Tras lavarme las manos, me encerraba en uno de los cubículos del baño, me convencía a mi misma que mientras no tocara nada en el proceso – y a pesar de los eventuales olores desagradables-, era un lugar suficientemente higiénico y empezaba mi hazaña.

 

Lamentaba tener que hacerlo en ese lugar, pero aproximadamente quince minutos después, salía del baño sintiéndome una superheroína que tenía en su poder dos botellas llenas de un elixir maravilloso que alimentaría a mi bebé al día siguiente en la guardería.

 

Por eso, cuando vi a aquella mamá trabajadora en una esquina de lavabo, volteada contra la pared sosteniendo con una mano la botellita que recogía la leche extraída, y con la otra su teléfono celular con el cual se distraía mientras pasaban los minutos, me dieron ganas de decirle: “Sé que esto representa un gran esfuerzo para ti y que no deberías estarlo haciendo aquí, pero yo ya pasé por eso y te puedo decir que cuando termines verás que todo valió la pena”. No le dije nada por temor a que me viera como a una loca.

 

Y es que al final, ni ella ni yo somos superheroínas. Somos madres batallando por darles a nuestros hijos lo que nos han dicho que es lo mejor, a pesar de que no nos han dicho cómo hacerlo.

 

Que me haya encontrado con esa escena no es una casualidad: Eso es algo que pasa todos los días en muchos lugares alrededor del mundo y que nos debería enojar muchísimo. Sin embargo, con ese coraje es mejor actuar y no solo quejarnos.

Déjenme preguntarles, ¿cuántas tuvieron problemas para iniciar la lactancia?

 

¿Cuántas le dieron pecho a sus hijos el tiempo que les hubiera gustado?

 

Como nos podemos dar cuenta, el hecho de que la lactancia sea natural, no significa que sea fácil. Yo, como seguramente muchas de ustedes, pensaba que todo era cuestión de que mi bebé naciera para ofrecer el pecho y así empezar la lactancia. La frustración y desesperación que sentí cuando cumplió 10 días de nacido y no habíamos logrado empezar la lactancia, casi me hizo desistir. Fue gracias a que mi esposo me dijo “Vamos a seguir intentándolo, vale la pena”, que no me rendí. El momento en que por fin mi bebé pudo prenderse del pecho fue sin duda uno de los éxitos más dulces de mi vida.

 

No conozco a una sola madre que no haya querido amamantar a su bebé. Sin embargo, sí conozco a muchísimas que a pesar de sus mejores intenciones, tuvieron que olvidarse de hacerlo.

Una mujer que empieza a lactar a su bebé se puede encontrar con problemas físicos:

 

 

Y con problemas sociales:

 

  • Retraso en el inicio de la lactancia

  • Falta de tiempo

  • Poco o nulo apoyo familiar

  • Barreras laborales

 

Cuando el problema es físico y no estamos logrando que el proceso de la lactancia fluya, es momento de acercarse a un profesional. Esto suele resultar confuso, pues no sabemos si acudir al ginecólogo o al pediatra y en muchas ocasiones ninguno de los dos será el más adecuado para ayudarnos. Por eso existen asesoras en lactancia, las cuales incluso irán a analizar tu situación física y familiar para asegurarse que todos los factores son los indicados para lograr el objetivo.

Muchas veces sin embargo nuestra solución va a ser buscar información para ponerla en práctica, lo cual idealmente debe hacerse previo al nacimiento. Hay que saber que el bebé podría no prenderse fácilmente del pecho, y que para ello existen pezoneras que ayudan a que él mismo vaya formando el pezón de su mamá. También, que el buen cuidado de la piel del pezón prevendrá que ésta se lastime, y que si ya estamos en la situación de dolor, hay procedimientos que ayudan a curar las grietas, como mantener el pecho aireado para lo cual existen también accesorios de lactancia que permiten que la madre siga con sus actividades normales sin necesidad de estar descubierta. Saber qué cremas ayudan y tenerlas a mano es fundamental.

 

En mi experiencia, el sacaleches es una herramienta imprescindible para muchas cosas: sirve para estimular la producción de leche, y como madre trabajadora, permite continuar la lactancia a distancia.

 

Los retos sociales por otro lado, requieren que los concienticemos y luchemos por obtener apoyo. Necesitamos que la sociedad y las instituciones sean quienes los reconozcan y hagan algo por eliminarlos.

El retraso del inicio de la lactancia es uno de los problemas al que nos enfrentamos muchas mujeres, por el hecho de que en los hospitales nos separan del bebé durante sus primeras horas de vida y los alimentan con biberones y fórmulas. Cuando podemos elegir en dónde nacerá nuestro bebé, esto se puede resolver pidiendo alojamiento conjunto, que quiere decir que el bebé pasará todo el tiempo de estancia en el hospital en la misma habitación que su madre. Esta sin embargo, es una opción que muchas desconocemos y que en muchos hospitales públicos y privados incluso está prohibido.

 

Al llegar a casa, el apoyo de toda la familia pero en especial de la pareja, es fundamental para que la madre se pueda dedicar a lograr una lactancia exitosa.

  • Alguien más debe estar a cargo de las labores domésticas para que la madre pueda tener tiempo de sentarse al menos 30 minutos cada hora y media a darle pecho a su bebé.

  • Hay que evitar las visitas. El estrés y la necesidad de hacer otras cosas son dos de los factores que más se interponen con la lactancia.

Por último pero nunca menos importante, hay que conocer nuestros derechos laborales de lactancia y exigirlos. En México tenemos derecho a  tiempos y espacios especiales para la extracción de leche o el amamantamiento del bebé en caso de tenerlo cerca del lugar de trabajo.

Yo tuve la suerte de tener el soporte de una gran red de apoyo conformada no solo por mi pareja, familia y amigas, sino también por el acceso a la información necesaria, pero no todas corren con la misma suerte. Por eso hoy en mi trabajo como Editora en Jefe de Todobebé me preocupo porque el tema de la lactancia se difunda de manera constante y accesible, y me encanta que mi posición actual me haya dado la oportunidad de poder estar aquí hoy hablando del tema. Espero que esta información sea de utilidad a muchas mujeres.

 

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Adriana Vera Orozco

La maternidad según Dada

Me llamo Adriana pero mucha gente me conoce como Dada. De niña soñaba con publicar algún día en el New York Times. A la fecha no lo he logrado, pero sí he escrito para Harper's Bazaar, Caras, Marie Claire, Casaviva, Women's Health, InStyle, Quién y Living de Martha Stewart. Desde el 2006 he tenido varios blogs, en 2007 me convertí en madre y hoy soy la editora en jefe de Todobebé, lo cual me permite combinar mis dos pasiones: la escritura y la maternidad. También me puedes leer en neceser.wordpress.com, un blog de maternidad y estilo de vida.