La alimentación del recién nacido

La alimentación del recién nacido

 

 

La lactancia maternal

 

La leche materna es el mejor alimento para el crecimiento del niño y lo más fácil de digerir para su estómago, que todavía no está formado. También sufrirá menos de infecciones de oídos, se enfermará menos y tendrá otros beneficios para su salud. Si decides amamantar a tu bebé, debes darle de comer apenas nace.

 

“Se aconseja que una madre le dé el pecho justo después del parto por dos razones, una, para que ella pueda empezar a producir la leche maternal”, explicó Cristina Visona, experta en nutrición pediátrica del Miami Children´s Hospital en EE.UU. “La segunda razón es para que el niño reciba la ventaja inmunológica que tiene la leche materna.”

 

Ello es especialmente importante en hijos de padres alérgicos, ya que la leche materna puede disminuir las probabilidades de alergias en el bebé. Otra ventaja es que la leche materna tiene un efecto laxante, por lo que evita el estreñimiento en el bebé.

 

Sin embargo, dar pecho no es fácil. Es un proceso de aprendizaje lleno de dudas y al principio, dolor (las molestias deberían desaparecer después de las primeras semanas). Una de las interrogantes que asalta a las mamás que dan pecho es saber si su bebé está recibiendo suficiente leche, sobretodo porque los primeros días sólo sale un suero llamado calostro que después da paso a la leche, que aparece alrededor de cuatro días después del parto.

 

La mejor manera de saber si el bebé recibe la comida que necesita es revisando sus pañales. Un bebé que está comiendo lo suficiente mojará seis a ocho pañales en 24 horas. Como la leche materna se digiere muy rápido, es normal que el bebé tenga hambre cada dos a tres horas y que succione quince a veinte minutos por lado.

 

No hagas caso a las personas que te digan que alimentar al bebé tan seguido le hará daño, salvo que tu pediatra te lo diga por una causa médica. Si tu bebé tiene hambre, ofrécele el pecho. Sin embargo, el llanto no es muestra de hambre necesariamente, ya que puede tener frío, necesitar que lo carguen, que le cambien el pañal o le saquen un gas.

 

Un bebé que tiene hambre sacará la lengua y se chupará los puños; si ya llora inconsolablemente, es porque hace rato estaba con hambre y no te diste cuenta.

 

Ayuda para una mejor lactancia

 

Si no está alimentándose bien o tienes mucho dolor, es momento de pedir ayuda. Para eso puedes consultar centros de lactancia, un hospital cercano o una experta en lactancia.

 

Uno de los errores más comunes es darle al bebé sólo la punta del pecho. Según Vivian Owen, consultora de lactancia, es muy importante que el bebé succione todo el pezón, no sólo la punta, para evitar que los pezones se rompan y además estimular la producción de leche.

 

También es importante la posición. “Algunas mujeres lo que hacen es inclinarse hacia el bebé y eso también causa dolor, la idea es que uno lleve el bebé hacia el pezón”, explicó la experta en lactancia. Además recomienda hacerle un poco de “cosquillas al bebé en el labio inferior. Y cuando él siente ese cosquilleo en el labio inferior instantáneamente tiene la tendencia a abrir la boca y cuando abra la boca, lleven el bebé al seno”. La ventaja de ello es que se evita dañar el pezón de esa manera y la succión será más eficiente.

 

Alimentando con fórmula

 

Pero si no puedes amamantar o no deseas hacerlo, debes alimentar al bebé con fórmula todo el primer año de vida. Hay ciertas cosas básicas a considerar, como seguir al pie de la letra las instrucciones de la lata o el tarro de leche artificial para bebés. “Para preparar la fórmula hay ciertas cosas que la madre debe saber y ser muy cuidadosa, por ejemplo, el agua debe ser agua hervida o esterilizada, muy importante, igualmente el biberón debe ser esterilizado”, puntualizó Cristina Visona.

 

Los bebés que toman fórmula toman entre 1 y 4 onzas por toma, que generalmente será cada tres horas. Como tragan aire con el biberón, es muy importante hacerlos eructar frecuentemente. También hay que vigilar que reaccionen bien a la fórmula que recomiende el médico. Hay bebés que no toleran bien la fórmula hecha con leche de vaca y debe ser reemplazada por la fórmula de soya (soja).

 

Aunque la fórmula no logra ser equivalente a la leche materna, sí da un alimento completo al bebé, así que no te sientas culpable si no logras dar pecho. Lo importante es saber que cada día que puedas lactar a tu bebé es mejor que ninguno, así que por lo menos inténtalo.

 

Como dice Gabriela Martínez, mamá primeriza, “creo que no hay forma de poder comparar la naturaleza con una fórmula creada por el ser humano, pero al mismo tiempo también creo que no puedes pretender ser una guerrera absoluta y tienes que ser flexible y entender que hay opciones y hay alternativas”.

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