Desarrollo emocional en edad preescolar
Los niños en edad preescolar empiezan a sentir emociones que no habían sentido antes y algunas de ellas son complejas, como los celos, la culpabilidad o la vergüenza.

Desarrollo emocional en edad preescolar

 

¿Qué es normal en el desarrollo emocional de los niños preescolares? Aquí tienes algunas pistas sobre lo que siente tu niño entre los 3 y 5 años.

 

¿Qué me está pasando?

 

Probablemente habrás notado los vaivenes emocionales de tu preescolar durante este periodo. Están empezando a sentir emociones que no habían sentido antes y algunas de ellas son complejas, como los celos, la culpabilidad, la vergüenza, etc. Manejar estas emociones es un trabajo muy difícil hasta para nosotros adultos, así que ¡imagínate para un preescolar! Nuestros pequeños a menudo se encuentran abrumados por las fuertes emociones que sienten y sus cambios emocionales pueden ser muy rápidos. A lo mejor están riendo en un momento y cinco minutos después están llorando desconsolados. Necesitan nuestra ayuda para comprender lo que les pasa y encontrar maneras apropiadas de expresarse.

 

La importancia de observar su comportamiento

 

Una manera de ayudarles es observar su comportamiento y ver si hay algún patrón que nos indique cuáles son los momentos difíciles para nuestros niños(as) . Por ejemplo, a menudo les es difícil hacer la transición para hacer la siesta, o se enojan cuando están jugando con amigos y tienen que compartir, o cuando les pedimos que se vistan por la mañana. Si vemos un patrón de comportamiento, podemos anticipar que estos momentos van a ser conflictivos y ofrecerles opciones para manejar sus emociones.

 

Alternativas positivas

 

Ofrecerles alternativas positivas para expresar sus sentimientos en estos momentos va a ser una estrategia muy útil pero como todo aprendizaje, va a llevar un tiempo. No pierdas la paciencia y sé consistente ofreciéndole alternativas. Por ejemplo, si cada vez que tiene que compartir un juguete se pone a llorar o se vuelve agresivo(a), podemos darle las palabras para expresar que está jugando con ese juguete y no está listo para compartirlo todavía. O si cuando se enoja tira juguetes o se tira al suelo para hacer una pataleta o berrinche, podemos ofrecerle ideas más constructivas como hacer un dibujo furioso, dar un golpe a un cojín o usar sus palabras para decirnos que “estoy muy enojado(a)” .

 

Demostrar comprensión

 

Una parte importante de manejar sus sentimientos va a ser entenderlos. Hemos de ayudarles a comprender lo que están sintiendo y para eso es muy importante que les demostremos que les entendemos y que sentimos lo que les está pasando, en fin, que tenemos empatía hacia ellos. Por ejemplo, si se está quejando porque no quiere vestirse, podemos decirle “entiendo que no quieres ponerte los pantalones y quieres continuar jugando, pero hemos de salir” o cuando papá o mamá salen a trabajar podemos decir “veo que tienes lágrimas en tus ojos, entiendo que estás triste porque no vas a ver a mamá o papá.” Validar sus sentimientos les hará sentirse comprendidos y a partir de allí, podemos ofrecerles alternativas para que puedan manejar sus sentimientos en el momento.

 

Anticipar

 

Una de las mejores estrategias va a ser planear de antemano. Si sabemos que la hora de dormir es un momento difícil, podemos hacer un plan y facilitarle la transición, dándole avisos, ofreciéndole una actividad de transición como leer una historia, cantarle una canción, darles pequeñas elecciones que les den sensación de control (por ejemplo escoger su pijama) y algo que les haga sentirse seguros (como una lamparita de noche) Si podemos planear alrededor de los momentos difíciles, minimizaremos sus reacciones emocionales extremas.

 

Hablar y jugar con sentimientos

 

Piensa también en actividades que puedan hacer juntos que le ayuden a aprender acerca de diferentes emociones. Por ejemplo, pueden leer libros que hablen sobre diferentes emociones, hacer fotos o dibujos de caras con diferentes sentimientos, escribir una historia juntos donde el personaje descubra como se siente en cada momento o jugar al juego de las emociones donde alguien hace una cara y el otro tiene que adivinar qué emoción es. Recuérdale a preescolar que todos tenemos emociones y que lo que ella (él) siente es algo normal.

 

Nosotros somos siempre los mejores modelos para nuestros hijos, si les demostramos con nuestras acciones como manejar nuestros sentimientos en la manera en que queremos que ellos los manejen, les ayudaremos a aprender estrategias positivas para sobrellevar todas esas emociones que están experimentando.

 

La Dra. Helena Duch es psicóloga infantil y familiar especializada en trabajar con familias que están planeando, esperando y criando a niños en la primera infancia. La Dra. Helena tiene un doctorado en psicología infantil y escolar de New York University y una maestría en Psicología del Desarrollo Infantil de Columbia University y es licenciada en Psicología Clínica por la Universidad Ramon Llull en Barcelona. Además la Dra. Helena está licenciada como psicóloga en el estado de Nueva York y en España, su país natal.

NOTA: Este artículo es para fines educativos solamente y no reemplaza una consulta médica o psicológica. No debes usar esta información para diagnosticar o tratar un problema de salud o de comportamiento sino consultar a algún médico o profesional de salud mental que te examine en persona y que esté autorizado para practicar su profesión en la localidad donde vives.

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