Cuando tu bebé llora si no te ve
Cómo puedes detectar a tiempo el TAS, cómo saber si tu pequeño necesita ayuda o es parte del proceso normal de separarse de sus padres

Cuando tu bebé llora si no te ve

 

 

Seguramente habrás escuchado a otras madres hablar del trastorno de ansiedad por separación (TAS) y te habrás preguntado si puede estar afectando a tu niño. A continuación te explicamos en detalle en qué consiste este síndrome y te dejamos algunos consejos para superarlo.

 

¿Qué es el TAS?

 

 

Entre los ocho meses y dos años de edad es probable que tu bebé sienta temor cuando te apartas de él, cuando conoce a nuevas personas o si visita lugares que hasta entonces le eran desconocidos. Esto es perfectamente normal, pues nace de la necesidad que todos tenemos de sentirnos seguros; cualquier cambio en el entorno activa nuestras alarmas de protección. En el caso del bebé, la presencia continua del padre y la madre genera un sentimiento adicional de seguridad.

 

A partir de los 24 meses de edad cuando ya se haya acostumbrado a caminar y a desplazarse solo por la casa, entenderá que no es tan peligroso apartarse de sus seres queridos, y empezará a explorar otros lugares. Únicamente si el temor a estar lejos de sus padres o en otros ambientes persiste después de los dos años de edad, es que podrías considerar que tu hijo padece algún nivel de TAS.

 

Los síntomas

 

Aún así, no toda expresión de miedo a la separación es señal de que tu hijo tiene TAS: tener cierto nivel de ansiedad es normal. En cambio, si cada vez que tú o la persona que lo cuida se marcha temporalmente tu niño llora intensamente durante un prolongado período o manifiesta rabietas y comportamientos indisciplinados es cuando habría razones para preocuparse.

 

Otro rasgo de TAS puede ser el negarse a dormir sin la presencia de alguno de los padres, o sufrir pesadillas continuamente. También si el niño se queja de dolores físicos en forma repetitiva, lo que realmente está haciendo es tratar de llamar tu atención. Por último, en estos casos es igualmente frecuente que se niegue a ir a la escuela o a otros sitios que no sean de su agrado.

 

Por cierto, si estas señales están presentes en un niño ya preadolescente, por ejemplo, pueden ser evidencia de otros trastornos psicológicos vinculados a situaciones traumáticas como la fobia escolar, que requieren un tratamiento especializado.

 

Cómo superar el temor a la separación

 

No es conveniente que esperes que tu hijo tenga más de dos años para que empieces a enseñarle a asumir positivamente las separaciones temporales de sus seres queridos. Esto no sólo es prudente, sino también es necesario, para que el bebé adquiera seguridad en sí mismo e independencia.

 

De este modo, intenta desde los primeros momentos delegar su cuidado, aunque sea por ratos a su padre, abuelos, tías, etc. Si notas un temor exagerado por su parte, practica con él juegos sencillos, como desaparecer y aparecer por momentos. En todo caso, ten en cuenta que la separación debe ser progresiva; no debes pasar directamente de estar siempre con él a irte con tu pareja un fin de semana y dejarlo solo con el cuidador, por mencionar un caso extremo. En otras palabras, evita situaciones que pudieran ser traumáticas para tu hijo. Así, en las primeras visitas al pediatra o a sitios que él no conoce tu presencia es fundamental.

 

Otro recurso muy útil es que te puedas comunicar con el niño a través del teléfono, de una tablet o una computadora. Si puede verte a través de la pantalla, mucho mejor, porque eso lo calmará en caso de un episodio de llanto. Es también oportuno que minimices la importancia de la separaciones. Si tu hijo ve que te pones muy triste o ansiosa o que te quejas por tener que separarte de él, verá en este hecho un motivo de preocupación. Por el contrario, si te muestras alegre o por lo menos normal, le das un beso y le dices que regresarás pronto es probable que tu niño se sienta más relajado.

 

De igual manera, si antes de marcharte logras que el niño se interese por un juego o alguna actividad que capte su atención, lo usual es que no se preocupe tanto por tu ausencia; ayuda mucho si adicionalmente puedes tener a mano un objeto que le brinde seguridad, como un peluche o la mantita con la que duerme. Excepcionalmente, puedes incluso ofrecerle que le traerás un pequeño regalo cuando regreses.

 

A medida que tu niño vaya creciendo, lo correcto es que hables con él y le expliques en palabras adecuadas para su edad que las separaciones temporales entre las personas de su entorno son normales, pero que siempre regresarás para atenderlo y estar con él.

 

En conclusión, recuerda que cierto temor por parte de tu niño a separarse de ti o a conocer lugares nuevos es normal, y que debes ir tomando paulatinamente ciertas medidas para que se acostumbre a ello. Sin embargo, si piensas que se trata de algo grave, que pone en peligro su desarrollo psicológico y social, busca ayuda profesional.

[pollone id=”33″]

    Danos tu opinión